Semanario de Prensa Libre • No. 220 • 21 de septiembre de 2008

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D mundo

Encantador de caballos
El hombre que susurra a los caballos

POR roberto villalobos

Sentados cerca del curro, los rudos y experimentados hombres observan con desdén la extraña demostración que están presenciando. Ahí dentro se encuentra Monty Roberts, uno de los mejores domadores de caballos del mundo. Tiene 73 años de edad y, a pesar de ello, se dispone a elegir al potro más indómito. Quiere demostrar que es capaz de hacerse obedecer hasta por el animal más brusco, con solo usar simples movimientos y un tono de voz suave, pero firme. Mientras tanto, los incrédulos y ásperos hombres no le quitan la vista ni un solo momento. “Fracasará en el intento”, opinan.

En el mundo es normal que los caballos sean golpeados con salvajismo. Según la tradición, a los equinos se les debe aplicar una serie de azotes, para no echarlos a perder. De hecho, así lo creía Roberts cuando era niño.

Cruel infancia

Roberts siempre estuvo cerca de estos animales, primero en Salinas (California, EE. UU.) —un lugar famoso por sus roquedeos—, y luego en Nevada, en cuyos campos corrían con total libertad caballos cimarrones. Este último sitio se convirtió en su santuario. Ahí fue dueño de Ginger, uno de sus caballos más significativos de su vida, pues le ayudaba a fugarse de las golpizas y de las maldiciones de su padre. Sin embargo, no siempre pudo escapar: antes de cumplir los 12 años de edad, ya había tenido 71 huesos quebrados. Sin duda, su familia estaba demasiado arraigada al legado violento de generaciones pasadas.

No obstante, Roberts demostró que los cambios son posibles. Siendo adolescente, se fue a vivir con los potros salvajes, porque se sentía más cómodo con ellos. Luego, cuando contó que tenía la habilidad de ensillar a un equino sin violencia, todos pensaban que estaba loco. En realidad, Roberts había aprendido a comunicarse con esos animales.

Secretos

Confundido y con ganas de huir, el caballo entra al corral junto a Roberts. Él, sin embargo, trata de acercarse con tranquilidad y sin temor.

Después de una serie de pasos, logra estar frente al animal. Tiene, entonces, la oportunidad de sobarle la frente, las orejas, los belfos y alrededor de los ojos. “Para hacer esto, hay que saber cual es el lenguaje de los caballos; hay que lograr un diálogo con ellos y ganar su confianza”, explica. Después de unos minutos, el animal despierta del trance del masaje y se sobresalta. En ese momento, muchos domadores utilizan el truco de soplarle en las narices; el potro responde con un resoplo. Ese intercambio de olores es como un apretón de manos. Ahora está listo para negociar.

Roberts empieza a preparar al caballo para acostumbrarlo a sentir a una persona en su lomo. De un brinco, logra subir, después de varios roces sobre el costado. Se inclina hacia delante hasta que el caballo se siente relajado. Una vezlogrado eso, Roberts vuelve a tocar el suelo: el potro está preparado para ser ensillado y aprender a cabalgar.

Aquellos fornidos hombres —que nunca faltan en sus presentaciones—, quedan admirados por tales escenas; no dan crédito a lo que acaban de observar. Algunos de ellos tardan varias semanas en ensillar a un caballo, mientras Roberts lo logra en 30 minutos. “Siempre hay métodos mejores que la violencia”, asegura.

“Solo muerto me retiro”

Al conversar, Monty Roberts se muestra serio, sereno y amable. Cuando se le preguntó sobre su fin como domador de caballos, soltó una carcajada y exclamó en español: “¡Solo muerto!”

  • ¿Cómo aprendió el lenguaje de los equinos? Aprendí desde pequeño, solo con la observación de sus movimientos y la manera en que se comunican entre sí.
  • ¿En qué consiste su método? Se usa el lenguaje del caballo, que es una comunicación basada en los gestos. Se debe fomentar la confianza con ellos, y no tratarlos con los métodos tradicionales, que, por lo general, los lastiman.
  • ¿Entonces no está de acuerdo con los métodos que se usan por lo regular? Son horribles. Tengo amigos que aún usan drásticos métodos de domesticación, pero creo que hay mejores maneras de hacerlo.
  • ¿Lo que usted enseña es aplicable en la vida diaria, con las personas? Absolutamente. Yo trabajo con familias, escuelas o empresas. Como sucede con los caballos, la clave está en fomentar la confianza. Si se usan técnicas rigurosas, sea donde sea, nada funciona. La psicología es la misma.
  • ¿Es cierto que hay caballos que odian a los seres humanos? Sí. Hay muchos, y tienen razón, porque el ser humano los ha maltratado. También hay algunos caballos que solo toleran a las mujeres, y no así a los hombres, pues estos últimos usan la violencia con frecuencia.
  • ¿Todavía trabaja con los equinos de la reina Isabel II de Gran Bretaña? Sí, desde 1998. Ella ama a sus caballos. De hecho, la reina monta casi todos los días.

Además

  • El Join-Up, método de Monty Roberts, es también para la vida familiar y empresarial.
  • Roberts ha asesorado a compañías como Disney, Volkswagen, BMW o Pfizer, entre otras.
  • Ha entrenado a caballos campeones de diferentes competencias. Trabaja, asimismo, con los caballos de la reina Isabel II de Inglaterra .
  • El 29 de noviembre se presentará en el Centro Cultural La Azotea, en la Antigua Guatemala. Tels.: 5937-4952 ó 5505-3784. Correo: ar.azotea@gmail.com / montyroberts.com (en inglés).

   

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