“Dejé de ser violento”
La vida de este dirigente ha dado giros radicales durante los últimos años. En la actualidad, practica el periodismo radial y está entregado al cristianismo.
por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Carlos Sebastián

Los altercados y las reacciones hepáticas fueron las constantes de Enrique Godoy García-Granados, tanto dentro de la dirigencia política como deportiva. Su vida de acaudalado, incluso, le permitió cumplir caprichos como comprar un reloj de US$3 mil (Q23 mil), el cual “definitivamente no necesitaba”, reflexiona.
En la actualidad, según refiere, todo ha quedado enterrado, ya que tuvo un encuentro con Dios en el 2000, el cual se fortaleció a partir del 2005, cuando perdió un ojo (usa prótesis) durante un encuentro de futbol en el estadio Mateo Flores. Revista D sostuvo una conversación con quien fuera un polémico dirigente.
¿Cómo se inició en el deporte?
Con Comunicaciones, desde que tenía 4 años, cuando mi abuelo (Raúl García-Granados) tomó el equipo en 1969; yo iba a todos los juegos, incluso, fuera de Guatemala. Como a los 10 años, empecé a practicar natación de manera competitiva en el club Delfines y llegué a ser seleccionado nacional; fui campeón nacional y centroamericano, lo cual también logré en waterpolo. Fui el primer campeón de triatlón de Guatemala en 1981, lo cual repetí un año después.
¿Y en la dirigencia deportiva?
A mediados de 1990 mi tío Alberto Arzú empezó a hacer gestiones para recuperar a Comunicaciones, debido a que mi abuelo se lo había entregado, para su administración, a Teddy Plocharsky, lo cual logramos junto a mi primo Roberto Arzú y los empresarios Jorge Mario Paiz, Rolando Dacaret, Rolando Pineda Lam y Rigoberto Reyes, quienes conformaron una nueva directiva en 1994.
¿Por este deporte perdió un ojo?
Cuando perdí el ojo, no era dirigente, debido a que había tenido problemas con mi primo Roberto por la administración del equipo; yo no coincidía con su filosofía de traer la selección centroamericana (los mejores futbolistas de C.A.) para formar el equipo, por lo que renuncié. Ese día, yo estaba en la general, y realmente no habían problemas. Cuando ingresó la Policía, bajé las gradas para pedir calma, pero de manera involuntaria, a un agente se le escapó un cartucho. En ese momento me toqué la cara y vi sangre, pero creí que había sido un rozón, obviamente, la gente que estaba alrededor se dio cuenta de que el ojo me había estallado. No sentí dolor —tenía unos cinco años de haber recibido al Señor—, sino una paz muy grande, incluso, sentí como si ya no estaba en el lugar y que iba a morir. Al siguiente día, dentro de mi corazón, dije: “Perdono al que lo hizo, no sé ni quién fue, pero le pido que tenga paz en su corazón, junto a su familia”.
Algunas personas critican que mezcle a Dios con el futbol?
Primero, les guste o no mencionarlo, Dios está en todos lados. Yo, en lo personal, hice un compromiso con Él, de que en cualquier oportunidad que hubiera daría mi testimonio, lo cual también comparto en el futbol y mi programa de radio Temas y debates. Hay columnistas que escriben de Dios, y estoy seguro de que a Él eso le saca una sonrisa, y como dice la palabra: “El que tenga oídos que oiga, y no hay palabra que regrese vacía”.
¿Por qué se apartó del partido Unionista?
Empecé en él no por hacer política, sino porque tenía deseo de servir a mi país y no me afanaban los cargos, quería hacer cosas para servir y ayudar. Hay una frase que escuché hace poco, que dice: “Un político es el que piensa en la próxima elección, y un estadista el que piensa en la siguiente generación”, y yo quiero ser parte de estos últimos, para crear una Guatemala diferente, y esto se logra haciendo cualquier trabajo bien hecho, aunque, obviamente, se puede incidir más desde una función pública. Si no participamos, dejamos que los mañosos sean los que decidan. Del partido Unionista me retiré en septiembre del 2007, después de ser candidato a la vicepresidencia. En la actualidad, ayudo a capacitar gente en el partido VIVA.

¿Se sorprendió la gente de su renuncia? lo digo porque pertenecía al
círculo de Álvaro Arzú.
Respeto mucho a Álvaro y le agradezco lo que aprendí en política; sin embargo, sentí que ya era el momento de moverme de lugar. Me siento satisfecho con lo hecho, aunque hay cosas que 14 años después, si las tuviera que hacer de nuevo, las haría de manera diferente.
Durante su gestión en Fonapaz se le acusó de corrupción.
Gracias a Dios he salido limpio en las investigaciones que han llevado a cabo la Contraloría General de Cuentas y los juzgados. En Fonapaz aprendí mucho de la Guatemala profunda en el área rural, pero también me di cuenta de que hay una igual de pobre en el área urbana, muy descuidada y dejada a un lado por los gobiernos.
