Semanario de Prensa Libre • No. 237 • 18 de Enero de 2009

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D frente

El gran saltador
“Los padres deben prestarle más atención a sus hijos, porque, si no, en la calle encontrarán otras personas que lo harán, pero mal”.

por Francisco Mauricio Martínez
Fotos: Erlie Castillo

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Cuando relata la emoción que sintió durante los escasos segundos que se mantuvo despegado del suelo para implantar marcas internacionales en salto triple y de longitud, sus ojos brillan. Pero esas mismas pupilas pierden su luz y humedecen cuando recuerda la muerte de su hijo —del mismo nombre— el 10 de octubre del año pasado. “Fue algo muy doloroso...por una enfermedad”, lamenta.
Salomón David Rowe Stewaet (56 años) es una de las grandes glorias del atletismo guatemalteco. Durante más de tres décadas ha mantenido el récord nacional y centroamericano de salto de longitud —también lo fue durante algunos años del Caribe— y hasta el 2007 sostuvo la marca nacional en la especialidad de salto triple. En la actualidad su vida transcurre entre las aulas del colegio San Sebastián y la pista del estadio Mateo Flores. A continuación, una entrevista sostenida con el atleta:

¿Qué hace Salomón en la actualidad?

Trabajo como supervisor de la secundaria del colegio San Sebastián y por las tardes soy entrenador de la Federación Nacional de Atletismo, donde enseño lo que fue mi especialidad como deportista, que es velocidad y salto alto, de longitud y triple. Además, soy parte del tribunal de honor del Comité Olímpico Guatemalteco.

¿Cómo se involucró en la educación?

Al San Sebastián llegué como estudiante de educación básica, gracias a una beca que me otorgaron, y cuando me gradué de maestro, en 1973, me quedé trabajando como maestro en el nivel primario. Luego, durante un corto tiempo, fui profesor en la secundaria en el área de inglés. Mi función como supervisor de esta área es resolver problemas y ser el enlace entre los profesores, padres de familia y el director.

Toda una trayectoria docente...

Solo dos años me retiré del colegio, debido a que ocupé el cargo, entre 1981 y 1982, como subdirector, y luego jefe de la Dirección General de Educación Física, cuyo objetivo es fomentar y promover el deporte.

¿Por qué lo becó el colegio?

En esa época había mucha rivalidad deportiva a nivel escolar entre el Infantes, Liceo Guatemala y San Sebastián, entonces, como yo era deportista, me ofrecieron la beca y así empecé a competir en nombre del colegio.

¿En qué momento le surgió el interés por el atletismo?

Empecé jugando futbol en Puerto Barrios con un equipo que se llamaba Aslas, en junio de 1967, y me habían hablado del deportivo Izabal JC, que militaba en la liga B, para jugar con ellos, pero al año siguiente se iban a celebrar los IV Juegos Deportivos Nacionales, en Mazatenango, en 1968. Una tarde, Roy Fearon me invitó a entrenar con el grupo que estaba preparando para los Juegos, debido a que se había dado cuenta de que yo corría bastante rápido, lo cual comprobó cuando le gané a todos. A partir de ahí me empezó a motivar y participé en los Juegos de Mazatenango, donde me observó Carlos Iriarte, quien me trajo al colegio San Sebastián y me olvidé del futbol.

¿No se arrepiente de haberlo dejado?

Considero que fue algo positivo, porque el atletismo es individual y hay que sacrificarse más, por lo que la satisfacción es mayor y, en mi caso, he tratado de devolver al atletismo todo lo que me ha dado.



¿Cuál fue su etapa dorada dentro del atletismo?

Considero que fue entre 1970 y los primeros años de 1980, en ese periodo fui declarado —1973 y 1977— como el mejor deportista del año. Fue una etapa muy productiva, tanto que mi récord nacional y centroamericano de salto largo aún está vigente desde 1973. En esos años las competencias no se hacían en pista sintética, sino que eran de tierra, ¡malaya! en esa época hubiéramos tenido la oportunidad de competir en este tipo de pistas.

¿Qué evento es el que más recuerda?

