Fórmula de comunicación
Ha sido una forma como el hombre se dirige a otro similar, o incluso a una deidad, para hacer notar su presencia.
por julieta sandoval
fotoarte: Ángel garcía
Un saludo se basa en gestos, miradas y palabras. Es uno de los usos sociales más extendidos en la historia del hombre y ha tenido cambios.
Su origen data de hace cinco mil años antes de Jesucristo. Es observado en jeroglíficos egipcios que representan pactos y arreglos entre hombres y deidades. Un antecedente histórico importante proviene de Babilonia hace casi cuatro mil años, cuando el monarca, durante la festividad de Año Nuevo, debía celebrar un acto de sumisión frente a la estatua de la deidad Marduk, estrechándole la mano, lo que significaba el traspaso de poder. Cuando los asirios invadieron a los babilonios, los reyes continuaron con esa tradición para impedir que el pueblo conquistado se rebelara. Luego, el saludo se difundió por todo Oriente.
En Occidente, las culturas griega y romana se estrechaban las manos agarrando la muñeca de la otra persona y apretando fuerte. Esto viene de un ritual antiguo de Grecia, cuando existían diversos dialectos y subculturas; dos aldeanos de pueblos diferentes se encontraban y lo primero que hacían era retirar sus dagas y ver cómo reaccionaba la contraparte. Si ésta mostraba signos de no querer pelear, se procedía a guardar el arma y a saludar.
En la Edad Media, los caballeros saludaban con la mano contraria en la que llevaban la espada, que solía ser la izquierda, lo cual también aseguraba que no sacaría la espada de forma repentina para atacar.
Sin embargo, no solo la mano se ha utilizado para saludar, también el beso, algo que se acostumbra entre familiares, amigos o conocidos. Éste empezó como una expresión de afecto de madres hacia sus hijos, y como muestra de cariño entre personas adultas se dio hasta el siglo VI. Sin embargo, durante la Revolución Industrial fue censurado si se daba en forma pública, puesto que era prohibido besarse en las calles, y por ello quedó reducido a lo privado. Después, cambió hasta que se aceptó como un acto social.
Saludo del Tercer Reich
Un simple saludo se ha convertido en ocasiones como identificación de grupos, como alzar el brazo derecho con el célebre ¡Heil Hitler! (¡Salud, Hitler!, en alemán). Los militares le añadían un sonoro taconazo, y esto llegó a ser obligatorio entre nazis.
En 1933, el primer año en el poder de Adolf Hitler, los funcionarios fueron obligados a utilizarlo al encontrarse con otra persona, y a colocarlo en papel, lo que sustituía los tradicionales atentamente. En la calle los alemanes lo decían en vez de los ¡Buenos días! o los estudiantes ante sus profesores. En una pared de una escuela había una ilustración de la Bella Durmiente, donde aparecía el príncipe dirigiéndose a la protagonista, pero no le da un beso, sino el saludo hitleriano, explica Richard J. Evans, profesor de historia en Cambridge, en su libro The Third Reich in Power.
La palabra ¡Heil! tenía connotaciones que aludían a la salud, lo curativo y los buenos deseos. Por lo que decir “¡Heil Hitler! implicaba desearle al líder nazi buena salud, así como invocarlo como una suerte de ser supremo que podría concederla a quien recibía el saludo. En ambos casos se presentaba a Hitler como una tercera persona, siempre omnipresente al encontrarse dos alemanes”, asegura Evans. Además, el brazo en alto mantenía cierta distancia con el interlocutor, lo cual sustituyó la intimidad del apretón de manos, alejando a las personas que quedaban unidas exclusivamente por su lealtad a Hitler.
Al ser tomado este saludo de forma habitual entre los alemanes como identidad nacional, emblema de la superioridad racial, se prohibió que fuera utilizado por otros, en especial los judíos. El régimen hizo que el saludo estuviera presente en cada momento de la vida cotidiana. En las calles había carteles que decían lo que debían hacer; quien se oponía era tomado como enemigo, al no ser tomado como parte de la comunidad nacional, por eso podía ser llevado a los campos de concentración.
Existen sociedades secretas que utilizan el saludo para reconocerse entre ellos, puesto que son los únicos que saben su significado. Es el caso de la masonería, donde demuestran afecto, respeto, fraternidad y unión. Además de identificarse sirve para distinguir categorías y grados simbólicos; puede ser por medio de la voz, manos o pies. Un apretón de manos puede tener siete interpretaciones principales y 49 secundarias. La masonería considera a la mano derecha como un vehículo para propagar el lenguaje simbólico, porque en esa extremidad existe el punto principal de la sensibilidad humana, se indica en El libro del aprendiz masón.
Han existido cambios en algunos saludos masónicos, como el S:.S:.S:., que representaban salus, salus, salus, un triple saludo, utilizado en documentos antiguos de la década de 1700; posteriormente, las iniciales fueron transformadas a: S:.T:.U:., que es salud, tolerancia, unión, usadas hoy en ceremoniales y actos ritualísticos, sociales y simbólicos.
- Los esquimales se frotan la nariz.
- Los indios de Norteamérica levan la palma de su mano derecha.
- En la sociedad occidental, el apretón de manos es el gesto utilizado con mayor frecuencia.
- En Japón se usa una leve inclinación de cabeza, sin el menor contacto físico.
- En Rusia el saludo consiste en un beso.
- El saludo no siempre se personaliza con apretones de manos. En muchas ocasiones son frases de cortesía o un saludo verbal, como “Buenos días, Buenas tardes, Buenas noches”, o expresiones más informales, como “hola” y “adiós”.
- El beso en la mano se ha dado a una persona de mayor nivel social, por ejemplo a los cardenales u obispos, como muestra de respeto, o a las damas, en épocas pasadas, puesto que besarlas en el rostro era un atrevimiento. A alguien a quien se considera igual se da en la mejilla, como muestra de afecto y cercanía.
- También era costumbre besar el suelo, cuando la persona que estaba delante era de gran relevancia.
- En culturas como la celta se decía que el beso tenía poderes curativos. En la Edad Media, el caballero que besaba a una dama estaba obligado a casarse con ella.
- Los europeos suelen dar dos besos. Son quienes más besan en las presentaciones, les siguen los latinoamericanos que dan un beso, igual que los estadounidenses, pero éstos lo hacen de forma muy discreta. Los orientales son las personas que menos utilizan el beso como saludo.
Fuentes: www.teleantioquía.com; zur.com.ar;
saludos.us; protocolo.org; clionauta.wordpress.com,
y El libro del aprendiz masón.
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