“Sólo criticar no se vale”
El presidente de la Cámara de Turismo asegura que el país tiene miles de oportunidades en este tema, y por eso siempre genera ideas y hace planes.

Por julieta sandoval
Fotos: Esbin García
Lleva más de 15 años sumergido en el mundo del turismo. El tema lo apasiona, y por eso cada día le surgen propuestas para que exista mayor desarrollo en el país. Aunque ha participado en muchos programas que han tenido buenos resultados, al preguntarle cuál es su más grande satisfacción, no duda ni un minuto en responder que su familia. “Siempre ha sido mi prioridad, y no he escatimado tiempo para estar con mi esposa e hijos; ni mi trabajo lo ha evitado”, dice.
A sus 47 años, Mariano Beltranena Falla confiesa que ya empieza a dejar las puertas libres a los jóvenes, para que comiencen a mostrar su liderazgo. Y en lo que respecta a la política partidaria, que aunque es de familia involucrarse en ella —uno de sus ancestros, Mariano Beltranena, firmó el Acta de Independencia, “o sea que viene de hace rato que somos metiches en la política”, eso prefiere dejárselo al resto de su familia. En la siguiente entrevista habla del trabajo que hace y las esperanzas de lograr un mejor país.
¿Su trabajo ha sido siempre en el área turística?
Mi carrera es en Finanzas, y tuve una especialización en Banca y Finanzas; trabajé en eso. Tuve una empresa de corretaje de seguros por mucho tiempo, también una casa de bolsa, y laboré para varias financieras. Todo indicaba que seguiría esa línea, pero terminé metido en este proyecto, y aunque me siguen gustando las finanzas, ahora lo hago por hobby. Todos los negocios tienen mucho qué ver con finanzas, pero me volví experto en el área de turismo.
¿Y cómo se dio el cambio?
Obligado, porque no había nadie de la familia que se quisiera hacer cargo de ese proyecto; entonces, me interesé.
Mi experiencia me llevó a ser director del Inguat (Instituto Guatemalteco de Turismo), sin dejar de ser el presidente de la Cámara de Turismo (Camtur), ya que tuve permiso durante ese tiempo. Creo que el manejo del turismo cambió; antes era muy político, todo se hacía desde lo estatal. Después de mi período, lo han dirigido como cinco o seis que vienen del sector privado.
Hoy la industria turística ofrece un verdadero potencial para Guatemala. Existen los recursos, pero lamentablemente, por el tema político, no se han sabido explotar con propiedad. La enfermedad más grande del país es la falta de continuidad de los programas de gobierno, debido al multipartidismo. Por eso, como sector privado, tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo y liderar la agenda. Fuera bonito que ocurriera lo de El Salvador, que después de 20 años se dé una alternabilidad en el Gobierno.
Si le proponen ser una vez más el director del Inguat, ¿qué diría?
Ya lo hicieron, y dije que no, porque no tiene independencia ni el apoyo necesario del Ejecutivo.
Como sector privado, hemos propuesto leyes, y una de ellas es la modificación al Inguat, para que tenga una junta directiva paritaria —sectores público y privado—. De esa manera se maneja el Intecap (Instituto Técnico de Capacitación y Productividad), que es presidido por el ministro de Trabajo.
Quisiéramos que se creara el Ministerio de Turismo, que comprendería solo al ministro, secretaria y chofer, porque todo lo demás sería del Inguat, incluido el presupuesto, el cual se obtiene de los impuestos al turismo y del 33 por ciento del pago por salir del país. Solo necesita la representatividad.
Es importante que el ministro se siente en el Gabinete y le diga a los funcionarios que estén relacionados con el tema qué necesita, así se harían esfuerzos conjuntos. No nos sirve que el director del Inguat esté por debajo del ministro de Ambiente, ya que nunca estará en el Gabinete. No opina cuando discuten sobre carreteras, no dice cuál es más estratégica para fomentar el turismo. Así hay otro montón de cosas que podrían trabajarse de mejor forma, como la migración, el medioambiente o el manejo de parques y vestigios culturales.