Fue durante los I Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se llevaron a cabo en Jalapa, México, cuando impuse la marca nacional de longitud que aún persiste, que es de 7.79 metros y que durante varios años también lo fue a nivel de toda el área. La competencia fue bien reñida con un cubano, pero logré vencerlo.

¿Qué se siente ser el mejor de una región?

Una gran satisfacción, pero en esos momentos uno solo piensa en la competencia y lo hace con entusiasmo y entrega. Nunca creí que mi récord fuera a durar tantos años, ahora me doy cuenta de que saltaba bastante.

¿Por qué no surgen tantos valores como antes?

Practicar atletismo requiere cariño y entrega. Además, considero que antes no había tantos distractores para los jóvenes, como sucede ahora por ejemplo con Internet, Nintendo y otra clase de juegos con los que los muchachos permanecen durante horas sentados y hasta se desvelan. Creo que los adultos debemos motivar a la juventud a que en lugar de estar sentados practiquen deporte, lo cual es necesario e indispensable como distracción y mantener buena salud.

Ahora que se cuenta con más tecnología, ¿por qué no destacan atletas?

Aparte de atletas hay que ver que tengan cualidades para ciertas disciplinas, y ahí es donde uno como entrenador juega su papel, pues hay que pulir esas condiciones. En la actualidad, por ejemplo, se está trabajando en Puerto Barrios y están saliendo atletas que pronto darán buenos resultados. Izabal siempre ha dado grandes atletas en velocidad y salto, tenemos como ejemplos las marcas de Teodoro Palacios Flores, que lleva más de 40 años, y la mía de hace más de 30 años.

¿Por qué en Puerto Barrios surgen tantos deportistas destacados a nivel nacional?

Creo que nosotros los de piel morena poseemos muchas cualidades para desarrollarnos en futbol, atletismo y basquetbol. Puede ser que sea cuestión de genética, porque tenemos fibra blanca, que es más explosiva y rápida, pero para carreras de fondo debemos mirar hacia Quetzaltenango y todo el occidente.

¿Qué hay que hacer para que más jóvenes practiquen deporte?

El Ministerio de Educación, a través de la Escuela de Educación Física, debe retomar lo que se hacía hace décadas, cuando se organizaban los Juegos Escolares de Atletismo, los cuales eran una semana de fiesta, con lo cual se motivaría a los colegios e institutos a participar masivamente, y no solo en atletismo, sino también en certámenes de basquetbol, futbol y otros deportes.

¿Y el impacto en la salud?

Practicar un deporte es indispensable y lo recomiendan los médicos, sobre todo a nosotros que somos personas de cierta edad, si no se puede todos los días, por lo menos correr tres o cuatro veces a la semana, y si esto no se puede, caminar algunos kilómetros a cierto ritmo. Es admirable observar en las competencias de categoría máster, a nivel mundial, competir a personas de 80 años.

Como guía de jóvenes, ¿cuáles son sus mayores satisfacciones?

Haber participado en la formación de varios atletas que han destacado a nivel nacional, centroamericano y el Caribe. Y en lo educativo, orientar y formar jóvenes para el bien de Guatemala, porque en la actualidad ellos tienen tantos problemas que necesitan mucha orientación, y los padres muchas veces no los pueden atender como debe ser.

¿Cuál es el papel de los padres en esta situación?

Prestarles más atención, lo cual es indispensable en todo hogar, porque si ellos no lo hacen, en la calle hay amigos que lo van a hacer, pero mal, y los desvían e involucran en actividades incorrectas.

Aplausos

  • En el 2001, la Federación Nacional de Atletismo lo declaró uno de los 10 atletas más grandes del país durante el siglo XX.
  • Abanderado de la delegación deportiva de Guatemala en varios juegos deportivos internacionales en las décadas de 1970 y 1980.
  • Durante 25 años mantuvo el récord nacional de salto triple en 15 metros con 80 centímetros.
  • Récord nacional, de salto largo con siete metros con 79 centímetros, en Jalapa, México, en 1977. También lo fue de Centroamérica y El Caribe.
  • Récord en salto largo en Juegos Centroamericanos: siete metros con 77 centímetros. Guatemala, en 1973.
 
   

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