Semanario de Prensa Libre • No. 249 • 12 de Abril de 2009

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D mundo

Arquitectura estalinista
Como Clasicismo Socialista fueron denominadas las construcciones diseñadas por Joseph Stalin, para las cuales miles de hombres fueron forzados a trabajar.


por julieta sandoval
fotos: archivo

Rusia es el país con las mayores reservas de recursos minerales y energéticos del mundo, por lo que se le considera una superpotencia en esta área. Además, tiene las mayores provisiones de recursos forestales, y contiene una cuarta parte de agua dulce no congelada del planeta. Pero en esta nación no solo existen riquezas naturales, también tiene un legado arquitectónico que costó miles de vidas, debido al trabajo agotador a que muchos se vieron sometidos.
La Federación Rusa se fundó al disolverse la Unión Soviética en 1991, pero es reconocida como su heredera. Joseph Stalin, al sustituir a Vladimir Lenin en el poder en 1929, la concibió una nación grande y dominante. Elaboró y puso en práctica los llamados planes quinquenales, sistemas periódicos de reconstrucción paulatina y progresiva, por medio de los cuales se consiguió un gran crecimiento industrial y económico que la convirtió en una de las dos potencias mundiales, junto a Estados Unidos. Pero para desarrollarlos necesitó implantar una dictadura férrea.
En las metas del plan estaba acumular capital para construir edificaciones y fábricas. Así como crear tecnología, lo que logró cuando llegaron ingenieros y técnicos europeos y estadounidenses. Estableció un sistema de distribución de materias primas y el reclutamiento de obreros. Al no conseguir capital extranjero, impuso contribuciones a sus súbditos, por medio de préstamos obligatorios; vendía bienes de consumo a precios exagerados, nadie sabía el costo real de los productos y el Gobierno podía ganar más del cien por ciento.
La mano de obra para poner en marcha sus edificaciones la consiguió de jóvenes de las granjas colectivas, quienes pensaron, al principio, que obtendrían una vida abundante al terminar el plan quinquenal, pero al darse cuenta de que nada cambiaba se negaron a continuar y debido a eso fueron obligados a trabajar. Introdujo escalas de trabajo, impuso multas elevadas por morosidad y ordenó condenas de prisión para quienes no acudían a su labor; para los que no obedecían, fueron construidos campos de trabajos forzados en Siberia. Los años del mandato de Stalin (1929-1953) costaron la vida de miles en la Nación.
En cada fábrica, taller o institución había una célula del partido que vigilaba a los directores y obreros. El aparato planificador estuvo a cargo del Comité Estatal de Planeación (Gosplan), que traducía los ambiciosos planes de Stalin en programas de producción, distribuía la mano de obra, materias primas y los fondos de inversión.
A pesar de que hoy se observan majestuosos edificios, cuando empezaron a construir las ciudades eran casi rurales. Miles de personas llegaban del campo, pero no habían condiciones adecuadas de viviendas, las pocas estaban sobrepobladas y sucias, pues el presupuesto era destinado a grandes edificaciones y la fabricación de medios de producción.

Fuentes: geocities.com; inciarco.info;
claseshistoria.com; books.google.com;
polonia-es.com; elpaís.com;
foro.paradoxplaza.com; arqhys.com

Los planes

  • La tarea esencial del plan quinquenal era pasar de la pequeña economía rural parcelada a la gran economía colectivizada.
  • Otro punto era crear todas las condiciones técnicas y económicas necesarias para aumentar al máximo la capacidad de defensa del país, para responder a cualquier tentativa de intervención armada, sin importar de dónde podían provenir.
  • El regalo de Stalin a Varsovia es el imponente Palacio de la Cultura y la Ciencia. Un rascacielos neogótico de 230 metros de altura, regalo del dictador soviético en la década de 1950. Tiene un diseño ornamentado del arquitecto ruso Lev Rudnev.

Las siete hermanas

Los rascacielos moscovitas edificados en el mandato de Stalin. La configuración de éstos es la misma: un edificio cuadrado, con cuatro torres en sus esquinas y una torre del homenaje central, a modo de castillo. Uno de ellos es la célebre Universidad Estatal de Moscú, Lomonosov, edificada en 1953, con 240 metros de altura, contando su antena. Hoy ocupa el cuarto lugar en los edificios más altos de Europa. En este edificio se encontraban todas las facultades universitarias, que reunían a la flor y nata de la inteligencia rusa.

Las otras construcciones son el Kotelnicheskaya Naberezhnaya, en 1952, con 176 metros, y un año después, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, con 172 metros. En ese mismo año, el Edificio de la Plaza de la Puerta Roja, con 133 metros y 24 plantas, y se inauguró el Hotel Leningrado, con 136 metros de altura y 26 plantas. La Plaza Kudrinskaya, con 160 metros y 22 plantas, en 1954. Por último, el Hotel Ucrania, que se construyó en 1955, con 198 metros de altura y 34 plantas.

Quedaron en papel

Hubo muchos planes que se quedaron en papel. En el proyecto de Stalin contemplaba ocho construcciones, y una de ellas fue el Palacio de los Sóviets, que sería el edificio más grande del mundo de la época, con una altura de 415 metros, pero nunca se edificó. El ataque nazi en 1941 acabó con él. Otros fueron el Edificio del Pueblo, el Edificio del Comisariado de Industria o el Arco de los Héroes.


El subterráneo

La Iglesia Ortodoxa no permitía construir el metro antes de la Revolución, al creer que el subterráneo era un reinado del diablo donde Jesucristo no tenía poder. Las primeras estaciones fueron abiertas en 1935, en Moscú. En la actualidad hay 138 estaciones, las más bellas están en el centro de la capital, decoradas con mármoles y lámparas. Placas, mosaicos, columnas y esculturas evocan los grandes acontecimientos de la historia rusa.


   

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