El Inguat debe ser eficiente. Hoy es una institución muy grande, que tiene muchos empleados, con costos altísimos que no son siempre necesarios; podría ser más pequeña y eficaz. El director está supeditado a la política. Solo el año pasado hubo cuatro cambios; es un desastre. La promoción de un país no puede funcionar con tanto cambio, es mejor ser malo constantemente que ser bueno tres meses y regular o malo dos o cuatro. Creo que le hago más favor al país con mi puesto en la Cámara de Turismo diseñando propuestas.
¿Le ha llamado la atención la política partidista?
Creo que uno debe mantenerse en la línea civil, porque cuando se mete en el tema político ya tiene una inclinación de partido, un sesgo, y eso es problema. Yo tengo la libertad de decir a todos lo que deseo, porque creo en Guatemala y quiero ayudar a mi gente.
Se necesita un sector privado bien fortalecido, pero no hablo solo de empresarios grandes, sino también de medianos y pequeños; que se incluya a todos los guatemaltecos. Por eso me parece bonito un anuncio del Inguat, que dice que el turismo le da chance al herrero, al que confecciona los dulces y a otros; esa es la realidad. Necesitamos un país que tenga aceitada la máquina, con oportunidades, y saber aprovecharlas.
Con varias propuestas
Tengo miles de propuestas, en especial para incentivar el turismo interno, que puede hacerse con cuestiones simples, como en otros países en donde los feriados se trasladan cerca de los fines de semana, para que éstos sean largos, así la gente piensa en efectuar un su viajecito. También desarrollar programas educativos, porque cuántos guatemaltecos no han tenido la oportunidad de conocer Tikal, Atitlán, el área de Cobán o Izabal.
Elaboramos una política nacional de turismo sostenible (2004-2014); la consideramos un norte bien claro. Se ha presentado a cuanto partido hemos tenido oportunidad, porque hay trabajo para todos. Pienso que en el sector privado hemos hecho lo nuestro. Quizás no sea una verdad absoluta, pero tenemos un plan que se enriquece.

Aglutinando los lugares por características especiales, como Esquipulas, el cual está posesionado como un destino religioso importante, a donde llegan hondureños, salvadoreños y mexicanos. Este lugar es parte de una asociación mundial de basílicas. La comunidad tiene claros sus objetivos y hace que trabaje el gobernador, alcaldes, diputados; los políticos deben cumplirle a su comunidad. En algunos lugares hay políticos que entienden bien, pero en otros no les quiere pasar por la cabeza las cuestiones.
En Antigua, aunque se ha avanzado, es más complicado todo. Por ser el destino número uno, creció más rápido de lo que nos organizamos. No hay un plan, por eso aún se discuten cosas como el cobro de parqueo. Ahora se trabaja en el proyecto Panchoy 50, que es una visión a futuro para todo el departamento de Sacatepéquez. Esperamos que los políticos lo adopten.
Otra es la tipificación del delito contra el turista, para evitar dañar la imagen del país. El respeto al turista es fundamental, porque una mala experiencia se multiplica 50 veces, pero una buena solo dos o tres. El múltiplo negativo es altísimo y peligroso.
También se necesita una ley de incentivo a la inversión turística, porque no es fácil hacer un Irtra (Instituto de Recreación de los Trabajadores) en Retalhuleu. En Costa Rica, años atrás se dio inversión. Con eso hicieron 250 proyectos; hoy son miles. Hubo una clara visión de apostarle al turismo.
Es necesario que haya instalaciones adecuadas. Guatemala es tan complicada que cuando aterriza un Boeing con unas 350 personas y usted quiere llevarlos a todos a un mismo hotel en Antigua, no existe ninguno con esa capacidad, y en la ciudad son pocos. Nos falta mucho.
