Deporte canino
Un equipo de Agility se prepara para participar en un campeonato internacional.
por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Esbin García

Durante las tardes de los martes y jueves y la mañana de los domingos un grupo de amigos se reúne en un área verde del cementerio Los Parques, ubicado en Ciudad San Cristóbal. Su objetivo es entrenar para competir en la 9a. Copa FCI de Agility —agilidad canina— de las Américas y el Caribe, que se llevará a cabo del 16 al 19 de abril en Sao Paulo, Brasil. Lo curioso de estas prácticas es que el centro de la atención y ejercitación no son los amos, sino sus mascotas.
Durante los entrenamientos se puede admirar la habilidad y rapidez con la que los perros —la mayoría son hembras— de distintas razas y tamaños corren o saltan vallas, aros, plataformas inclinadas, túneles, rampas, pasarelas, balancines —sube y baja— y varillas colocadas en línea recta. Esta ruta la siguen al recibir una orden gestual o auditiva de sus amos. “Es un deporte donde tiene que haber una asociación completa entre el perro y quien lo maneja, a través de un lenguaje mixto de movimientos y sonidos”, explica Fernando Aguilar, presidente de la Asociación Agility, de Guatemala.
Coordinación y rapidez
Las habilidades que deben desarrollar estas mascotas son: agilidad, rapidez y fuerza, así como concentración y disciplina con su dueño. Durante la competencia, la mascota no debe llevar correa ni collar, y el propietario no puede tocarlo, al igual que a los obstáculos. El recorrido no debe ser conocido por el perro y el guía. “Al amo lo dejan observar la pista únicamente cinco o 10 minutos antes del inicio de la competencia”, expresa el médico Juan León, integrante del grupo y quien ha participado en campeonatos mundiales en esta rama.
Los entrenamientos son constantes, debido a que en el momento de la competencia la pareja debe trabajar de manera sincronizada, porque si alguno falla se les resta puntos. Los castigos se pueden aplicar cada vez que el can se rehuse a cumplir una orden del amo, o por los segundos que se retrasen en relación al tiempo máximo estipulado por los jueces. Una de las penalizaciones más graves se registra cuando la mascota o uno de los integrantes del equipo se niega tres veces a cumplir con el recorrido preestablecido.
En esta disciplina pueden participar toda clase de perros, sin limitación de raza, pureza o tamaño, aunque para esto último existe la clasificación de grandes, medianos y pequeños. Es excelente para los ejemplares que viven en grandes ciudades y pasan la mayor parte de su tiempo en lugares reducidos, porque les reduce el estrés y también fortalece la relación con sus dueños, agrega Sierra.
Pioneros en el mundo
Este deporte es relativamente nuevo en el mundo, pues fue creado en Londres en 1978 por el inglés John Warley, durante el desarrollo de una exposición canina. Al inicio tenía como objetivo cubrir los intermedios largos del evento, pero el público quedó encantado de ver a los perros saltar y correr con inmensa alegría al lado de sus guías. Rápidamente traspasó las fronteras del Reino Unido y se extendió a Europa y países como Japón, Canadá y Estados Unidos. A la vez, fueron diseñados los obstáculos que forman el circuito.
En Guatemala se principió a practicar de manera formal en el 2001, según indica Tere de Amaro, una de las fundadoras del grupo. Pese al corto tiempo de ejercitarse, ya han tenido logros a nivel internacional; entre éstos el haber alcanzado el tercer lugar mini por equipos en la Copa América y el Caribe llevado a cabo en Buenos Aires en marzo del año pasado.
Otro logro fue el que obtuvo la perra Loti, de raza Tarson Rusell Terrier, que clasificó a semifinales dentro su categoría de 16 pulgadas durante el campeonato mundial llevado a cabo en el 2007 en Arizona. Una de las particularidades de este torneo es que participaron aproximadamente 30 mil canes de países como Estados Unidos, Puerto Rico, México, Japón, Rusia y España. Loti estuvo dentro de los 50 semifinalistas.
Debido a que no cuentan con una pista propia para practicar esta afición, desde el 2001 han entrenado en distintos sitios. Se iniciaron en el Club del Arca, en la zona 10, y luego estuvieron en el Zoológico La Aurora, carretera a El Salvador y Jocotenango, Sacatepéquez.
Cualquier persona que tenga un perro y se interese en practicar esta disciplina debe saber antes de lanzarse a esta aventura que la mascota debe poseer una obediencia básica, la cual debe principiar a obtener cuando es cachorra.
Algunas malas costumbres que generalmente adquieren cuando no se les adiestra es alejarse y no acudir cuando se les llama, hacer sus necesidades dentro de la casa o halar al guía cuando lo saca de paseo.
- Aunque las medidas pueden variar un poco según el país, algunos de los obstáculos empleados son los siguientes:
- Las Vallas pueden ser simples, dobles o triples. La altura de las simples oscila entre 55 y 65 cm. El ancho mínimo entre los soportes verticales es de 120 cm.
- El neumático o aro debe tener una abertura con un diámetro mínimo de 38 y máximo de 60 cm.
- El túnel rígido está abierto en sus dos extremos, y su longitud es de entre tres y seis metros. La abertura debe tener un diámetro de 60 cm.
- La rampa está formada por dos estructuras rectangulares que se unen en ángulo recto en forma de A. El ancho suele ser de un metro y la altura máxima oscila entre 170 y 190 cm.
- La pasarela está formada por dos rampas y un puente entre ambas. Tanto la rampa de subida como la de bajada tienen una zona de diferente color, que es la de contacto. La altura mínima de la pasarela es de 120 y la máxima de 135 cm.
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