Elegante retorno del pasado
Mediante técnicas especiales, un objeto de reciente fabricación puede dar la apariencia de haber sido hecho hace siglos.
El Arcángel San Miguel, antes y después.
por Julieta Sandoval
Fotos: Carlos SebastiÁn
Como por obra de magia, un objeto moderno puede convertirse en una pieza para coleccionistas de antigüedades, pero no se trata de una obra de magia sino de arte, mediante la cual objetos como sillas, imágenes, espejos u otros son transformados en piezas vetustas. Luis Midence tiene un poco más de 18 años en este oficio. Para él, cada trabajo es único.
Aunque pareciera irónico, aquí las copias no existen, a pesar de que muchos de sus clientes le solicitan que una escultura que compraron hace poco tiempo tenga la apariencia de un Arcángel San Miguel traído durante la conquista, o alguna virgen estilo renacentista o barroco de una iglesia italiana. La transformación no se da a través de una simple imitación, sino por el estudio de los símbolos —lanzas, vestuario, colores— y técnicas —encarnado, craquelado, estofado, decapado y pintura—. Muchos de estos elementos artísticos usados, por ejemplo, en la época colonial, son aplicadas en la actualidad para que el objeto adquiera un encanto propio.
Sería muy largo enumerar los trabajos hechos con técnicas de envejecimiento, pero entre éstos se encuentran restauraciones, como la serie de pasos conocidos como Vía Crucis, de la iglesia El Calvario de la capital, que data de principios del siglo pasado. A Midence le tomó siete años reparar las 72 imágenes, hasta llevarlas casi a su estado original. Además, estuvo a cargo, en parte, de la decoración del hotel Casa Palopó, en San Antonio Palopó, donde hizo cambios en paredes, puertas y balcones.
Aunque Midence puede modificar la apariencia de un objeto, está sujeto a las condiciones climáticas. Muchas de las horas invertidas en las transformaciones dependen del frío o calor, ya que, por ejemplo, las temperaturas bajas hacen más lento el secado de los materiales.
Como si fuera real
Al pasar cerca de una viga o columna de madera vieja, su apariencia podría engañar a cualquiera, ya que Midence hace que estas piezas parezcan como si hubiesen sido sacadas de una casa construida en el siglo XVII. Lucen desgastadas y hasta carcomidas por insectos. “Hacemos la polilla y el moho”, explica.
El desgaste de cualquier artículo, que ha tomado años, puede hacerse en semanas. Hierros, pinturas, fotografías, muebles, vidrios, libros, porcelana y hasta telas son modificados. Se analiza de forma cuidadosa en dónde debe haber más deterioro, pues, como él dice, “todo tiene que tener una función o un fin, para que se vea normal, y no forzado”.
Por ejemplo, los brazos de los sillones tienen más roces. Las alfombras, cuantas más pisadas tienen, son más apreciadas, y eso es lo que se les hace a las nuevas. Además, este artista decorador estudia la personalidad de sus clientes para decidir qué es lo más adaptable a cada uno.
En cada una de las obras de Midence puede observarse el conocimiento que posee del arte de épocas pasadas y su ingenio para volverlo a destacar en el presente.
- Luis Midence es escultor y restaurador. Reparó el retablo principal de la iglesia de San Antonio Palopó. Estudió arqueología en la Universidad de San Carlos de Guatemala.
- Empezó con las técnicas de envejecimiento después de hacer cerámica artística. Su primer trabajo en donde puso en práctica sus técnicas fue en una vajilla.
- Ha realizado exposiciones colectivas y personales, entre las que se pueden mencionar, 1988, en El Áttico, y en el Museo Popol Vuh.
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