A bordo del Enchantment
Cruceros como este ofrecen viajes inolvidables.

POR ROBERTO VILLALOBOS
FOTOS: ALFREDO VICENTE
Los amantes de lo desconocido y de lo diferente no deben dejar escapar la oportunidad de aventurarse en un crucero por el Caribe. Claro, ir en uno de estos lujosos barcos tiene un costo elevado para la mayoría. Sin embargo, de vez en cuando y de acuerdo con las posibilidades, un viaje bien vale la pena.
La oferta de cruceros se ha diversificado tanto en los últimos años, que ahora hay algunos cercanos a Guatemala. Uno de los paquetes más recientes es el que ofrece el crucero noruego Enchantment of the Seas, de Royal Caribbean International, que zarpa desde puerto Colón, en Panamá. Incluso, el periplo empieza allí mismo, antes de la partida, porque se puede visitar el ferrocarril panameño, las Esclusas de Gatún o el Fuerte de San Lorenzo.
El barco empieza su trayecto por las costas del Atlántico, dirigiéndose hasta la movida Cartagena, en Colombia —cuya ciudad fue declarada patrimonio nacional por la Unesco—, en donde el visitante podrá observar históricas villas y excelsas fortalezas coloniales. Allí también está la posibilidad de darse un baño en el barro con propiedades curativas del volcán Totumo, o bien, hacer un recorrido por la bahía abordo de un galeón español del siglo XVII, nada más ni nada menos.
Al día siguiente se llega a las costas colombianas de Santa Marta. Este es un lugar caracterizado por su bella naturaleza; el ecoturismo es, en definitiva, su fuerte.
Por supuesto, todavía queda camino para rato. El próximo punto en el trayecto es Oranjestad (Aruba), una exótica isla donde se observan las tradicionales casas multicolores con balcones, puertas talladas y típicas lozas holandesas. Además, hay lugares para bucear con snorkel o, si se prefiere, relajarse en una de las fantásticas playas de arena blanca y aguas cristalinas.
Cerca de allí está la isla de
Willemstad, en Curazao, adonde también llega el crucero. El último punto antes de regresar a Panamá es
Kralendijk (Bonaire), lugar fundado por los conquistadores holandeses en el siglo XVII. Este es uno de los sitios preferidos por los buceadores; se le considera como un paraíso por sus extrañas formaciones coralinas y más de 350 especies de peces, tortugas, medusas, rayas y delfines. Asimismo, se pueden contemplar los restos del Hilma Hooker, un buque sepultado a 30 metros de profundidad.
Por último, la vuelta al Istmo. En siete noches, se conoce varios de los lugares más bellos del planeta.
Sin aburrimiento
Si acaso alguien no desea salir del crucero, dentro, la diversión también está garantizada. Alrededor de todo el barco hay bares y restaurantes para satisfacer cada gusto, algunos con temática deportiva, otros diseñados para leer o simplemente para tomar un vaso de whisky y contemplar las maravillas del mar o de las costas.
Por las noches empieza la rumba, pues las discotecas están abiertas hasta que el cuerpo aguante.
El barco también cuenta con un área especial para niños, en donde las niñeras —especializadas en psicología, para la tranquilidad de los padres— se encargan de ellos.
Por las mañanas y las apacibles tardes, también se recomienda darse un chapuzón en cualquiera de las dos piscinas, rodeadas de cómodas sillas, ideales para tomar el sol y adquirir un sensacional bronceado. Para los que deseen relajarse, las aguas calientes y burbujeantes del jacuzzi. También tiene un spa y piscinas de hidromasaje.
¿Hay hambre? ¿Apetece un cafecito? Por supuesto. En los restaurantes de comida internacional se pueden saciar los gustos de cada paladar y deshacerse de los inevitables pedidos del estómago.
Además, los aficionados del deporte disponen de un gimnasio con el mejor equipo cardiovascular y de pesas, mesas de pimpón, cancha de baloncesto y una enorme pared de escalada.
De igual forma, los que le apuestan fuerte a la vida tienen disponible un casino. Y para los fanáticos de las compras, varias tiendas de ropa, licores o recuerdos.
Si alguien se siente atraído por el arte, el barco cuenta con montajes de espectáculos muy al estilo de Broadway, en su teatro Palladium.
En fin, dentro de la enorme embarcación todo en sensacional; apto para olvidarse de la rutina diaria.

Otros servicios
- Salón de videojuegos
- Galerías de arte y fotografía
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