Tendencias musicales durante el 2008
Cuitas y temperatura de los géneros musicales en el país

por ana martínez de zárate
Fotos: archivo
Por su actividad musical, el 2008 en Guatemala se asemejó a años anteriores. Se mantuvieron las tendencias tradicionales: la música masiva, para congregar a los jóvenes y a los nostálgicos en eventos de entretenimiento social; la música académica, para la cantidad comparativamente reducida de personas que frecuentan teatros y auditorios.
El año pasado se cumplieron tres décadas de que el Congreso de la República decretó que la marimba debía considerarse instrumento nacional, pero salvo una nueva ejecución del Concierto para marimba que compuso Jorge Sarmientos hace ya medio siglo, en los pasados 12 meses sucedió poco con nuestro teclado de hormigo. Tampoco varió la música de la Semana Santa, aunque sí se afirmó la tendencia a que los desfiles del "15" se desliguen de lo militar y cobren un bienvenido matiz festivo. No hubo cambios dignos de señalar en el jazz guatemalteco, ni en los distintos géneros del pop. Quien se logró distinguir fue Fabiola Rodas, merced a un considerable esfuerzo familiar e individual. En extremos opuestos encontramos nuevas propuestas, como la del joven pianista Alejandro Castro, o la del experimentado autor Óscar Conde, impulsor del proyecto Guatecanto. Siguió en auge la música asociada a muchas iglesias protestantes, en buena medida gracias al soporte material que éstas brindan a los músicos que pertenecen a sus congregaciones.
Infatigables, el doctor Igor de Gandarias editó una voluminosa Música guatemalteca para piano, el CEFOL perseveró en la publicación de sus estudios sobre música y folclor regionales, y Joaquín Orellana logró presentar el Violín valsante de Huisderio Armadel, en libro y en concierto. Igualmente, es de mencionar el trabajo de Adesca que, a un decenio de haber iniciado labores, continúa impulsando numerosos proyectos musicales.
En el 2008 se cumplieron 10 años de la Garra Chapina, vitrina del rock nacional, con sus fortalezas, y también sus perennes debilidades. Los festivales en la provincia reiteraron los esquemas de temporadas pasadas. Siguió el movimiento rap, con La Urbe, Bacteria Sound System y Revolución Hip Hop, que logró ampliar su cobertura a Centroamérica. Mr Fer ganó la "Batalla de Gallos". Aumentaron los exponentes nacionales de corrientes como el funk rock y el metal, pese a que sus actividades han recibido poca atención de los medios. Por contraste, el año recién finalizado vio un montaje muy publicitado de tres óperas, Rigoletto, Carmen y Lucia di Lammermoor, con puestas en escena muy diversas, y con reacciones también muy diversas.
Se intentó impulsar el ámbito de la canción popular, dedicándole el Certamen 15 de Septiembre, y se buscó renovar el ámbito de la ejecución académica con el I Concurso de Música de Cámara, ganado por el quinteto Embajador. En el terreno fértil —aunque siempre falto de apoyo— de la educación musical, cabe destacar el crecimiento de la Escuela Municipal de Música, pero igualmente el declive de la Orquesta Jesús Castillo y la franca debacle en que sigue el Conservatorio Nacional porque, aparte de su restauración física, no ha pasado de la supervivencia institucional. Se consolidó el programa de bandas, coros y orquestas del Ministerio de Educación.
En cuanto a iniciativas extranjeras, lo más novedoso e interesante que el 2008 nos dejó incluye la actuación de algunos artistas que no se habían presentado antes en este país. Entre ellos se puede nombrar a los grupos de percusión Choque Urbano, argentino, y Scrap Arts Music, canadiense; tanto como el grupo italiano de rock progresivo Premiata Forneria Marconi, y la francesa Mademoiselle K; o, en otros ámbitos, los recitales de Shakuhachi y Koto, desde Japón, así como los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, México. La presencia de éstos y otros más confirmó una positiva convocatoria del artista foráneo, tendencia que es preciso alentar, pues constituye un cotejo excelente e importante para el artista nacional.
Para concluir el año musical, acaso el enunciado más simbólico fue el de un cineasta Julio Hernández, cuya película Gasolina no lleva música —apenas una breve pieza del DJ Francis Dávila, para los créditos finales—. ¿Una nueva tendencia musical?
En resumen
- La tendencia general a lo largo del 2008 fue de cautela. Pocos riesgos, pocos desafíos, pocas propuestas propias y renovadoras.
- El 2008 no se destacó por la música original para danza ni para teatro, ni para cine en Guatemala. Los coreógrafos y los directores prefirieron echar mano de grabaciones preexistentes e inconexas. Trabajaron con lo que ya está aceptado y codificado para el consumo masivo.
- Acontecimientos extranjeros como Viña del Mar, Eurovisión, MTV Video Music Awards, AMA y el 50 aniversario de los Grammy no repercutieron significativamente en el país.
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