Semanario de Prensa Libre • No. 221 • 28 de septiembre de 2008

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Editorial

El baile de la calle

Es posible que muchos hayan bailado con especial interés su canción favorita, aunque tenga mejor ritmo un árbol, porque la música y el baile unidos son una forma de expresar sentimientos, incluso, para encontrar motivación o para tener una catarsis.

Por eso, cuando por las calles de nuestro país observe a jóvenes contoneándose sin parar, de forma eléctrica, y que su ropaje no sea precisamente el que a usted le gustaría portar, no se forme un prejuicio. La mayoría de estos hombres, y algunas mujeres, están gritando con movimiento toda su pasión.

Este baile que se asemeja más a una pelea, en la que los adversarios nunca se golpean, es un fenómeno urbano que comenzó su era en las calles de Estados Unidos a finales de la década de 1970, en el cual se mezclaba de forma espectacular acrobacias, ejercicios de suelo, complicados juegos de piernas y una forma de agitar el cuerpo, que creó escuela.

Ahora, veintitantos años después, resurge. Hay quienes piensan que bien dirigido sirve como terapia, para alejar a los chicos de las drogas y la violencia. Esta versión del otrora breakdance , que emplea el ritmo hip-hop positivo, ya es parte de la moderna cultura popular en Guatemala.

Sobre el también denominado baile de la calle es que trata el reportaje Dfondo de esta edición, a cargo del periodista y coeditor de esta revista, Juan Carlos Lemus.

Viviana ruiz
editora


   

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