Tras una crisis se puede crecer
Tendremos que acostumbrarnos a una nueva forma de vida, para enfrentar la crisis, dice Cuevas.
por ana MartÍnez de zÁrate
fotos: carlos sebastiÁn

Es un importante economista y econometrista con amplia experiencia en el extranjero. Estuvo formándose varios años en Inglaterra, donde obtuvo una beca por mérito para estudiar en Lansdowne College (Londres). Además, gracias a su trabajo en la sede central del Banco Mundial, en Washington, tuvo la oportunidad de viajar y conocer parte de Asia y Latinoamérica, donde presenció momentos históricos como el golpe de Estado en Indonesia o el ascenso de Rafael Correa a la Presidencia de Ecuador, quien lo declaró persona non grata, debido a que era reacio a la presencia de organismos internacionales. Desde hace dos años, es el director de investigaciones financieras en el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien).
Para esta entrevista nos recibe una soleada mañana en su casa, recién estrenada, en donde nos explica la difícil y compleja situación económica del mundo.
¿Cuáles son las causas de la actual crisis económica del mundo?
Es fruto de una burbuja financiera, es decir, una situación económica insostenible que reflejaba un optimismo irracional en EE. UU. Todo este desbalance tuvo su raíz en el ataque terrorista del S-11, ya que la población perdió la confianza, y esto obligó a las autoridades a rebajar demasiado las tasas de interés, a niveles que hasta en ese momento no se habían visto y que se están viendo ahora otra vez. Además, el Gobierno llamó a los consumidores a gastar. Desde aquí en adelante se desajustó el equilibrio macroeconómico. Quizás en este momento eran necesarias esas medidas, pero el problema fue que nunca fueron corregidas.
En el mundo entero se sintió una superabundancia de reservas internacionales. Guatemala formó parte de la ola y acumuló reservas históricas por lo alto. Se incrementaron muy rápidamente los precios de los activos de bienes y raíces (propiedades, construcciones y edificios), pero, como había exceso de liquidez, la banca podía prestar cantidades muy grandes de dinero para comprar estos bienes. Del 2001 al 2008 los bienes raíces en EE. UU. duplicaron su valor y pasaron de US$12 trillones a US$24 trillones (millones de millones). También hubo exceso de optimismo. Fue irresponsable dejar que el mercado innovara en el uso de nuevos instrumentos financieros que, en realidad, nadie entendía.
¿Cómo reaccionaron los Estados?
Mediante la intervención. Hasta nacionalizaron la aseguradora más grande de EE. UU. e hicieron inyecciones multimillonarias en bancos privados, lo que representa la nacionalización de la banca.
¿Cómo se extendió?
El mercado financiero mundial está muy relacionado. Por ejemplo, unos bancos europeos tenían acciones directas en EE. UU. invertidas en bienes raíces. Al caer el precio de estos bienes, subió el nivel de riesgo, y eso castigó la cartera de los bancos europeos y provocó descapitalización y la necesidad de intervención de los Gobiernos en determinados bancos. Otro canal de transmisión fueron las líneas de crédito a nivel internacional que se prestan los bancos entre ellos, y cuando la banca estadounidense comenzó a tener problemas de liquidez, empezaron a cerrarse las líneas de crédito, lo cual afectó a todos los bancos europeos, japoneses... Entonces, disminuyeron los niveles de liquidez a escala mundial, y eso, a su vez, obligó a los bancos centrales de todos los países a rebajar la política monetaria para aportar liquidez a los bancos.
¿Qué caracteriza a esta crisis?
Primero, se trató de una crisis de solvencia de la banca global, es decir, los niveles patrimoniales fueron tan castigados que se descapitalizaron, y después fue un problema de liquidez, que por el cierre de líneas de créditos internacionales y otros factores, los bancos redujeron la liquidez, es decir, los fondos disponibles inmediatos. Anteriormente, la actitud de la gente era que había que pensarlo mucho antes de que un Gobierno interviniera en el mercado. Ahora la actitud es que venga el Gobierno a salvarnos.
¿Es la mayor crisis que se ha vivido?
Si esto fuera una guerra, probablemente hubiera sido la peor guerra a nivel de costos económicos. Así que desde el punto de vista de un economista, es un privilegio estar presenciando lo que estamos viviendo, al menos para poder narrar posteriormente cómo fue la gran crisis.
¿Cómo ha sido y será la evolución?
Empezó el punto de inflexión en el 2007. El quiebre ocurrió en el 2008, pero todavía la gente de la calle no lo ha resentido ni en EE. UU, ni en Europa, ni aquí en Guatemala. Es en este año cuando la crisis a nivel mundial va a llegar a la calle. La recuperación antes del año 2010 va a ser muy difícil. Probablemente no ocurra hasta el 2011 ó 2012, pero eso te lo digo con cierto escepticismo, porque mi impresión es que va a tardar varios años más. Debemos tener en cuenta el caso de Japón, donde estalló la burbuja inmobiliaria en 1990 y hasta la fecha no se ha recuperado.

Entonces, ¿la gente se tiene que acostumbrar a otra forma de vida donde se consuma menos?
Sí. Es más que una crisis de coyuntura económica. Para Occidente, sobre todo para EE. UU, va a representar un parto para crear una nueva sociedad y una nueva forma de vida. Ya se han dado cambios muy importantes en el sistema económico de EE. UU.
