“Pobre ayuda a pobre”
Este es el lema de un programa exitoso de reducción de mortalidad que comienza a expandirse en Guatemala.
La pediatra Zilda Arns, quien visitó el país en enero último, disfrutó del contacto con los más pequeños y dio consejos a sus madres para su correcto desarrollo.
por ana martínez de zárate
fotos: carlos sebastián
“Esto es una obra divina”, es lo primero que expresa la médica Zilda Arns Neumann al llegar a Villa Nueva, uno de los lugares donde se puso en marcha el programa que fundó en su natal Brasil —ya se ha implantado en 17 países—, con el cual ha logrado reducir de manera considerable la mortalidad infantil, la desnutrición y la violencia intrafamiliar.
Al bajarse del automóvil, procedente de la capital, le pregunta a cada mujer que encuentra: “¿sus hijos tomaron leche materna?”. Que los bebés sean amamantados como mínimo seis meses es esencial para su desarrollo, destaca.
Aunque no quiera adquirir protagonismo, lo cierto es que los buenos resultados del programa, en gran parte, son debido a sus esfuerzos. Neumann, pediatra y especialista en Salud Pública, ha logrado reducir el 50 por ciento de la mortalidad infantil y el control de la desnutrición —3.1 por ciento de los menores de 6 años— en Brasil, según datos del Centro de Información de la Pastoral de Crianza, al 20 de mayo del 2008.
En la actualidad, su programa se expande por Guatemala, donde la desnutrición infantil alcanza al 49 por ciento de los niños menores de 5 años. Por ahora se ha implementado en San Marcos —donde primero se instauró: en el 2005— y el año pasado en Quezaltenango, Totonicapán, Retalhuleu, Suchitepéquez, Sololá y Villa Nueva.
Solidaridad
Cuando recibió la llamada de su hermano, el cardenal de Sao Paulo, para pedirle que lo ayudara a pensar en una forma de enseñar a las madres a preparar suero casero, supo que iba a salvar millones de vidas, y así se lo dijo esa noche, durante la cena a sus cinco hijos, añadiendo: “Si la Iglesia apoya esta causa”. La autoridad eclesiástica se implicó, y como consecuencia, en 1983 se creó la Pastoral de Crianza. Y es que la Iglesia tiene la credibilidad de la que carecen organizaciones como las políticas, señala Lorena Herrera, coordinadora parroquial de Villa Nueva. De hecho, en Guatemala a los líderes de las comunidades se les denomina “agentes comunitarios”, para que no se les relacione con la política. El nivel de apoyo es, entonces, mucho mayor. La cifra exacta alcanza los 550 agentes, que ayudan a cuatro mil 653 niños y mujeres embarazadas, que profesan diversas religiones. “No le preguntamos sobre sus creencias”, cuenta Herrera. De hecho, Juana Chicoj, del asentamiento La Paz y beneficiaria del programa, reconoce de manera abierta que no es católica.
La forma de ayudar es sencilla: “Pobre ayuda a pobre”, resume la médica brasileña, quien visitó Guatemala por primera vez solo un par de días, para intentar impulsar alianzas estratégicas y conocer de cerca el programa en Villa Nueva.
El método consiste “en la multiplicación del conocimiento y de la solidaridad entre las familias más pobres, con base en el milagro de la multiplicación de los dos pescados y cinco panes que saciaron a cinco mil personas”, añade. Cada representante recibe capacitación durante dos meses, sobre nutrición, salud, catequesis basada en la Biblia y ciudadanía. Una vez superado este período, se ocupan de sus beneficiarios, que son hogares de escasos recursos, con niños menores de 6 años a su cargo o mujeres gestantes. Su labor es visitar al menos una vez al mes a las familias, para transmitirles todo lo aprendido, como consejos para elaborar un champú casero y así evitar los piojos, y tambien dar seguimiento de la salud de los niños. Además, cada mes todos los líderes se vuelven a reunir con las familias en una jornada festiva denominada Día de la vida, en donde se pesa y se mide a los niños.
Igualdad
Entre los agentes y los beneficiarios no hay diferencias. Por ejemplo, Santos Genis Gutiérrez, agente comunitaria de La Paz, fue beneficiaria de otro programa de ayuda del Banco de Alimentos. En su vivienda de escasos metros cuadrados viven hacinadas cuatro personas. Sin embargo, fue una de las primeras en incorporarse a este voluntariado. “Es una gran lidereza que ha conseguido que hasta su marido se involucre”, cuenta Hilda Verónica Chocón, coordinadora comunitaria a cargo de ocho agentes. Mientras en Villa Nueva las mujeres son mayoría y solo hay dos agentes varones, en lugares como Totonicapán “el 50 por ciento son hombres”, señala Herrera, para demostrar que puede colaborar cualquiera y que no es relevante el sexo.
“Las familias a las que se ayuda se acaban convirtiendo en amigas”, coinciden. Esto es perceptible cuando visitamos la casa de Petrona Cox, en la colonia Linda Vista, y sus seis hijos reciben a su “agente”, Verónica Morataya de Marroquín, quien estuvo pendiente de ellos cuando uno de los pequeños, Pedro, de 5 años, tuvo cáncer en el estómago. Hoy, sin embargo, ya curado, recibe a Morataya con un caluroso abrazo.
Fe
A veces no se sabe cómo se puede ayudar, como fue el caso de Herrera o el de Reina Consuelo Sánchez, a cargo de 14 niños en el asentamiento Los Olivos, quien se puso en contacto con la Pastoral pensando que iba a trabajar con jóvenes. Lo importante es tener “voluntad y fe”, explica la coordinadora parroquial. “Ni siquiera exigimos que sepan leer o escribir”, agrega. Y aunque todavía faltan muchos medios, se percibe que cada persona involucrada está comprometida con esta causa y luchará por seguir la labor que hace años comenzó Zilda. Para ello es necesario “el apoyo de las autoridades gubernamentales y más empresas”, añade Herrera. Por ahora solo reciben ayuda técnica de Unicef. Pero lo más importante es adquirir equipos informáticos, ya que el éxito del programa en Brasil consistió en gran parte, según su creadora, en “digitalizar toda la información de los niños tratados”.
- James Grandt, director ejecutivo de Unicef, en una reunión de la ONU habló con el hermano de Zilda, Paulo Evaristo Arns, cardenal de Sao Paulo, en donde le propuso que sea la Iglesia la que enseñe a las madres a preparar suero casero.
- El cardenal llamó a su hermana para que pensara una forma de hacerlo, y apoyada por la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, en 1983 fundó la Pastoral de Crianza.
- En el 2004 recibió de la CNOB otra misión: fundar la Pastoral da Pessoa Idosa, para personas mayores.
- Zilda Arns Neumann ha recibido importantes y numerosos premios, como el de Derechos Humanos de Francia, en 1993, o el de Derechos Humanos Rey España, en el 2005, entre otros.
- Además, ha sido nominada cuatro veces al Premio Nobel de la Paz.
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