Semanario de Prensa Libre • No. 238 • 25 de Enero de 2009

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D cultura

Cantor de poesía
Ofilio Picón integró el grupo que se hizo famoso por canciones como El Cristo de Palacagüina y Quincho Barrilete.


Raul Martinez, Carlos Mejia Godoy, Silvio Linarte, Humberto Quintanilla y Ofilio Picon

por Francisco Mauricio Martínez

Conversar con Ofilio Picón es como abrir una puerta al pasado, presente y futuro de la tierra de Rubén Darío, Nicaragua. Su conciencia social y revolucionaria, que adquirió durante sus años de estudiante universitario, que inició en 1975, coincidieron con los de la dictadura somocista, le permiten hablar con certeza de la vida de su país.
Por si fuera poco, su paso durante 15 años en el emblemático grupo musical Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina (1988-2003) le dieron la oportunidad de recorrer parte del mundo y cultivar su vena de cantautor. En el 2006 musicalizó en un CD 13 poemas de Darío, bajo el título Memoria del Milenio y está por lanzar el compacto Palabra de Mujer, que contiene poesía de escritoras relevantes de su país.

¿Por qué eligió la poesía de Darío?

Me gusta cuando se vuelve profunda, porque él tiene una poesía de filigrana, pero también hay un Darío profundamente humano, doliente, y en cierta manera, analítico; con ese me identifico.
Su poesía encaja dentro de mi filosofía; por ejemplo, hay un poema a Roosevelt, donde prevé el surgimiento de una gran potencia y el riesgo que corren todos los pueblos de ser arrollados por una cultura superior y poderosa, no solamente militar, sino también cultural.

¿Hay otros pensadores que lo cautiven?

Él (Darío) empalma perfectamente con Bolívar, Martí y otros grandes pensadores, aunque no fue militante político, fue visionario. Hay un libro que se llama Los Raros, donde antologiza todo lo que vio venir en un nuevo concepto del arte. El CD incluye Margarita Debayle que es un poema para niños, pero también aparecen poemas como Fatal, y Nocturno, que son hondos y profundos, o A Nicaragua, donde le canta a su país pobre, tercermundista y pequeño.

¿En qué momento se integró al grupo de Mejía?

Estuve entre 1988 y 2003, cuando la euforia revolucionaria ya estaba desgastada, por lo que nos tocó vivir el descenso del sandinismo, pero el grupo siempre conservó un gran arrastre, lo cual no digo con jactancia, sino porque sencillamente fue la realidad.

¿Y cómo se mantuvieron durante esa época?

Trabajamos en los barrios populares, participamos en programas de televisión y grabamos una buena cantidad de discos. De estos años guardo muchas satisfacciones, porque viajamos por varios países de Europa y Estados Unidos, y vinimos un par de veces a Guatemala: a la Bodeguita del Centro, a la Universidad de San Carlos, y recorrimos varios departamentos.

¿Qué le dejó esa etapa?

Varias cosas. Lo primero, que nuestra música siempre estuvo vinculada al proceso social y político de Nicaragua, por lo que a esos países íbamos de la mano de la solidaridad, y esa era la bandera con que nos recibían, pues se identificaban con nuestra causa cultural, musical y política, aunque también tuvimos la vertiente del éxito comercial. Todo esto lo recuerdo con mucha alegría y calidez.

¿El grupo siempre ha girado alrededor de Carlos Mejía Godoy?

Él es la figura principal y es autor de muchas de las canciones, pero casi todos éramos cantantes, incluso algunas de las canciones que grabamos eran mías, por ejemplo, La Bala, que es un poema del nicaragüense Salomón De la Selva, quien peleó durante la Primera Guerra Mundial con el ejército británico, y escribió un libro que se llama El soldado desconocido.

¿Qué tanto éxito tuvo esta melodía?

La compuse en 1992, y siempre fue cantada durante las luchas estudiantiles y en barricadas durante manifestaciones populares. Esto me dio la oportunidad de identificarme con la juventud, y a la vez me dio fuerza para iniciar un proyecto propio. Además, considero que mi ciclo en Los de Palacagüina ya se había cerrado.

¿Qué puertas se le abrieron?

El éxito de La Bala me impulsó a iniciar un proyecto en solitario, por lo que publiqué Ventana, estando aún dentro del grupo. Después vino Transiciones, y luego Memoria del milenio, donde le puse música y grabé con una orquesta los poemas de Darío. Este disco se ha reeditado tres veces y, en la actualidad, estoy arrancando con un nuevo proyecto que se llama Palabra de mujer, que es una antología musicalizada de la mejor poesía nicaragüense escrita por mujeres, como Claribel Alegría y Rosario Murillo (esposa del presidente Daniel Ortega). Le puse este nombre porque siempre decimos “Palabra de hombre” cuando queremos asegurar que un ofrecimiento se va a cumplir, y con mi nuevo trabajo quiero decir que la mujer también tiene un compromiso con los cambios sociales, culturales, políticos, no solamente en Nicaragua, sino en el mundo.

En breve

  • De 1978 a 1983 fundó grupos musicales en México, a fin de difundir la problemática social nicaragüense.
  • Entre 1984 y 1986 se inició como compositor en el contexto universitario de Puebla, México.
  • En 1987 regresó a Nicaragua y se integró a la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura. Ofreció conciertos junto a la colombiana Marianne Friederich, bajo el nombre de Dúo Amaranto.
  • De 1988 al 2003 formó parte del grupo Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina, con el cual participó en 12 giras por Europa.
  • Cinco discos: El ave canta aunque la rama cruja y Azúcar y pimienta (España), Nicaragua es un Chischil, Se hace Camilo al andar y Soy nicaragüense Güegüense (Nicaragua).
  • Proyectos personales: Ventana (1997) musicalización de poemas de Alfonso Cortés y Salomón de la Selva. Transiciones, con canciones propias publicadas en el 2001. Darío en la memoria del milenio, que incluye el poema a A Margarita Debayle, en noviembre de 2006.

 

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