¿Podría algún país, como Guatemala, aprovechar esta crisis para desarrollarse de forma económica?
Dice el proverbio chino que toda crisis representa también una oportunidad. Depende mucho de la política que cada país adopte, pero la coyuntura mundial es tan difícil que, de forma realista, lo único que puede hacer un país es reajustarse, de manera que cuando se acabe la crisis, el país esté listo para crecer. Cuando tienes el resto de la economía mundial en recesión, difícilmente un país como Guatemala puede escapar y llevar una dirección contraria. Sería un momento para adoptar ciertas reformas económicas que de otra manera no parecerían justificadas y así preparar mejor al país. Debe ser la oportunidad para invertir mejor tanto en educación como en infraestructura y replantear una mejor forma de convivir, ya que uno de los mayores problemas del país es la inseguridad y falta de acceso a la justicia. La juventud necesita un nuevo acuerdo. Tengo mucha esperanza en la juventud.
¿Cómo puede afectar el triunfo de Obama a la economía mundial?
EE. UU. se está alineando con el Hemisferio. Era de los pocos países que seguían una política radical de derechas, y ahora se está armonizando con el resto. Dependerá de cómo lleve él la economía. Mientras se respete el régimen democrático, nadie debe temer a una administración de derechas o de izquierdas.
¿Cómo puede el Gobierno conseguir el dinero necesario para hacer una importante inversión, por ejemplo, en educación?
No tenemos un problema de financiamiento, eso es lo curioso. En un estudio del Cien Guatemala, y de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, de Argentina, se planteaban dos grandes ramas: una es que los países tienen problemas de financiamiento y nunca se logra nada, y la otra es que, aunque tengan todo el dinero del mundo, igual no logran hacer nada. Y esto último es el caso de Guatemala. El banco central ha acumulado reservas. Durante años, el flujo de remesas ha sido muy grande, sin embargo, el país tiene un déficit en cuenta corriente, porque hay consumo excesivo en el sentido macroeconómico, y eso significa que, si podemos financiar consumo, entonces ¿por qué no más inversión?
El problema está en la debilidad del Estado. No ha llegado a consensos, y el Gobierno está dominado por grupos de interés. Todo esto es producto de un Estado poscolonial. El sistema de elección funciona, el problema es que los que llegan al poder o son representantes o pertenecen directamente a grupos de interés preexistentes o predemocráticos. Es un país que funciona a través de elites, y es debido, en gran parte, a la inmadurez del país.
¿Existe una visión de política nacional?
No. Hubo un intento con el plan Visión de País, que logró cierto consenso. Éste seguía el modelo español. Lo que se hizo en España fue que los diferentes líderes políticos apoyaron una agenda común. Allí la maduración de los partidos políticos es significativa; algunos tienen sus raíces en el siglo XVIII. Ésta es la diferencia con Guatemala porque aquí los partidos representan distintos grupos de interés o incluso de una persona. En Guatemala se tiene que retornar a la gente. Lógicamente es un proceso más caótico, desordenado y difícil, e implicaría una apertura mucho mayor; por eso habría que tener cuidado con la elección de liderazgos. Podemos aprovechar una crisis, como la de ahora, para crear una visión de país.
¿Afecta a la economía el factor indígena?
Sin duda hace difícil el desarrollo del comercio interno, pero la diversidad es una ventaja, porque hay mayor creatividad. El problema es que se carece de organización y de gente. Cada guatemalteco hace las cosas diferentes; eso representa un inconveniente, pero hay soluciones que no tienen nada que ver con homogeneización cultural, sino con promover estándares de calidad certificados internacionalmente. China tiene más culturas y lo ha conseguido.
¿Qué país sería el referente respecto de desarrollo?
El desarrollo es un proceso muy lento. Ha habido países en Asia que han tenido un desarrollo muy acelerado, por ejemplo, Malasia, Indonesia o Corea, países que no se caracterizan por ser muy democráticos, pero los modelos de los tigres asiáticos son difíciles de replicar en el contexto latinoamericano. Es una cuestión de encontrar el modelo propio y salir adelante con él. Nuestro requisito es que ya hemos decidido que queremos ser democráticos y aquí la reforma acelerada es más difícil, porque no hay sociedad homogénea ni consensos previos.
Perfil
- Nació en Guatemala, en 1972.
- Estudió BS en Economía y Econometría, y obtuvo honores de Primera Clase con Distinción, en la Universidad de York.
- Obtuvo una beca por mérito académico en Lansdowne College.
- Cursó una maestría en Economía Matemática y Econometría, en la London School of Economics and Political Science.
- Participó en el programa Líderes para el Desarrollo: Gestión de Reformas Políticas y Económicas, en la Escuela Kennedy de Gobierno, de la Universidad de Harvard.
- Trabajó en el Banco Mundial de 1997 a 2004, en donde se ocupó de efectuar estudios sobre política económica de países como Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Indonesia, Macedonia, Malasia, Panamá, Sri Lanka, Tailandia y Venezuela.
- Obtuvo un premio a la excelencia (vicepresidencia para América Latina y el Caribe) por el Banco Mundial.
- En la actualidad es director de Investigaciones Financieras en el Cien y profesor de la Universidad Marroquín.
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