Encantador de caballos
El hombre que susurra a los caballos
POR roberto villalobos
Sentados cerca del curro, los
rudos y experimentados hombres
observan con desdén la
extraña demostración que están
presenciando.
Ahí dentro se encuentra
Monty Roberts, uno de los
mejores domadores de caballos
del mundo. Tiene 73
años de edad y, a pesar de
ello, se dispone a elegir al
potro más indómito. Quiere
demostrar que es capaz
de hacerse obedecer hasta
por el animal más brusco,
con solo usar simples movimientos
y un tono de voz
suave, pero firme. Mientras
tanto, los incrédulos y
ásperos hombres no le quitan
la vista ni un solo momento.
“Fracasará en el intento”, opinan.
En el mundo es normal
que los caballos sean golpeados
con salvajismo. Según
la tradición, a los equinos
se les debe aplicar una
serie de azotes, para no
echarlos a perder. De hecho,
así lo creía Roberts
cuando era niño.
Cruel infancia
Roberts siempre estuvo
cerca de estos animales,
primero en Salinas (California, EE.
UU.) —un lugar famoso por sus roquedeos—, y luego en Nevada, en cuyos
campos corrían con total libertad caballos
cimarrones. Este último sitio se
convirtió en su santuario. Ahí fue
dueño de Ginger, uno de sus caballos
más significativos de su vida, pues le
ayudaba a fugarse de las golpizas y de
las maldiciones de su padre. Sin embargo,
no siempre pudo escapar: antes
de cumplir los 12 años de edad, ya
había tenido 71 huesos quebrados. Sin
duda, su familia estaba demasiado
arraigada al legado violento de generaciones
pasadas.
No obstante, Roberts demostró que
los cambios son posibles. Siendo adolescente,
se fue a vivir con los potros
salvajes, porque se sentía más cómodo
con ellos. Luego, cuando contó que
tenía la habilidad de ensillar a un
equino sin violencia, todos pensaban que
estaba loco. En realidad, Roberts
había aprendido a comunicarse con esos
animales.
Secretos
Confundido y con ganas de huir, el
caballo entra al corral junto a Roberts. Él,
sin embargo, trata de acercarse
con tranquilidad y
sin temor.
Después de una
serie de pasos, logra estar
frente al animal. Tiene, entonces,
la oportunidad de
sobarle la frente, las orejas,
los belfos y alrededor de
los ojos. “Para hacer esto,
hay que saber cual es el
lenguaje de los caballos;
hay que lograr un diálogo
con ellos y ganar su confianza”,
explica.
Después de unos minutos,
el animal despierta del
trance del masaje y se sobresalta.
En ese momento,
muchos domadores utilizan
el truco de soplarle en
las narices; el potro responde
con un resoplo. Ese
intercambio de olores es
como un apretón de manos.
Ahora está listo para
negociar.
Roberts empieza a preparar
al caballo para acostumbrarlo
a sentir a una
persona en su lomo. De un
brinco, logra subir, después
de varios roces sobre
el costado. Se inclina hacia delante hasta
que el caballo se siente relajado. Una vezlogrado eso, Roberts vuelve a tocar el
suelo: el potro está preparado para ser
ensillado y aprender a cabalgar.
Aquellos fornidos hombres —que
nunca faltan en sus presentaciones—,
quedan admirados por tales escenas;
no dan crédito a lo que acaban de
observar. Algunos de ellos tardan varias
semanas en ensillar a un caballo,
mientras Roberts lo logra en 30 minutos.
“Siempre hay métodos mejores
que la violencia”, asegura.
“Solo muerto me retiro”
Al conversar, Monty Roberts se muestra serio, sereno y amable. Cuando se le preguntó sobre su fin como domador de caballos, soltó una carcajada y exclamó en español: “¡Solo muerto!”
- ¿Cómo aprendió el lenguaje de
los equinos?
Aprendí desde pequeño, solo con
la observación de sus movimientos y
la manera en que se comunican entre
sí.
- ¿En qué consiste su método?
Se usa el lenguaje del caballo, que
es una comunicación basada en los
gestos. Se debe fomentar la confianza
con ellos, y no tratarlos con los métodos
tradicionales, que, por lo general,
los lastiman.
- ¿Entonces no está de acuerdo con
los métodos que se usan por lo
regular?
Son horribles. Tengo amigos que
aún usan drásticos métodos de domesticación,
pero creo que hay mejores
maneras de hacerlo.
- ¿Lo que usted enseña es aplicable
en la vida diaria, con las personas?
Absolutamente. Yo trabajo con familias, escuelas o empresas. Como sucede
con los caballos, la clave está en
fomentar la confianza. Si se usan técnicas
rigurosas, sea donde sea, nada
funciona. La psicología es la misma.
- ¿Es cierto que hay caballos que
odian a los seres humanos?
Sí. Hay muchos, y tienen razón,
porque el ser humano los ha maltratado.
También hay algunos caballos
que solo toleran a las mujeres, y no
así a los hombres, pues estos últimos
usan la violencia con frecuencia.
- ¿Todavía trabaja con los equinos
de la reina Isabel II de Gran Bretaña?
Sí, desde 1998. Ella ama a sus caballos.
De hecho, la reina monta casi
todos los días.
Además
- El Join-Up, método
de Monty Roberts, es
también para la vida
familiar y empresarial.
- Roberts ha asesorado
a compañías como
Disney, Volkswagen,
BMW o Pfizer,
entre otras.
- Ha entrenado a caballos
campeones de
diferentes competencias.
Trabaja, asimismo,
con los caballos
de la reina Isabel II de
Inglaterra .
- El 29 de noviembre
se presentará en el
Centro Cultural La
Azotea, en la Antigua
Guatemala. Tels.:
5937-4952 ó
5505-3784. Correo:
ar.azotea@gmail.com
/ montyroberts.com
(en inglés).
|