Arte en zancos
Es más que un juego milenario que sale hasta en el Popol Vuh.
texto y fotos: ana Martínez de zárate

Érase una vez un niño llamado Luis Fernando, de apenas 8 ó 9 años. Nació y vivió su infancia en Medellín, Colombia, frente a un bonito jardín botánico, donde era común que se encontraran las familias de la zona. Cada sábado, a las 10 de la mañana, Luis Fernando iba al bosque con un sencillo objetivo: observar a un señor vestido con sombrero y traje negro, guantes blancos y unos altos zancos, que lo elevaban del suelo y lo hacían parecer de otro planeta.
El mimo jugaba con los niños a que si conseguían meter una moneda en un bote de cristal que portaba, él les regalaba un cofio, dulce típico colombiano. Sin embargo, Luis Fernando no tenía dinero, por lo que jugaba con piedras, pero su mayor deseo no era comerse el delicioso dulce, ni acertar en el blanco y que la piedra fuera a parar dentro del frasquito. Soñaba con ponerse los zancos que el mimo llevaba. A la edad de 18 años consiguió cumplirlo y se subió por fin a unos zancos, desde donde contaba cuentos a los niños. Y el sueño fue creciendo poco a poco. Mientras lo combinaba con otros trabajos, como el de fotógrafo, seguía jugando y enseñando el arte de los zancos que unía con otros temas, como el respeto a la naturaleza.
Hoy Luis Fernando es conocido como el Gordo. A principios de los años 1990 “se tomó la ciudad de Medellín” para fomentar la “convivencia”, debido a la situación violenta del país. Una circunstancia similar a la de la actual Guatemala, a donde vino junto con Julia Escobar, en el 2000, representando a la organización lúdica Barrio Comparsa, de la que es uno de sus fundadores, para ofrecer un taller de zancos. Es entonces cuando Julia decide quedarse, y junto con Renato Maselli y José Osorio, fundan Caja Lúdica, con el objetivo “de incentivar el aprendizaje a través del arte”, explica Samuel Ochoa, representante de prensa de la organización. Pero no es solo eso, también se enseña a compartir, a expresarse y a pensar de forma diferente. Ellos son los encargados de continuar el sueño de el Gordo en Guatemala.
El colombiano puede sentirse satisfecho porque su movimiento ha tenido continuidad e incluso ha crecido de forma exponencial. Y no solo en el país, sino en toda Centroamérica. Así se pudo comprobar en el VI Encuentro de Zanqueros, que se celebró en Rabinal (Baja Verapaz), entre el 4 y el 8 de diciembre último, donde alrededor de 330 jóvenes se reunieron con varias cosas en común: los zancos y el deseo por conocerse e intercambiar vivencias y culturas. Y es que en esta ocasión y por primera vez, el encuentro, que se lleva a cabo todos los años, era internacional y llegaron organizaciones de Costa Rica, Colombia, Honduras y Belice, que inundaron de color, música y alegría el municipio de Rabinal.
Educación
Aprender a subirse en zancos es muy fácil, explica el Gordo, ya que todo el mundo lo puede dominar en media hora. Solo hay que superar el miedo inicial y después practicar mucho para convertirse en un verdadero maestro y poder hacer piruetas y dar saltos. La edad recomendable para iniciarse es a partir de los 10 años. Además, deben ser fabricados con buena madera, recomienda el experto colombiano, que por problemas de salud lleva algunos años alejado de sus amados zancos, pero que vino desde Colombia para no perderse el VI Encuentro de Zanqueros. La medida de los zancos no debe exceder los 10 centímetros debajo de la rodilla, y “como máximo, 80 centímetros, pero para aquellos que sean expertos”. Tampoco es aconsejable estar más de dos horas subido, explica.
Contra violencia
En todos los países es favorable su uso porque potencia la alegría, la confianza, la convivencia, el grupo y la participación de la juventud, entre otras cosas, refieren los zanqueros. “En Costa Rica también es interesante este movimiento, ya que es una sociedad muy individualista y consumista”, dice Fresia Camacho, ex coordinadora regional de Avina, una organización que contribuye al desarrollo sostenible en América Latina .
Pero, sobre todo, es útil en países con problemas sociales, como Guatemala, para alejar a los jóvenes de las maras o para superar ciertos traumas, como ser retornados de EE. UU.
Incomprensión
Sin embargo, en ocasiones se encuentran con el desacuerdo de los padres, que piensan que no solo es una pérdida de tiempo, sino que relacionan estos grupos con “la prostitución y las maras”, relata Marvin Joaquín Martínez, de Fusión Creativa, organización de Rabinal, quien al principio tuvo problemas de este tipo, pero después, cuando los padres conocen el trabajo de estas asociaciones juveniles, se acaban dando cuenta de las posibilidades que aportan los zancos a una nueva metodología de aprendizaje basada en el arte.
- El origen de los zancos en Centroamérica se remonta a los mayas.
- Aparecen en el libro Popol Vuh cuando Hunahpú e Ixbalanqué los utilizan para luchar contra los señores de Xibalbá.
- También eran usados para conjurar la danza de la lluvia en tiempos de sequía.
- Cada año, desde el 2003, Caja Lúdica organiza un encuentro de zanqueros, el primer fin de semana de diciembre.
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