Talento en buenas manos
Dibujos animados cobran más importancia con la voz de artistas famosos.

por julieta sandoval
Fotos: Erlie castillo
Con los éxitos de Carlos Peña en Latin American Idol, y más tarde el segundo lugar alcanzado por Fabiola Rodas en la última generación de la Academia de TV Azteca, el instituto y producciones de Angélica Rosa se constituyó en un lugar formador de estrellas de éxito. Sin embargo, no son solo ellos los que han sobresalido, quizá sean los más conocidos popularmente, por aparecer en la televisión, pero hay otros jóvenes que también brillan.
“Guatemala es muy prolífica en talento teatral y canto”, comenta Angélica Rosa, fundadora y maestra. Pese a ese potencial, son escasos los programas a nivel nacional para desarrollar el talento del arte en los infantes. Por sus años de experiencia considera que cuanto más rápido se descubra una habilidad, es mejor. Ella comenzó a prepararse a la edad de cuatro, en su natal Puerto Rico. Se graduó como pianista y cantante de ópera (soprano spinto), en Nueva York y reside en Guatemala desde hace 20 años, en donde se ha dado a la tarea de preparar a una gran cantidad de virtuosos.
Al hablar, ella tiene muchos nombres de alumnos que puede mencionar fácilmente y los logros que han obtenido. “Son extraordinarios y han debido superar muchos obstáculos para poder cumplir sus sueños artísticos”, expone.
Entre esos ejemplos están los integrantes de Gotas de luz, cinco hermanos —Julio (17 años), Ángel (15), José Carlos (14), Christian (12) y Marqui (12)—, nietos del compositor José Ernesto Monzón, quienes tienen unos 18 meses de residir en Los Ángeles, donde continúan su preparación. Su aprendizaje empezó desde muy pequeños, a los 3 años, edad apropiada para hacerlo, según la maestra Rosa. “Son niños con voces increíbles, pero no se quedan ahí, sino también tocan varios instrumentos, como arpa, marimba, trompetas y otros”, agrega.
Giovanna Coronado es otra joven con mucha capacidad. Ella participó, junto a otros 20 muchachos, en las Olimpiadas de las Artes Escénicas, en Hollywood, en el 2008, su excelente desempeño hizo que fuera parte de la selección de cinco competidores de diferentes países para una beca del Conservatorio de las Artes Dramáticas, de Nueva York. “Es una chica destacada, al igual que otros de sus compañeros, por lo que se les han abierto las puertas en otros lugares para perfeccionar su talento”, afirma.
No todo es fácil
Angélica Rosa considera injusto cuando las personas desvalorizan lo artístico, ya que es una profesión como cualquier otra. Al igual que un médico tiene que dedicar tiempo a sus estudios, un cantante o actor también lo hace. “Son horas y horas de práctica e instrucción, en donde se tienen que sacrificar muchas cosas. Aquí se logran las cosas sudando”, explica.
Muchas veces, cuando un joven elige tomar el arte como profesión, esa decisión es rechazada por sus padres, ya que ellos han inscrito a sus hijos para que canten o toquen un instrumento como un pasatiempo, pero si se pasa de esa línea ya no es aceptado, porque desean un futuro para sus retoños como abogados, médicos o ingenieros.
En los 20 años que lleva Angélica Rosa como maestra dice haber aprendido a ser un enlace entre padres e hijos. Sin embargo, no siempre es fácil, debido a que hay jóvenes que han dejado pasar grandes oportunidades por la negativa de sus progenitores. Por ejemplo, recuerda a una niña con una voz espléndida que fue escuchada por una compañía de música internacional y le ofreció pagarle sus estudios, pero el padre se negó.
Hay otros que no se dejan vencer, como un joven que estuvo en el instituto de Angélica Rosa de pequeño, se retiró para estudiar ingeniería, como deseaban sus padres, y al concluir la carrera retomó su formación artística.
Pero están aquellos padres que hacen cualquier cosa para que sus hijos cumplan sus deseos. Si obtienen una beca, consiguen los recursos económicos que hacen falta para que vayan a estudiar al extranjero. “Hay algunos que llegan a vender hasta sus terrenos”, cuenta.
Gerardo Rivas tiene 21 años y hace 12 meses dejó su vida cotidiana en Izabal para ingresar en la academia de Angélica Rosa, donde se prepara en todos los cursos —canto, teatro, algún instrumento, danza y modelaje—, esto se da porque la formación debe ser completa. “Vine porque me gustaba el canto popular, pero al estar aquí y escuchar a otros compañeros me gustó la ópera, y es a lo que quiero dedicarme”, expresa Gerardo.
Como dice Angélica Rosa, Dios te da un don, pero con el estudio esa habilidad crecerá y se perfeccionará. “Yo espero que el guatemalteco sea excelente en lo que haga y, además, feliz”, dice. Eso lo pone en práctica cuando está al piano dando acordes para que sus alumnos practiquen, “alcancen la nota, pero siempre sonrían”.
En otros lugares
Muchos jóvenes son seleccionados por diferentes instituciones extranjeras cada año para que continúen su formación. En el 2008 obtuvieron una beca para estudiar una licenciatura en Estados Unidos y Puerto Rico: Daniela Yurrita (canto operático), Alejandra Florese (teatro), Víctor Flores (teatro), Javier Borrayo (teatro), Juan Carlos
Mata (composición), Román Lemus (composición) y Estuardo Linde (guitarra).
La página electrónica del Instituto de Angélica Rosa de Artes Escénicas es
www.olimpiadasdelasartes.com. Teléfonos: 2360-1720 y 5983-8342.
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