Textos perdidos en los anaqueles
Son viejos y usados, pero invaluables para los amantes de la lectura.

Atractiva cubierta:
por roberto villalobos
fotos: alfredo vicente
Dentro de una pequeña y semi oscura sección de la librería Marquense, en la zona 1 de la capital, hay gran variedad de libros poco comunes, antiguos y que, además, están agotados. Los tomos viven allí a la espera de que un ávido lector los abra, los ojee, los lea. “Estos ya no se encuentran por ningún lado”, indica el propietario, Gustavo Ardiano Fuentes.
Otras librerías del sector, como El Búho, Ciencia y Cultura e Ixmucané tienen una amplia colección de textos escondida a los ojos del público. Sophos, en la zona 10, también ofrece algunas publicaciones originales. “Este tipo de libros tienen un enorme valor documental y sentimental”, explica el librero Philippe Hunziker. “Aunque nosotros nos centramos en los libros nuevos, de vez en cuando proporcionamos a nuestros clientes documentos ‘viejos’ de interés”, refiere.
Entre los cientos de ejemplares que se encuentran en los anaqueles de esas librerías están los del colombiano José María Vargas Vila, uno de los personajes más polémicos del siglo XX, por sus ideales liberales radicales. De hecho, con su obra Pinceladas sobre la última revolución de Colombia; siluetas bélicas causó una oleada de críticas en su contra, porque descalificó a políticos y religiosos. En respuesta, el Gobierno de Colombia ofreció recompensa por su captura, vivo o muerto.
Algunos de sus polémicos pensamientos y hermosos versos se encuentran, polvorientos, en los estantes. Eso sí, hay que buscarlos muy bien.
Además, en la librería Marquense hay una colección de libros que resulta atractiva por la historia que narra y por las fotos e ilustraciones que muestra de la Guatemala de finales del siglo XIX y de principios del XX. Uno de sus tomos se llama Fiestas Escolares, el cual está lleno de los trabajos de intelectuales de todo el país. Un volumen llega a costar hasta US$100. No obstante, hay otros que son más accesibles. Tal es el caso de un misal en latín de 1871. Además, la colección Juan Chapín (1936), que es una recopilación de la obra del guatemalteco José Milla, entre las que destacan sus novelas Los Nazarenos, El Visitador, El libro sin nombre y sus cuadros de costumbres en El canasto del sastre. “El ejemplar nuevo de El Visitador se consigue a bajo costo, pero estos libros viejos tienen carga afectiva”, explica Hunziker. En El Búho hay ediciones francesas de Pepe Milla, con pasta de cuero.
Otro de los curiosos es el Guatemala, Ancient and Modern (Guatemala, Ancestral y moderna, de 1940), el cual, según Hunziker, es el equivalente a una guía turística. “Fue encargado por Jorge Ubico para invitar a los extranjeros a visitar el país”, expone. “Yo le digo a la gente, en son de broma, que es un folleto de Ubico para decir: ‘Vengan a visitar mi finca’”. El libro, en inglés, fue repartido en las dependencias de gobierno de Estados Unidos.
Entre otras novedosas están los textos de Guatemala indígena, editados por el Instituto Indigenista Nacional, del Ministerio de Educación (1982); la Historia de Centroamérica, de Lorenzo Montúfar; o bien, las obras de Enrique Gómez Carrillo. Además, Tradiciones peruanas, que el escritor Ricardo Palma publicó a partir de 1863 en periódicos y revistas.
La lista de ejemplares se extiende a gruesos diccionarios en francés, inglés, español; enciclopedias de química, historia, biografías, novelas, estudios de política y un largo etcétera. “Cuando tenemos la suerte de que vengan libros muy antiguos es cuando fallece el dueño de una biblioteca, porque a veces a la familia no le interesa conservarla”, declara Ardiano Fuentes.
Vale la pena adquirir esos libros, consentirlos, pero, sobre cualquier otra cosa, alimentarse con el fruto de sus letras.
Libros históricos
- Algunos lugares donde se encuentran obras poco conocidas o antiguas:
- Librerías Marquense (2232-8537); El Búho (2232-9841); Ciencia y Cultura (2230-1505); Ixmucané (2220-7798) y Sophos (2419-7070)
- Siempre hay que estar atento, pues libros como éstos —de colección—, en ocasiones, son difíciles de encontrar.
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