Semanario de Prensa Libre • No. 236 • 11 de Enero de 2009

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D frente

“Vivimos en una aldea global”
Luis Roberto Furlán cree que debe haber mayor implicación del Gobierno para luchar contra la brecha digital.

por ana martínez de zárate
fotos: daniel herrera

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Fue el primero que trajo Internet a Guatemala, pero nunca hubiera imaginado todos estos avances tecnológicos que existen en la actualidad. Enfatiza que cuando era niño “no existía ni la televisión aquí”. El mundo ha cambiado mucho, aunque a pesar de la edad, 60 años, él está a la cabeza del conocimiento de esta maravillosa herramienta, de la que no para de enumerar ventajas. Nos recibe en su acogedora casa, adornada aún por la Navidad, en donde no da la impresión de que viva un apasionado de la tecnología. Ni siquiera tiene página web propia, porque prefiere dedicarse a investigar para el desarrollo de los países y a registrar dominios gt (espacios de Internet con las siglas de Guatemala).

¿Cuál fue su primer contacto con Internet?

Había oído hablar de Internet en la literatura y pensé que no había razón para que se conectaran solo a través de las famosas computadoras grandes, como hacían las universidades, y empecé a experimentar con la PC. Comenzamos con un sistema muy simple que solo me permitía conectarme una vez al día a un lugar en Costa Rica, y ellos me transmitían mis correos. La llamada era a medianoche porque era más barato. Eso fue en 1990.

¿Cómo comenzó a gestionar los dominios gt?

Por usar Internet, solicité a la IANA (Agencia de Asignación de Números de Internet, antecesora de la actual, la Icann) registrar el dominio gt para poder tener un correo formal, con el nombre de la universidad, y me dijeron: “Usted es la primera persona en Guatemala que se conecta a Internet, ¿no querrá hacerse cargo de la administración del dominio?”. Después, en 1992, surgió el Concyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) de la cual formé parte de la Comisión de Información e Informática. El primer proyecto que llevamos a cabo fue la creación de una red nacional académica y científica, que se denominó Mayanet. Buscamos financiación y conseguimos ayuda de la Organización de los Estados Americanos por medio del proyecto llamado Red Hemisférica Universitaria para la Ciencia y Tecnología. Utilizamos el dinero para instalar una estación satelital y poner equipo muy básico en las cinco universidades (San Carlos, Rafael Landívar, Francisco Marroquín, la Del Valle de Guatemala y la Mariano Gálvez). Así nació la primera red en Guatemala, que sigue funcionando, pero actualmente se utiliza más para servicios del Gobierno.

¿Cuántos dominios gt existen?

Cerca de 6 mil 500. Lo pueden pedir nacionales residentes y también extranjeros, que curiosamente hay muchos, como 50 por ciento. No ponemos restricciones. Por ejemplo, El Salvador pide como requisito ser residente en el país, aquí no. Solo es necesario entregar la fotocopia de la cédula y pagar US$20 cada año, mientras que los extranjeros solo tienen que pagar el dinero (para ellos US$30).

¿Cómo ha evolucionado Internet?

Al principio tenía un claro fin académico. Fue hasta la segunda parte de la década de 1990 que se volvió comercial. El 99 por ciento es comercial, y 1 por ciento, académico y científico. Los expertos se dieron cuenta de que había tanta cantidad de flujo que la red no daba abasto, y ellos no podían efectuar sus investigaciones. Esto dio lugar a la segunda generación de Internet o Internet avanzado, que es en lo que trabajamos ahora. Y no me cabe la menor duda de que ocurrirá lo mismo que con el Internet actual, que comenzó siendo académica y científica, y al final acabó siendo comercial. Y luego, comenzará otra de tercera generación.

¿En qué consiste Internet de segunda generación?

Tiene muchas características que la diferencian de la actual. La principal para el usuario está relacionada con los anchos de banda. Es mucho más veloz, ya que puede llegar a cien megabytes por segundo. En Europa y EE. UU. usan gigas, que permiten trabajar en tiempo real. Hace algún tiempo se llevó a cabo una operación médica en la que el médico estaba en París y el paciente en Nueva York. También se ha creado una orquesta virtual, en la que cada uno de los músicos está en un país diferente. Esto era impensable con el Internet de ahora. Otra particularidad es la seguridad. Internet nunca fue diseñada para transmitir información de forma segura. Ya había algunas instituciones que tenían mecanismos de seguridad, como los bancos, pero la red de segunda generación trae seguridad incorporada. También se han desarrollado nuevos protocolos para poder transmitir más información sin generar congestión. Si quiero transmitir un evento a mil personas tiene que salir desde su punto de origen mil veces, lo que requiere un gran ancho de banda; con el nuevo Internet solo se utiliza una transmisión de origen.

