Semanario de Prensa Libre • No. 239 • 01 de Febrero de 2009

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D viaje

Paseo que remata con un buen café
Un recorrido por una finca cafetalera muestra el proceso de este cultivo y, además, toda la historia que conlleva.


Por medio de maniquíes se explica la actividad cafetalera.

por Julieta Sandoval
Fotos: carlos sebastiÁn

Un beneficio de café construido en 1908 fue la inspiración para crear el Centro Cultural La Azotea, en Jocotenango, Sacatepéquez, el cual alberga dos museos, una sala de exposición y una extensión de cultivo.
Después del terremoto de 1976, una parte de la construcción de la finca —beneficio y galeras— se destruyó, y a esto se unió la baja rentabilidad económica, ocasionando que las instalaciones quedaran olvidadas. Veintiún años después se empezó a trabajar en el concepto de volver el sitio una atracción turística, pues contaba también con mucha maquinaria para la producción de café, fabricada en Guatemala por ingenieros alemanes e ingleses, que ahora son reliquias.
Según cuenta Ricardo Pokorny, propietario e iniciador del proyecto, se empezó con la limpieza del lugar y el cambio de cultivos de vegetales a cafetales, otra vez, pero ahora de forma orgánica, al tener más aceptación por el turista. El beneficio húmedo volvió a funcionar, es alquilado a cooperativistas del lugar. Esto hace que el visitante tenga una experiencia vivencial y no solo por medio de fotografías.
Desde el 2000, las puertas de la finca La Azotea están abiertas para recibir a visitantes nacionales y extranjeros. El recorrido comienza en el museo del café, con una explicación histórica del origen de la planta (Etiopía), y la importancia que ha tenido en economías de países como Guatemala.
Por medio de fotografías y maniquíes simulando situaciones se da a conocer todo el proceso: desde la reproducción de la planta, siembra, crecimiento, cosecha, despulpe y tostado hasta la molienda. Cada paso es explicado por el guía, pero si una persona no escuchó la descripción o desea volver a oírla puede hacerlo en un sistema de video, que existe como material de apoyo, en los idiomas inglés, francés, alemán, italiano y español.
Se observan datos interesantes ilustrados, por ejemplo, que un cafeto produce una libra de café por año, lo que se convierte en 40 tazas del brebaje. Además, detalles de la historia de la finca, como que el señor Marcelo Orive la compró al sacerdote Navarrete, en 1873, en ese entonces ya estaba destinada a la producción del grano. Se encuentra el árbol genealógico de la familia Pokorny. Colecciones de cafeteras, tostadores y molinos de diferentes épocas y países.

Música y trajes

Otro museo del centro cultural es Casa Kojoim, que en varios idiomas mayas significa música, explica Edwin Orlando Taj, guía del lugar. Allí se encuentran instrumentos de la época precolombina y colonial. Compuesta por colecciones o réplicas, hay instrumentos de viento y de percusión, como ocarinas y tortugas. No podían faltar muestran de tun, chirimías y marimbas, de ésta última las hay desde las de tecomate hasta las compuestas. Para complementar el recorrido, hay una sala de proyección en donde se presentan las diferentes danzas de Guatemala.
La sala de exhibición Rincón de Sacatepéquez muestra los trajes autóctonos de los 16 municipios de ese departamento, y las actividades tradicionales a las que se dedican sus pobladores, por ejemplo, el vuelo de barrilete.
Cada una de las salas tiene ventas de recuerdos que incluye objetos en miniatura, o a escala natural, de lo visto en el trayecto.
El recorrido finaliza con una taza de café, cosecha de La Azotea, obsequiada por la casa, lo que remata con buen sabor el paseo.


Sala nombrada Casa Kojoim, donde se muestran instrumentos de la época precolombina y colonial.

Otros proyectos

  • El costo de ingreso es de Q30 por persona, y Q15 para estudiantes. Abre desde las 8.30 horas hasta las 15.30 horas, cada 60 minutos se efectúa un recorrido con guía.
  • La Azotea está ubicada en la Calle del Cementerio, Final, Jocotenango, Sacatepéquez. Teléfonos: 7831-1120 y 7831-1129.
  • Planean crear otro museo. Será un pueblo etnológico donde estarán representados Cobán, Livingston, Huehuetenango, Atitlán y la costa sur. El objetivo es mostrar cómo fueron las construcciones antes de ser destruidas por desastres naturales, y previo a tener influencia de otros lugares por las constantes migraciones. Habrá un anfiteatro para celebración de eventos y una cocina típica.
  • Se construye un jardín botánico con plantaciones propias de cada uno de los sitios elegidos.

   

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