El músico jamaiquino
En la Sexta Avenida deambula un personaje
que se caracteriza por su indumentaria.

Foto Prensa Libre: Carlos
Desde hace más o menos un año, en
la Sexta Avenida de la zona 1 capitalina,
llama la atención de todos los que
transitan el lugar, un personaje peculiar.
Sus rasgos físicos y su forma de
vestir hacen recordar una de esas películas
rodadas en el barrio del Bronx
en Nueva York o de los que pululan en
el metro de esa ciudad.
El color de su piel, el sombrero de
copa alta, que él mismo fabricó, y la
percha de discos que carga entre sus
manos, han convertido al jamaiquino
King Dicko Ranks, de 38 años, en parte
del folclor de esta transitada avenida.
Pocas personas saben que, aparte de
los discos de merengue, salsa, reggeatón, hip-hop, cultural, cristiana y
de otros géneros que vende, también
ofrece algunos que él ha compuesto y
grabado (cinco CD y dos DVD).
Aunque es muy conocido y popular
en las zonas 1, 4 y 10, donde también
vende su producto, los locatarios conocen
muy poco de la vida de Dicko
Ranks, por la poca comunicación que
mantiene. La barrera ha sido el idioma,
ya que su español es muy pobre, aunque
habla inglés y francés. “El español lo
entiendo, pero lo hablo muy poco”,
explica con dificultad. Cuando se le
pregunta a los vendedores por este
personaje se refieren a él como el
jamaiquino, sin saber nada más.
La vida de este caribeño ha sido un
tanto vagabunda a partir de 1988, cuando,
según cuenta, abandonó su país
para marcharse a Estados Unidos y,
después, a Canadá, en donde hizo varios
oficios, pero sin perder de vista su
interés por la música, el cual siempre
conserva vivo. Después de varios años
en el norte del continente, emprendió
el viaje hacia Panamá (2002), en donde
permaneció hasta el 2007, cuando se
trasladó a Nicaragua.
En ese país solo estuvo cuatro meses,
ya que, un día de tantos, decidió
venir a Guatemala (a mitad del año
pasado). Aunque económicamente no
le ha ido muy bien aquí, el jamaiquino
dice que Guatemala le gusta mucho y
que, en la actualidad, busca un local
donde pueda vender sus discos. “Quiero
poner una tienda”, expresa.
No solo la venta de música está en
sus planes, también desea abrirse
campo en la animación de eventos.
“Puedo cantar, (acompañado) con pistas,
cualquier fiesta”, asegura.
(FM)
La
vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras
alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y
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