Piezas
de exhibición
Un simple
objeto de
porcelana
blanca
adquiere
belleza
mágica al
ser
pintado a
mano.

Por julieta sandoval
fotos: carlos sebastian
La porcelana pintada
a mano se
ha hecho más accesible
para
quienes gustan
del arte. Atrás quedó el
tiempo en el que se guardaban
celosamente los
productos para su elaboración
o eran considerados
artículos exclusivos
de la realeza, que acostumbraba
a tomar el té en
piezas decoradas de forma
delicada, lo que les dio
prestigio y, por consiguiente,
elevó su valor.
Ahora cualquier persona
que desee aprender este
arte puede efectuar trabajos
tan elaborados como
lo hacían, en épocas
pasadas, artesanos especializados.
Es como pintar
en un lienzo en blanco,
pero la superficie es sólida
y con diferentes formas:
platos, tazas, jarrones
o cuadros. “Cualquier
cosa que esté hecha de
porcelana”, dice Margarita
de González, presidenta
de la Asociación Guatemalteca
de Pintores de
Porcelana.
En estos artículos se
puede reproducir la imagen
que se desee, ya sea al
utilizar calco o dibujos a
mano alzada, como lo hace
Carlota de Peter, quien
lleva más de 30 años desarrollando
esta afición, la
que hace ver fácil, pues en
pocos minutos un plato en
blanco adquiere gracia y
encanto al ser decorado
con delicadas flores. Con
pinturas y pinceles se trazan
desde bodegones, paisajes,
animales, plantas y
personas, hasta imitar obras
antiguas del Renacimiento.
De Peters dice que cuando
son imágenes muy elaboradas
como un retrato entonces
sí utiliza la copia.
Una pieza posee mayor fastuosidad
cuanto más técnicas
se han empleado en
ella, como el grabado, relieve,
oro o plumilla. “Es un
arte sin límite”, agrega Margarita
de González.
El atractivo de la porcelana
es haber sido pintada
a mano con delicadeza
y pulcritud; las convierte
en únicas. De González
comenta que existen
objetos elaborados empleando
calcomanías que
al venderse en grandes
cantidades y en serie, les
disminuye valor.
En Guatemala se empezó
con esta técnica,
aproximadamente, hace
30 años. Las entrevistadas
fueron de las primeras
que aprendieron esta técnica.
De González lo hizo
en Sudamérica; y De Peters
en Guatemala, pero
luego se especializó con
cursos en el extranjero.
Ellas junto a otras personas
amantes de este arte han
formaron un asociación en
donde se ha profundizado en
los conocimientos y los transmiten
a quienes lo deseen, sin
importar que posean o no habilidades
para el dibujo, “pues
el deseo es lo que importa”,
aseguran. Hay estudiantes de
10 hasta 80 años.
Esa búsqueda de saber
más llevó a Lourdes Gutiérrez
de De la Riva a
inventar, en 1979, un aerosol
para porcelana llamado
China Mist, a base
de colores minerales y
aceite, que sirve para dar
un acabado perfecto.
Una pieza puede terminarse
en un día o en un
mes, pero cada una podría
llegar a ser una obra de
arte.
Historia
- Los inicios de la porcelana pintada se remontan a
cuatro mil años, en China, en los yacimientos de Kaoling,
que han dado nombre a la materia prima de la porcelana.
Su mayor esplendor lo alcanzó durante el siglo XIII.
- El nombre porcelana es sinónimo de cau- co , una
concha marina blanca. A su regreso de China, Marco
Polo escribió en sus memorias sobre la belleza de este
material y de cómo era extraído del mar. Hasta ese
momento no se conocía su fórmula.
- En algunos lugares de Oriente se utilizó como moneda
de cambio.
- En tiempo de los Medicis, en el Renacimiento, se
consiguió una pasta elaborada con caolín y silicatos de
cuarzo vidrioso, con una cobertura de esmalte y mezcla
de estaño.
- La verdadera porcelana, conocida como dura, logró
su esplendor entre 1708 y 1709, al aparecer, cuando el
alquimista alemán Friedrich Böttger consiguió una fórmula
cuyo resultado se aproximó mucho a la cerámica
china: tierra fina y grisácea de Kolditz, conocida como
caolín o alabastro, pero descubrió que el secreto estaba
en la cocción.
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