Padres fuera de serie
Algunos hombres han tomado las
riendas de las tareas domésticas,
mientras sus esposas trabajan en EE. UU.

Francisco
apoya a
sus hijos en
las tareas
escolares.
por francisco mauricio martinez
fotos: carlos sebastian y archivo
Ser el responsable de las tareas
de hogar fue algo que
nunca estuvo en los planes
de Francisco Laínez cuando
se casó con Mayra Mencos.
Preparar el desayuno, almuerzo, cena
y hacer la limpieza, como acostumbra
hacerlo una ama de casa
tradicional, son trabajos que forman
parte de su rutina desde hace cuatro
años y medio, cuando su esposa se
vio obligada a marcharse a Estados
Unidos, debido a que la empresa de
calzado que tenían quebró como
consecuencia de la delincuencia.
En la actualidad, Laínez se dedica
al cien por ciento a las tareas de la
casa, mientras Mayra trabaja en un
restaurante de tacos mexicanos en
Houston, donde es la gerente. Envía
mensualmente, unos Q5 mil para la
manutención de sus tres hijos, Clara
(13 de años) Mildred (10) y Javier (5).
“Me siento contento de cumplir con
este rol, ahora comprendo que uno
de padre también tiene que ocuparse
de los patojos. Nunca lo pensé,
pero es satisfactorio ayudar a sacar
adelante a los hijos”, comenta.
Esta familia respira un tanto tranquila
debido a que ha logrado pagarlas deudas que mantenía, entre éstas,
la hipoteca de la casa. La caída de
la empresa se debió a que varias
veces se entraron a robarles a las
zapaterías, siendo el que puso final a
su negocio uno de Q140 mil. Desesperados
por no tener otra fuente
de ingresos, ella decidió marcharse
a la ciudad estadounidense
donde residía uno de sus hermanos.
“Con lo que envía ya pagamos
todo, sólo debo una tarjeta de crédito
de US$2 mil y ella como Q6
mil”, indica.
La historia de esta pareja es uno
de los pocos casos en los cuales los
papeles de la pareja se han invertido.
Lo normal es que el hombre migre a
Estados Unidos en busca de dólares
y luego los envíe a la familia que se
queda. Sin embargo, cada vez más el
fenómeno de la migración se extiende
a las mujeres, lo cual se revela
cuando las noticias de Prensa dan a
conocer deportaciones o son detenidas
en su intento por llegar.
El ritmo de crecimiento de las
remesas en los últimos años ha perdido
fuerza este año, ya que entre
enero y agosto el ingreso acumulado
por este concepto registró un alza de
apenas 7 por ciento respecto del
mismo período del 2007, cuando
fue de 14.58 por ciento.
- Según la Organización
Internacional para la Migraciones
(OIM) alrededor
de 1.3 millones de guatemaltecos
viven en Estados
Unidos.
- Cerca de 60 por ciento
de ellos como indocumentados.
Las remesas constituyen
casi el 10 por ciento
del Producto Interno
Bruto (PIB).
- El reporte del Banguat
indica que durante agosto,
los guatemaltecos que viven
en el extranjero enviaron
US$373.5 millones,
frente a los US$381 millones
del mismo mes del
año pasado.
José y María van
al colegio
El ajetreo que vive Francisco es
similar al de José Carlos Gómez,
quien reside en la colonia Primero
de Julio. Sus tareas domésticas comienzan
a las cinco de la mañana
cuando prepara cereal para sus hijos y
las loncheras. Revisa que los uniformes
vayan bien planchados y que
no falte nada en los bolsones de José
Carlos (9 años) y María José (8),
quienes una hora más tarde se marcharán
en el autobús del colegio.
José Carlos se siente feliz y dichoso
de haber roto el estereotipo
de la familia tradicional guatemalteca,
en la que el cuidado de los
hijos recae en la madre. A diferencia
del caso de la familia Laínez
Mencos, la partida de su esposa,
América Rodríguez, a Los
Ángeles se debió a que ambos se
quedaron sin trabajo cuando uno
de los bancos del sistema quebró, y
ella fue despedida del puesto de
secretaria de una maquila ubicada
en Mixco. “Al principió me sentía
mal y me daba vergüenza, pero
ahora eso ya pasó y me ayuda
mucho que mi esposa me diga:
Alguien tiene que cuidar a nuestros
hijos y quien mejor que vos”.
El único que temor que aflije a
ambas parejas es que un día reciban
la sorpresa de ser deportadas.
“Eso nos acabaría porque
aquí no hay trabajo y creo que si
eso sucede, entonces yo me iría a
los Estados”, advierte José Carlos.
Situaciones como las anteriores
son cada vez más comunes en Guatemala,
aunque muy pocos hombres
se atreven a revelar el papel
que llevan a cabo, debido a los
patrones culturales preexistentes.
El sociólogo Juan José Ramírez
dice que “tradicionalmente los roles
de la familia han sido vistos bajo una
perpectiva patriarcal y machista,
donde se ve a las madres como las
únicas responsables de cuidar a los
hijos”
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