Semanario de Prensa Libre • No. 235 • 4 de Enero de 2009

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En tercera persona

“En esto voy a morir”
Rodolfo Jiménez, un trovador de temas populares que ama a Beethoven.

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Camina despacio con su guitarra al hombro, tiene un aire un tanto despistado, acentuado por sus lentes, y rara vez se quita la sonrisa. Es un auténtico trovador conocido y querido en bares de la zona 1, frecuentados por personas heterogéneas, pero unidas por la necesidad de darse un respiro cuando acaba el día. Rodolfo Jiménez ayuda mucho a los propósitos colectivos con las mil 500 canciones que afirma que sabe —y que canta a Q10 cada una—. Pocos saben que este hombre tiene estudios en música, sabe tocar varios instrumentos —su preferido es el chelo— lee a autores latinos y griegos, escucha a clásicos de la música como Beethoven, Luciano Pavarotti o Alfredo Kraus, y además, le encanta “conversar de cualquier cosa” con las personas que conoce en estos sitios.

A pesar de que no tiene un salario mensual seguro y lleva una vida sin lujos, se considera una persona afortunada “porque está donde le gusta”. Además, una de las ventajas de este oficio es el éxito con las mujeres, asegura.
Se inició cantando en un comedor. Tenía 4 años de edad cuando comenzó a cantar en el restaurante de la señora Elena, en Sanarate (El Progreso) hasta que su madre murió, y él y su hermano mayor quedaron huérfanos. Su hermano se fue a un circo y nunca más supo de él. Rodolfo decidió quedarse. Entonces, fue recogido por su madrina, Francisca Reyes, “muy religiosa”, quien le dejó en un convento a la edad de 7 años. Así empezó con la música, su gran pasión. Llegó a ser profesor de música en un instituto y a tocar en Marimba Orquesta América, de los hermanos Marroquín, de Sanarate, hasta que unos mariachis le trajeron a la capital para cantar en diferentes bares.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que no sabía temas populares, por lo que aprendió a tocar la guitarra clásica y los temas más pedidos; “Ocho en dos horas”, precisa. Ya lleva 25 años. Y los que le quedan, porque tiene claro que de esta forma quiere acabar sus días.

(AMZ)

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