"No hay mala comida, solo mal preparada"
Este chef de origen cubano, famoso en la TV
por su programa y su estridente carcajada,
goza tanto de las bromas como de la cocina.
Por alfredo vicente

Su peculiar manera de hacer
reír al público en la TV
mientras lleva a cabo su labor
de cocina puede hacernos
creer que no se trata
tanto de un chef conocido en el
mundo entero como de un personaje
del espectáculo. Y podría llegar a ser
cierto debido a su inmenso carisma y
humildad (además, le encanta hablar
en las entrevistas y posar para las
fotografías), salvo que cuando se
trata del arte de cocinar, esta celebridad
gastronómica de origen cubano
se convierte en un maestro del
arte del paladar, esté donde esté y
con lo que haya disponible. Su cocina,
que no tiene nombre ni origen,
pues nació entre multitud de culturas,
proviene de un intenso gusto
por comer y saciar el hambre, más
simple no puede ser. Pepín, que se
encontraba en Guatemala para inaugurar
la Fundación USA Arroz, conversó
(y bromeó) en exclusiva con
Revista D.
Ya conocía usted Guatemala...
¿verdad?
Sí, he venido muchas veces. Soy el
portavoz de la Federación de arroz
de EE.UU., y esta es la segunda vez
que vengo con ellos. La vez pasada
tuvimos un festival, que es parte de
lo que venimos a hacer, para promover
el arroz americano en la región.
Desgraciadamente Guatemala
es el que menos consume de por
aquí. La federación creó en este país
el año pasado el club USA Arroz, que
está enfocado en las personas que
trabajan en el gremio gastronómico
(dueños de comedores, restaurantes,
etc.). La razón por la que se buscó a
esta gente es porque emplean muchos
productos, y el arroz es uno de
los más versátiles que hay en la
comida. Puede ser desayuno, almuerzo,
cena y bebida. El costo de
porción en comparación con la pasta
y la papa es mucho menor. Estas
personas necesitan hacer dinero y
qué mejor que con un producto de
bajo costo. Ahora mismo un muchacho
me preguntaba qué tenía que
hacer para abrir un restaurante, y
qué estudiar. El club también viene a
ayudar con eso, por medio de cursos
de capacitación para ayudar a los
dueños de locales. Lo más importante
para abrir un restaurante no es
saber cocinar, sino saber administrar
el negocio. También habrá una revista
en la que aparecerán recetas del
chef guatemalteco Javier, otras mías,
y tips en general.
¿Por qué razón cree que no es
tan popular aquí el arroz?
Porque no se conocen la infinidad
de maneras que hay para prepararlo.
El arroz permite una gran variedad
de recetas...
¿Qué tanto conoce de la gastronomía
guatemalteca y qué es
lo que más le gusta?
Con mi primer programa en TV
cociné por todo el mundo. Preparé
comida muy chapina. Mi lema siempre
ha sido “con Pepín hasta el fin”,
así que vine varias veces para la
Teletón, y visité varios lugares en donde compartí cocina con mucha
gente. Pero.. ¡ay¡ de la comida guatemalteca
a mí me gusta todo, porque
es muy básica.
Con tantos cocineros buenos
en EE.UU., ¿cómo sobresalió uno
cubano?
Por el amor a la cocina y a compartir.
Nací en una casa donde elaborábamos
comida todo el tiempo.
En la finca de mis abuelos se hacía
queso y carne seca (tasajo).
Y seguramente también se debe
esa actitud tan bromista
Siempre he sido así (risas). Y la
gente espera eso de mí. Me río como
una hiena todo el tiempo. Te voy a
contar algo... Este año fuimos mi
esposa y yo a Europa con un papparazzi
amigo nuestro, que nos conoce
desde hace 20 años. Fue alucinante
para mí, en un momento
escuchar que él me dijera: “¿sabes
qué?, tú y tu mujer son iguales las 24
horas del día”. Me percaté entonces
de que hay mucha gente que pone un show , tú sabes... Pero yo no, yo soy
Pepín hecho chef. Y tanto es así, que
cuando llegué a EE.UU., a los 12
años, empecé mi carrera de periodista,
porque repartía periódicos para
ganarme la vida (risas). Al mes de vivir
allá; salió una foto mía
en un diario en la que
se leía “José, el felicísimo”. Acabábamos
de llegar, no teníamos
qué comer, pero yo era
súper feliz.
¿ Llegaste a aprender
la antigua cocina
cubana en tu tierra?
No, verás. Yo llegué a
esto por equivocación.
Siempre me gustó la cocina.
Por 17 años vendí seguros en
todos los países de Latinoamérica, y
cuando conocía un nuevo plato típico,
lo preparaba en la casa. Igual
sucedía cuando iba a algún restaurante.
Me inicié en la TV en EE.UU.
porque me hija me consiguió la plaza,
sin yo haber estado nunca antes
en eso. Y era un programa internacional,
así que no podía preparar
comida cubana. En cuba la cocina
que conocí era muy reducida. A los
nativos de la isla los
mataron, y ya no existen
ni mezclas ni nada.
La comida que se
heredó fue española,
tanto así que los dos
primeros restaurantes
de cocina cubana
en Miami fueron el
Centro vasco y Vizcaya
(risas). En cuba
no comíamos la comida
criolla en restaurantes,
porque esa
era la que se consumía
en la casa. Fue de
la influencia española que nos llegó
el arroz a nosotros, y a todo el
Caribe, con la paella y todas esos platos.
