La comunidad artística más grande del mundo
deviantART reúne un lenguaje universal en un complejo mundo virtual

Por MarÍa JosÉ Prado
fotoarte: Billy Melgar
¿Qué tienen en común un turco de 27 años, una española de 13, un australiano de 31, una iraní de 22, un israelí de 35 y una filipina de 19 años? Aparentemente, nada más que cientos, incluso miles de kilómetros de separación entre unos y otros. Sin embargo, todos ellos son artistas reconocidos en una comunidad muy peculiar, la comunidad artística más grande del mundo: deviantART. Gracias a ésta no comparten solamente el lenguaje universal del arte, sino un complejo mundo virtual con jerga propia, tan amplio como lo permite la navegación en línea.
En efecto, deviantART es una plataforma en Internet para artistas de toda clase y funciona verdaderamente como una ventana de lanzamiento, inclusive al mundo laboral. Esta galería artística de vanguardia ofrece espacio para que artistas de cualquier índole exhiban, discutan, critiquen o reciban críticas de su trabajo.
Desde los géneros más tradicionales como fotografía, ilustración, dibujo, literatura, pintura y escultura, hasta animación 3D, arte de pixeles, arte callejero, arte corporal, diseño e interfaces, arte de vectores, etc., el sistema cuenta con 23 categorías generales, más de cien subcategorías que, a su vez, se desprenden en más categorías menores, además de una gama de más de 158 clases de artistas diferentes.
No obstante, este mundo es mucho más complejo que el simple envío de muestras artísticas para la crítica común. DeviantART está diseñado actualmente para ser un portal que sirva de carta de presentación a profesionales, de tienda virtual —deviantSHOP— para coleccionistas de arte o, simplemente, para aficionados. Gracias a las diversas opciones que este portal ofrece, artistas de cualquier edad y nacionalidad tienen la oportunidad de vender sus obras a nivel mundial.
Difícil comienzo
Este innovador concepto fue lanzado el 7 de agosto del 2000, por Scott Jarkoff, Matthew Stephens y Angelo Sotira. En sus orígenes fue creado como parte de una red de páginas de música en línea llamadas Dmusic, la cual fue adquirida más tarde por Michael Ovitz (presidente de la compañía Walt Disney, en el 2003, y fundador de la Agencia de Artistas Creativos, en 1975).
Luego de una serie de altercados legales, deviantART estuvo a punto de desaparecer antes de cumplir su primer año en línea. Para salvarlo de la bancarrota fue necesario “desarrollar el servicio de impresiones, endurecer las relaciones publicitarias e iniciar el programa de suscripciones”, informa el mismo Sotira respecto de la turbulenta historia que dio lugar a esta gran comunidad. “Estamos orgullosos de esto”, agrega, “y estamos especialmente orgullosos de anunciar que deviantART se queda por muchos años más”.
La comunidad
DeviantART está abierto para todos. Para entrar en este ámbito no es necesario más que crear una cuenta de “deviante” o identidad artística dentro de la comunidad, y empezar a enviar trabajos —“deviaciones” o deviations—. Cada miembro gozará de inmediato de una página de usuario donde, además de desplegar sus más recientes trabajos, podrá llevar diarios, noticias relacionadas con el sitio, fotografías personales, etc, destacando entre todos éstos dos galerías: una propia y otra de “favoritos”, en la cual cada usuario puede coleccionar sus obras preferidas de otros artistas.
En este nivel inicial, el usuario se encuentra en la categoría de “miembro”, que es un servicio gratuito, y tiene la opción de vender sus obras con 10 ciento de ganancias. Si decide iniciar una membresía por suscripción, cuyo costo es de 25 dólares anuales, obtiene 50 por ciento de ganancias con cada obra vendida.
Mientras más se desenvuelva un integrante en las actividades que el portal ofrece, mayor categoría de miembro puede adquirir. Así, hay directores de galería que reconocen los mejores trabajos publicándolos en la página principal del sitio —Daily Deviations—; un personal de licencia y etiquetas que se responsabilizan de bloquear usuarios que rompan las reglas o remover obras que violen los términos, entre otros. DeviantART cuenta con 14 tipos de usuario diferentes que, en conjunto, forman la enorme jerarquía que compone su comunidad.
Arte y prestigio
A pesar de todas las facilidades ofrecidas por el portal, el éxito y el reconocimiento no se logran precisamente con una suscripción; ni siquiera un gran talento es garantía. Habiendo más de seis millones de usuarios hasta la fecha y una colección mayor a las 53 millones de obras, con 70 mil envíos diarios —según informa Sotira, cofundador– la dificultad está en hacerse notar.
Tuan Nguyen, estadounidense, es un Senior Member del sitio —es decir, un reconocido contribuyente de deviantART— y, para sobresalir, recomienda la crítica más que cualquier otra cosa. “Comenten, comenten, comenten. Comenten en las obras de los demás y en sus páginas de usuarios. Aporten comentarios constructivos para sobresalir. Mucha gente querrá devolver el favor”, afirma.
Además de esto, hay clubes y foros en los cuales se fomenta la participación entre usuarios. “Compartiendo el trabajo se hacen admiradores, y éstos pueden promoverte con otros conocidos. Así se arma una cadena en la que todos contribuyen a destacar a los demás”, asegura Linda Mainan, brasileña de 38 años.
De hecho, existe un método muy empleado en este sentido llamado deviantWATCH —u “observación del deviante”—. Gracias a éste, los miembros se suscriben a sus usuarios favoritos y reciben notificaciones sobre sus más recientes publicaciones. Las galerías de favoritos suponen también útiles herramientas para dar a conocer artistas dentro de un mismo círculo de interés.
Diversidad
Aun sumado todo lo anterior, quizá el aspecto más positivo del portal es la motivación que da a los artistas amateur a explorar entre las variadísimas concepciones artísticas que presentan sus congéneres, sobre todo los más experimentados. Esto, añadido a la crítica constructiva común, permite que los usuarios se exijan más a sí mismos, experimenten y definan estilos.
De hecho, la navegación por las galerías personales de algunos usuarios refleja precisamente una evolución formal en cuanto a la técnica y calidad artística. Katie Owens, estadounidense de 18 años y miembro oficial del Programa de Prueba Beta del portal, refiere que al iniciar su cuenta en el sitio no tomaba demasiado en serio su arte. “Conforme pasaron los años desarrollé un estilo”, comenta.
DeviantART ha demostrado ser un sitio de vanguardia en la promoción artística, un complejo y completo aliciente para artistas de todos los géneros. Sin embargo, quizá lo más fascinante del portal puede resumirse en una frase aportada por Owens: “Me encanta compartir mi arte con el mundo. Compartir lo que tengo qué decir, compartir cómo miro las cosas. Es divertido”. Y es, probablemente, esa faceta lúdica la que convierte este sitio web en el preferido por los artistas a nivel mundial.
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