Ejército de melodías
Los sonidos de guerra cambiaron por acordes dulces, alegres o románticos.

La rutina de los integrantes de la Banda Marcial es prácticar con sus instrumentos musicales.
por julieta sandoval
fotos: erlie Castillo
Sin importar que la melodía sea una marcha, música clásica o romántica, los integrantes de la Banda Sinfónica Marcial la ejecutan con maestría, ya que tienen años de aprendizaje y práctica. Pertenecen a la sinfónica más antigua del país, creada en octubre de 1871.
Fue instituida después de que los generales Justo Rufino Barrios y Miguel García Granados asistieran a una ópera europea en el Teatro Carrera, la cual era dirigida por el maestro italiano Pedro Vissoni, a quien contrataron para hacerse cargo de las dos bandas de música militar existentes en ese entonces —que pertenecían a los batallones uno y dos—, las cuales fusionó y así organizó la Banda Marcial con 80 integrantes. Sin embargo, habían otros grupos musicales en los departamentos, los cuales fueron integrados también a la sinfónica en 1980, con lo que el número de miembros subió a 120.
Un año después de haber sido establecida la Banda Sinfónica Marcial, Vissoni fundó la Escuela de sustitutos, “llamada así porque era la que preparaba a los futuros músicos de la agrupación, cuando había una vacante”, explica el coronel Julio Vásquez Huitz, jefe de servicios de Músicos Militares. Los estudiantes recibían la preparación técnico-musical y una educación general. Hoy el establecimiento educativo lleva el nombre de Escuela Militar de Música Maestro Rafael Álvarez Ovalle. Los jóvenes estudian música y a la vez se gradúan de bachilleres en ciencias y letras.
En los primeros 50 años de la Banda Marcial, los directores fueron europeos. De Italia, Vissoni y Juan Aberle —este último, uno de los precursores de la creación del Conservatorio Nacional de Música—; los alemanes Emilio Dressner y Hanz Funfstuck, y el francés Luis Roche. El primer director guatemalteco fue Lucas Paniagua (1886-1890).
Durante el gobierno del general Jorge Ubico, la Banda Marcial era utilizada para ofrecer conciertos de apertura en los discursos y giras presidenciales. La integraban jóvenes militares, quienes estaban a cargo de los instrumentos de viento, y de maestros de la sociedad filarmónica, que ejecutaban los instrumentos de cuerda. La calidad y éxito de los músicos hizo que surgiera en el siglo XX la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala, en 1949, durante el gobierno del presidente Juan José Arévalo, por la necesidad de tener una sinfónica exclusiva para interpretar música instrumental, cita el libro Trilogía musical guatemalteca.
Marchas y clásicos
En el recuerdo quedó cuando las bandas militares de música servían para elevar la moral de las tropas en el campo de batalla, marchando al frente sonando tambores y cornetas, para anunciar victoria o retirada. Éstas han estado con los ejércitos desde hace siglos, y por ello son tan representativas como el saludo y los honores militares, refiere el libro Trilogía musical guatemalteca.
Sin embargo, en Guatemala —a finales del siglo XIX— las bandas ya no hacían sonar sus tambores para la guerra, sino que empezaron a presentarse en eventos. Además de las marchas incluyen en su repertorio composiciones de los grandes maestros de la música.
Ejecutan temas de diferentes géneros, como marchas militares, fúnebres, de representación, pasos dobles, polkas, minuetos, danzas, oberturas, valses, suit intermedios, solos, sones, romanzas, sinfonías y rapsodias. “La Sinfónica Marcial tiene un archivo musical histórico, que contiene unas cuatro mil partituras desde 1860 a la fecha. El 90 por ciento es material original y tan solo 10 por ciento está en fotocopias”, expresa el coronel Vásquez.
Los instrumentos que emplean son de viento, de madera y metal, y percusión, pero en los últimos años incorporaron la marimba, “para darle un lugar relevante al instrumento nacional”, agrega Vásquez. Los integrantes de la Banda ejecutan con exactitud y facilidad cualquier tipo de música, incluso algunos de ellos tienen hasta 30 años de pertenecer a este selecto grupo. El ingreso es por oposición, ya que deben ser los mejores. Son egresados de la Escuela de Música Militar y del Conservatorio Nacional, con estudios universitarios en música.
En la actualidad, el número de miembros de la Sinfónica Marcial es de 60, aunque debería tener como mínimo 80, una tendencia de los años 1970 y 1980, argumenta el coronel Vásquez, pero la reducción del Ejército afectó su conformación. “Ahora se espera elevar el número a 125”, añade.
Ellos se presentan en actos protocolarios, en teatros o en establecimientos educativos. Escucharlos ejecutando una marcha hace imaginar batallas antiguas, pero también películas del séptimo arte, ya que interpretan temas como el de El Padrino o Historia de amor; o transportarnos a Nueva Orleáns con un increíble jazz.
Paso de maestros
- En la Orquesta Sinfónica Marcial han participado grandes personalidades de la música, entre ellos:
- Germán Alcántara, director de 1892 a 1897, elevó el nivel interpretativo de las obras musicales para Gran Banda. También fue director del Conservatorio Nacional de Música.
- Fabián García, director de 1897 a 1912. Se dice que es el último baluarte de la enseñanza alemana.
- Rafael García Reynolds, director de 1955 a 1977. Introduce un tenor de marimba e instrumentos folclóricos de percusión; la llamó Banda Sinfónica Marcial. Autor de música de carácter sinfónico y marcial, como la marcha Gallarda Escuela Politécnica y Soldado guatemalteco.
- La Banda Marcial se ha unido en varias ocasiones con la Sinfónica Nacional para ofrecer conciertos.
- Fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 13 de septiembre del 2004.
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