Y sin embargo esa cocina tiene
una sazón muy especial
Después llegaron los africanos, se
hizo una mezcla, y se empezó luego a
cosechar. La mayor influencia la tenemos
de las Islas Canarias: el platano
frito, el frijol, ese tipo de cosas.
En Cuba no se cosechaba el plátano,
casi que lo único que había era yuca.
¿Se inclina más por las nuevas
tendencias o lo tradicional?
Yo no tengo cocina. No, no, no. Yo
cocino por necesidad, para alimentarme,
y para enseñar, ¿tú entiendes?
No soy el creador de una nueva tendencia.
Cocino comida como todo el
mundo en sus casas, abro latas y
agarro un poco de esto y de aquello, tú
sabes...
¿Y cómo ha variado?
Ha adquirido nuevas formas. He
aprendido mucho. Por eso los talleres
de capacitación son tan importantes,
porque aunque seas el mejor chef del
mundo siempre aprendes de otra gente.
Porque, ¿para qué reinventar la
rueda? En la cocina tienes que mantenerlo
todo simple. Simple. Comprar
alimentos simples, poco menú, tener
control en los gastos. Kiss (Keep it
simple stupid, mantenlo simple estúpido),
decimos en inglés (risas).
Así que esa es su regla de oro...
Y otra cosa que hago es la señal de
la cruz (se presina): Pongo esta a
trabajar (señala su cabeza), para llenar
ésta (señala su barriga), sin mover
éstas dos (señala sus brazos y se ríe).
Si es muy complicado no lo hago
(rompe en carcajadas).
¿Hay algo que no coma?
Como de todo. Ya estoy en una
etapa en la que no me gusta experimentar.
Si sabe a pollo dame pollo
(risas). La época que comía lagartos y
ese tipo de cosas ya pasó. Me gusta
probar cosas buenas. Ahora mismo
venimos de China... horrible (risas).
¿Por qué? ¿No le gusta esa
comida?
No es que no me guste. Era cómo lo
hacían... No hay comida mala, sino mal
preparada. Tú puedes buscar cualquier
tipo de ingredientes, y si los preparas
bien, van al paladar. Hay gente a la que
hay cosas que no le gustan y sencillamente
no le gustan. ¡Ayy yo le
meto el diente a todo! (carcajadas).
Barriga llena, ¿corazón contento?
Cierto, cierto. Lo he experimentado
totalmente. Cocinar es un arte. Okay ,
soy contradictorio. Por un lado digo
que es simple, pero por otro que es un
arte. Si a ti no te gusta cocinar, mejor
haz una reservación. Tú inyectas tu
estado anímico en la comida que preparas.
Si lo haces a regañadientes, y no
te gusta, ¡oye haz otra cosa! Tienes que
ponerle ese amor natural. A la persona
que le gusta cocinar le gusta crear, y al
que cocina la gente se le acerca como si
fueran moscas (risas).
¿Qué es lo más satisfactorios,
para udsted, de cocinar para
otros?
Luego de preparar una comida, lo
que más me gusta es el silencio. En ese
momento piensas: “Les está llegando a
lo más hondo del corazón”. Ý después
del silencio, volverse a servir... ¡No
tienen que decirme absolutamente nada
para hacerme saber que les gustó!
(risas).
¿Qué le prepararías hoy al guatemalteco
para almuerzo?
Si les tratara de hacer un menú,
cocinaría algo bien sabroso utilizando
los productos que ustedes tienen, sin
tener que preparar el frijol refrito ni la
tortilla. Es decir, no les cocinaría tradicional.
Porque para tradicional ya
hay 20 comedores espectaculares en la
ciudad. Me gustaría compartir con el
guatemalteco algo que fuera novedoso,
que les gustara, tratando de averiguar
qué le encanta. Eso es lo que hago. Yo
soy de abrelatas, de ir al refrigerador, y
usar todo lo que me aparezca. Hace dos
semanas, habían dos personas trabajando
en mi casa. Fui al refrigerador y
¡oye! con lo que había hice un almuerzo
que los dejó maravillados. Fue impresionante.
Puro arte...
That’s it (así es). Eso es lo que lo hace
todo: hacerlo con amor. Cocino para
compartir. Si fuera para mí solo no cocinaría.

Perfil
- José A. Hernández, mejor conocido
como Pepín, nació en Cuba el 6
de abril de 1948, y viajó a EE.UU. en
1960 con su familia, de humilde cuna.
- Lleva casado 40 años con Telvy. El
pasado 12 de septiembre cumplió 20
en la TV. Se inició en la pantalla chica
con un segmento de cocina para el
programa TV Mujer, de Univisión. Dos
décadas después, es considerado el
Primer chef hispano de la TV estadounidense.
- En su debut, se presentó con un
gorro que decía Kiss the cook ( besa
al cocinero), y con una actitud bromista,
después de preparar su plato,
dijo “Con Pepín, ¡hasta el fin!”, que se
convertiría en su eslogan profesional
y personal.
- Ha sido el protagonista en otros
programas, en los que ha tenido como
invitados a reconocidos chefs internacionales.
En la actualidad se presenta
en el programa Despierta América, de MGM.
- Chef Pepín es el autor del libro
más vendido en español sobre cocina
latina, Cocinando con el Chef Pepín, y
recientemente lanzó su línea de artefactos
de cocina, que es un éxito de
ventas en EE.UU.
- También es contratado para campañas
publicitarias de productos gastronómicos
y como representante para
tours de cocina.
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