Oportunidades en todo
Con una Guatemala desarrollada habrá más oportunidades para nuestro negocio. No puede ser al revés y esperar que el país esté desarrollado para que todos podamos ganar.
Hay que ver oportunidades en todo; por ejemplo, aquellos que son repatriados tienen más mundo de lo que tenían antes de irse de Guatemala, y saben dos idiomas. Ellos deben conocer que en su pueblo hay un potencial, y deben organizarse bien para que mediante el aprendizaje y ahorros, que ojalá los hubieran hecho, puedan convertir todo ese bagaje que traen en desarrollo turístico, y con esto reintroducirse en la economía nacional.
¿A usted no le preocupa o le da tristeza que Guatemala, con tanto potencial turístico, no se le ponga tanto interés como se debería?
A mí me preocupa, porque me estoy volviendo viejo. Por eso tengo la responsabilidad con mi país, de transmitirle a todos esos patojos que tienen más fuerza y más ganas mis conocimientos, para hacer los cambios necesarios.
Hay que hacer valer lo que pensamos, porque si no somos los guatemaltecos, entonces quiénes. No puede ser que si el presidente de turno decide poner un director del Inguat nosotros no opinemos; debemos ser críticos de su labor, pero eso sí, con propuestas. Al actual director le presentamos en diciembre pasado el plan de trabajo de este año.
Además, pedirle a Dios que todos los demás factores funcionen, como la seguridad, porque sin ella no hay ningún destino que sirva. Hay que entender que el desarrollo de la industria turística puede detener la delincuencia, porque buena parte de estas personas no tienen recursos ni oportunidad de trabajo. Con trabajo, educación y salud se puede atacar la criminalidad. Ahora, a los mañosos ya no los componemos. Los niños serán gente de bien con buena preparación, pero sin oportunidades no se sabe en dónde van a parar.
¿Desde cuándo es el director general del hotel Vista Real?
Estoy en esto desde antes de que fuera construido; se empezó en 1995 y se terminó dos años después. Tardó 21 meses. El diseñe estuvo a cargo de arquitectos mexicanos del Quinta Real. El estilo es neocolonial, porque es similar a lo colonial, pero no igual; por ejemplo, en la Colonia los patios se hacían cuadrados y las cúpulas redondas, y los de aquí son elípticos. Algo así no había en la capital, solo en Antigua.
Se abrió de forma oficial el 15 de octubre de 1997, pero el primer huésped llegó el 23 de septiembre. En ese proceso tuve a mi cargo la construcción y la sociedad. Al principio era capital mexicano y nacional, pero con el transcurrir del tiempo se convirtió en cien por ciento guatemalteco, por eso el cambio de nombre. Una razón fundamental para llamarlo Vista Real es porque una de las principales cosas que tiene este lugar es la vista a los volcanes, y por las tardes uno puede ver algo privilegiado. Queríamos hacer una unión entre lo que nosotros hicimos y ellos dejaron. Aunque mucha gente nos sigue llamando Quinta Real.
Hicimos una operadora de hoteles, porque los chapines podremos ser chiquitos pero no tontos. Aprendimos y sabemos del negocio. Entonces construimos otro hotel en Antigua; éste se llamó primero Vista Real.
Los proyectos de crecimiento no van tan rápido como quisiéramos, por la recesión económica. El turismo es una de las industrias más impactadas por este problema. Es un negocio a largo plazo, y necesita que se le apueste así, por eso no podemos dejar de planear.
- Tiene tres hijos, de 20, 18 y 13 años.
- En 1994 fue electo vicepresidente de la Cámara de Turismo de Guatemala (Camtur). Ha sido cuatro veces presidente de ese organismo, y lo es en la actualidad.
- Director del Instituto Guatemalteco de Turismo en el 2001 y el 2002.
- Director general del hotel Vista Real. Ha estado involucrado en esta empresa desde antes de que se formara la sociedad. Empezó en 1993.
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