¿Cómo se involucró en los medios de comunicación, partiendo de que se formó dentro del partido de Arzú, que es hostil hacia la Prensa?
Cuando estuve en la Municipalidad siempre tuve mucha apertura con los medios; con Fritz (García), en la alcaldía, dábamos una conferencia de prensa cada semana, porque creo que la gente debe saber con transparencia lo que hacen los gobiernos mediante las noticias que transmiten, y no a través de la publicidad. Muchos funcionarios nos quejamos de cierto tipo de manipulación —digámoslo entre comillas—, pero es que también hay cierta tendencia de los medios a creer la información que se les proporciona, y no investigan si es cierto lo que el funcionario público está diciendo. No es fácil estar sentado en la silla de un funcionario donde hay que tomar decisiones que uno sabe que afectarán a un grupo de personas en un momento dado, pero estoy convencido de que entre más abierta sea la información que se comparte, mejor será nuestra sociedad, y eso es lo que busco en mi programa de radio.
¿Este oficio le ha permitido tener una visión distinta de lo que significa ser funcionario?
Entiendo lo complicado que es para un periodista llegar a una oficina pública y que le nieguen información, entonces, la única alternativa que les queda es buscar que alguien les dé una copia bajo la mesa, por ejemplo. Entonces hacemos más difícil el trabajo de todos. Insisto en que los medios deben tener acceso a toda la información, pero también deben actuar con responsabilidad con la que se les comparte. Por eso estoy completamente de acuerdo con la Ley de Libre Acceso a la Información.
¿Hay cosas que ahora haría de distinta manera?
Algo que cambió mucho en mí es entender de que las cosas no se deben hacer para tratar de mejorar mi imagen, que me coloquen en un pedestal o para que me agradezcan, sino para mejorar la sociedad. Algo que haría diferente sería no vanagloriarme de las cosas que hago, si no que simplemente hacerlo porque son buenas.
¿Qué piensa cuando se da cuenta de que alguno de sus entrevistados le miente o solo utiliza retórica?
Creo que es algo terrible porque la gente se da cuenta; cuando estamos de ese lado creemos que no, pero en el momento en que decimos algo que es del diente al labio, las personas entienden que es un show, pero yo no soy quien para decirle al funcionario: “No digas eso, hablá con sinceridad”, como comunicador debo darle una oportunidad para lo que quiera compartir. Ni lo voy a justificar ni a atacar.
Por ese tipo de actitudes, ¿la casta política está desprestigiada?
Cien por cien, por eso debemos cambiar la forma de hacer política. Habrá una generación de políticos que tendrá que ir saliendo, y esos espacios hay que llenarlos con gente que esté dispuesta a actuar de una forma diferente, que no llegue ahí porque viene de un sector empresarial para poner una norma que le beneficie o, peor aún, por interés personal, sino que debe llegar para ver el beneficio de la sociedad. Incluso, habrán personas que al leer esta entrevista pensarán que lo que digo es también del diente al labio y que no he cambiado, pero no pretendo hacerlos cambiar de opinión, simplemente trato de vivir mi vida de una forma diferente.
¿Qué tanto ha cambiado durante los últimos años?
Antes tenía reacciones hepáticas e incluso violentas, ahora he tomado con mucha paz esa clase de reacciones, por eso, algunos me dicen: “Bajaste la intensidad en algunos temas”, pero no, dejé de ser intempestivo y agresivo. Hay gente que recordará que, entre 1994 y el 2000, tuve altercados con aficionados, con un jugador de Municipal y con un dirigente de Xela, pero eso desapareció de mi vida. También dejé de hablar con palabras soeces y, por lo demás, nunca estuve dentro de las drogas, bebidas y mujeres.
¿Por qué tantos cambios en su vida? ¿Inestabilidad?
No son cambios, sino que en el fondo es el deseo de servir como funcionario y dirigente deportivo; creo que a través del deporte se puede combatir la violencia, y siempre he pensado que Dios me está dando la oportunidad de servir.
Entre la oficina y las canchas
- En la actualidad, ofrece consultorías a empresas y organismos internacionales en el área de finanzas.
- Administra empresas y bienes inmuebles de la familia García-Granados.
- Produce el programa de análisis político Temas y debates en radio Infinita (100.1 FM), el cual se transmite todos los días, de 6 a 8 horas.
- Es presidente del club Comunicaciones, desde junio del 2007. En este equipo se encuentra involucrado desde 1994.
- En lo deportivo, fue campeón nacional y centroamericano en natación y waterpolo.
- Practicó futbol hasta los 20 años, cuando formó parte del Club Javier, que estaba integrado, en su mayoría, por ex alumnos de ese liceo.
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