“Hay ángeles que nos guían”
El día que pensó que moriría, encontró una mano amiga.

Foto Prensa Libre
La fecha del 15 de junio de 1985 está grabada en la mente de Enrique Boche, ese día sintió que había llegado al fondo y solo esperaba la muerte. “A eso de las 21 horas se apoderó de mí el miedo, me empezó a temblar el cuerpo, que también estaba hinchado por tanto licor, y tenía los labios sangrantes. Miraba que me perseguían reptiles”, cuenta.
Pensó que el malestar se iría al tomar un quitapenas. Esa noche cree que fue especial, porque una fuerza superior lo apartó del mal al poner frente a sus ojos un letrero que decía Alcohólicos Anónimos (AA). Al entrar escuchó carcajadas y aplausos, igual que en los bares. “Me dije: Esto es lo que necesito, un lugar en donde me enseñen a tomar”. Pero grande fue su decepción cuando leyeron la tercera tradición, la cual indica que el requisito para pertenecer a esa comunidad es el deseo de dejar de beber. “Yo no quería hacerlo, pero en mis vagos recuerdos religiosos le pedía a Dios que me ayudara”, asegura.
En la reunión le dieron una taza de café y una champurrada, pero él quería licor. Una persona se le acercó, lo acompañó a su casa, calentó agua para que bebiera, pues estaba muy deshidratado. Su nuevo amigo se fue a eso de las dos de la madrugada; antes, le ofreció que pasaría por él al día siguiente.
Cumplió la promesa, y se presentó a las 5 horas. Lo llevó a Nueva Concepción, en donde trabajaba como tractorista. Mientras araba los terrenos, siempre hablaba del programa de AA. Estuvieron juntos por cinco días, y con frecuencia le preguntaba si había notado que hoy estaba mejor que ayer.
Un día le dijo: “Bueno, Quique, usted ya sabe en dónde puede dejar de beber, así que ya no llegaré por usted. Sabe el camino a seguir”. Aunque don Quique siguió participando de las reuniones de AA, nunca más volvió a saber de su amigo. Después de preguntar a otros, solo averiguó que se llamaba Jesús.
Eso fue hace 23 años y don Quique piensa que se dio un milagro. “Los ángeles existen y nos guían por el bien”, afirma.
(JS)
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