Semanario de Prensa Libre • No. 221 • 28 de septiembre de 2008

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En tercera persona

El músico jamaiquino
En la Sexta Avenida deambula un personaje que se caracteriza por su indumentaria.

Imagen
Foto Prensa Libre: Carlos

Desde hace más o menos un año, en la Sexta Avenida de la zona 1 capitalina, llama la atención de todos los que transitan el lugar, un personaje peculiar. Sus rasgos físicos y su forma de vestir hacen recordar una de esas películas rodadas en el barrio del Bronx en Nueva York o de los que pululan en el metro de esa ciudad.

El color de su piel, el sombrero de copa alta, que él mismo fabricó, y la percha de discos que carga entre sus manos, han convertido al jamaiquino King Dicko Ranks, de 38 años, en parte del folclor de esta transitada avenida. Pocas personas saben que, aparte de los discos de merengue, salsa, reggeatón, hip-hop, cultural, cristiana y de otros géneros que vende, también ofrece algunos que él ha compuesto y grabado (cinco CD y dos DVD).

Aunque es muy conocido y popular en las zonas 1, 4 y 10, donde también vende su producto, los locatarios conocen muy poco de la vida de Dicko Ranks, por la poca comunicación que mantiene. La barrera ha sido el idioma, ya que su español es muy pobre, aunque habla inglés y francés. “El español lo entiendo, pero lo hablo muy poco”, explica con dificultad. Cuando se le pregunta a los vendedores por este personaje se refieren a él como el jamaiquino, sin saber nada más.

La vida de este caribeño ha sido un tanto vagabunda a partir de 1988, cuando, según cuenta, abandonó su país para marcharse a Estados Unidos y, después, a Canadá, en donde hizo varios oficios, pero sin perder de vista su interés por la música, el cual siempre conserva vivo. Después de varios años en el norte del continente, emprendió el viaje hacia Panamá (2002), en donde permaneció hasta el 2007, cuando se trasladó a Nicaragua.

En ese país solo estuvo cuatro meses, ya que, un día de tantos, decidió venir a Guatemala (a mitad del año pasado). Aunque económicamente no le ha ido muy bien aquí, el jamaiquino dice que Guatemala le gusta mucho y que, en la actualidad, busca un local donde pueda vender sus discos. “Quiero poner una tienda”, expresa.

No solo la venta de música está en sus planes, también desea abrirse campo en la animación de eventos. “Puedo cantar, (acompañado) con pistas, cualquier fiesta”, asegura.

(FM)

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