¿Y la tercera generación?

Su novedad es que el ancho de banda dependerá de la demanda de los usuarios. Funciona en algunos países de Europa. Allí ya han llegado a trabajar en 10 gigabytes. También pretenden utilizar la llamada “fibra oscura”, que reduciría mucho los costos.

¿Cuándo serán accesibles estás novedades en Guatemala?

La tercera generación, en un año o dos estará aquí. Y la segunda generación ya la tenemos, desde diciembre del 2005, en las universidades participantes de Ragie (Red Avanzada Guatemalteca para la Investigación y Educación), que en este momento están la San Carlos, la Galileo, la Mariano Gálvez, la Rafael Landívar y la Del Valle, y también Telgua está como socio.
Esto se lleva a cabo gracias al proyecto financiado en gran parte por la Unión Europea llamado América Latina Interconectada con Europa (ALIE). La idea era desarrollar una red de segunda generación para que se conectaran científicos, educadores e investigadores de América Latina con sus colegas europeos. Se inició en el 2003, y terminó en abril del 2008. Solicitamos una segunda versión del proyecto, que ya fue aprobada y comenzó el 1 de diciembre recién pasado. El objetivo del primer proyecto fue hacer la instalación física y conectar por lo menos siete países latinoamericanos.
Fuimos muy exitosos porque conseguimos conectar a 14. Uno de los descubrimientos tristes de esto fue saber que Centroamérica fue la región en la que la instalación costó más económicamente.

¿Por qué?

Creo que es una cuestión de políticas y también porque los países de Centroamérica son tan chiquitos que las empresas comerciales no nos consideran una buena inversión como para poner los anchos de banda requeridos. Por ejemplo, durante el primer proyecto, nuestro enlace internacional era de 10 megabytes por segundo, dividido entre las cinco instituciones quedaban dos megabytes por segundo para cada una. En septiembre, logramos una mejor conexión de 155 megabytes por segundo. Ahora podemos hacer investigaciones y experimentos mucho más interesantes. Con este segundo proyecto, la UE dispuso requisitos adicionales. Ahora quiere que invirtamos más en aplicaciones, que permitan mejorar el desarrollo de los países en diferentes áreas como en telemedicina o educación, entre otras.

¿En qué aplicaciones se centran?

Otro de los requisitos en este segundo proyecto es que la mayoría de las aplicaciones tienen que favorecer el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Una de las tareas, y en eso estoy yo, es identificar las diferentes comunidades en América Latina que trabajan en proyectos de este tipo. Ver qué están haciendo y ver cómo podemos ayudarles a través de esta red. Sabemos del éxito de interesantes proyectos en telemedicina, por ejemplo en Brasil. Han conectado los puestos de salud rurales a esta red y pueden transmitir signos vitales, radiografías y más, a los grandes hospitales del mundo, entonces han logrado que los pacientes no se tengan que desplazar a las ciudades. Ahora, solo 20 por ciento tiene que hacerlo, mientras que antes lo hacían todos, por lo que se ha reducido 80 por ciento. Ayuda al desarrollo de todo el país.

En cuanto a tecnología, ¿cómo está Guatemala en comparación con América Latina?

En Guatemala hay dos corrientes. Una es que piensan que nuestro país no necesita desarrollar tecnología porque está tan cerca de EE. UU. que cualquier tecnología que podemos tener, la importamos. Yo no soy de esa línea de pensamiento. Yo soy de la otra, que opina que Guatemala tiene que desarrollar su propia tecnología. Hay cosas que son muy típicas del país que las tecnologías del extranjero no las abordan. Tenemos mucha tecnología, pero existe muy poca que nosotros mismos hayamos desarrollado. Somos uno de los pocos países donde no hay Ministerio de Ciencias y Tecnologías. Tenemos una secretaría, pero el Gobierno aporta una cantidad ínfima. La inversión que hacen algunas universidades privadas es mayor que la que hace el Gobierno para todo el país. Además, no está en las condiciones adecuadas y tampoco está entre sus prioridades. El objetivo actual de ellos es luchar contra la pobreza, pero lo hacen sin tener en cuenta que la tecnología puede ayudar en sus metas. Por ejemplo, en la India se hizo una investigación que se denominó El hoyo en la pared, que consistió en que, en uno de los barrios más pobres, se abrió un boquete en la pared y se instaló una computadora con un montón de programas, pero sin instrucciones. Y los resultados fueron increíbles. Los niños que no sabían ni escribir, ni leer, aprendieron a usar la computadora, incluso en otro idioma que no era el que hablaban. Esto pone en tela de juicio si son necesarios los maestros para educación básica. Muchos dicen que eso es imposible, pero quizás en los niveles más bajos, los niños pueden ser autodidactas y entre ellos se enseñan. También, en este estudio se medía la calidad de la educación en relación con la distancia a la capital, y llegaron a la conclusión de que a mayor distancia de la capital, la calidad en la educación es peor. Con la tecnología se podría solucionar también este problema.

¿Y respecto de Centroamérica?

Increíblemente está bien. Muchos toman a Costa Rica como el referente, pero este país tiene monopolio de telecomunicaciones, por lo que no ha logrado desarrollarse tanto como Guatemala. Tenemos 18 operadores, aproximadamente, que ofrecen servicio aquí. También estamos por encima de El Salvador, Nicaragua y Honduras. Hemos estado mejor que algunos países de Sudamérica.

¿Internet llega al área rural?

Sí, ha penetrado. En todos los departamentos existen varios cibercafés y escuelas que tienen Internet, aunque todavía falta mucho, porque se concentran en la capital. Estamos lejos de poder decir que Guatemala está inmersa en la sociedad de la información.

¿Qué se debe hacer para que no haya una brecha digital?

Ahora la hay porque, por ejemplo, el Internet de la capital es mucho más caro que en los departamentos. También, hay que modificar la educación, cambiar los planes de estudio. El Gobierno tiene que financiar este conocimiento, con becas de estudio, y también subvencionar para que Internet no esté concentrado en la capital como ahora. Pero, que no sea un plan de Gobierno, sino una política nacional. Otro de los proyectos es uno en el que trato de trasladar la idea de un programa que hacen en México. Lo llaman e-mexico, y es la conjunción de esta red avanzada, unida al Gobierno para desarrollar la salud y la educación. Allí, ya se oficializó. Por ahora, el Gobierno guatemalteco no apoya a esta red avanzada y es muy cara.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Internet?

Los programas de realidad virtual, que hasta te enseñan a nadar o a montar en bicicleta. También, la pérdida de fronteras políticas, pues vivimos en una verdadera aldea global, la rapidez del flujo informativo de hoy y los adelantos que pueden proporcionar a la Humanidad como, por ejemplo, existe un microscopio de barrido electrónico en la Universidad de Illinois (EE. UU.) que está a disposición de todos. En Guatemala sería impensable tenerlo, pero gracias a esta universidad, solo tienes que mandar por correo la muestra que quieres analizar y, mediante cita previa, puedes acceder desde cualquier país al funcionamiento del microscopio y analizar lo que quieras.

Más datos:

  • Luis Roberto Furlán nació en el año 1948, en Guatemala.
  • Se graduó en B.S. en Ingeniería Eléctrica, en 1970, por la Universidad
    Bucknell.
  • En 1973 se incorporó como ingeniero electricista a la Universiadad de San
    Carlos.
  • Hizo una maestría en Física, en la Universidad Temple (Filadelfia) en 1975.
  • Ha realizado posgrados en Venezuela y EE. UU. y cursos en la Nasa y la Agencia Espacial Europea.
  • Ha sido nombrado “Pionero Destacado de la Computación en Guatemala”, en la XIV Convención de Informática, en 1995.
  • Fue finalista en el proceso de selección para la Medalla Nacional de Ciencia y Tecnología, otorgada por el Congreso de la República de Guatemala (1999).
  • En la actualidad es director del Departamento de Ciencia de la Computación y del Centro de Estudios en Informática Aplicada, Universidad del Valle de Guatemala.
  • También es vicepresidente y miembro de la Junta Directiva de Cooperación Latinoamericana de Redes Avanzadas (CLARA).
  • Es presidente y miembro de la Junta Directiva de la Red Avanzada Guatemalteca para la Investigación y Educación (Ragie).
  • Además es administrador del Nombre Dominio de Nivel Superior de Internet GT.
 
   

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