Semanario de Prensa Libre • No. 240 • 08 de Febrero de 2009

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D clásico

Hola, chatío
Es el único vehículo hecho en Guatemala; El Chato 1300.


Modelo de El Chato 1300, de 1977, que pertenecía al diario El Imparcial.

TEXTO Y FOTO: roberto villalobos

Tal parece que todos se han olvidado de él, del pobre chatío que recorría las calles del país, de ese vehículo para el trabajo que apareció en la época setentera.
Ese pequeño camioncito —El Chato 1300— es el único que se ha fabricado en Guatemala, del cual solo unas pocas unidades sobreviven. Uno de ellos está en Mixco, otro en la zona 12; ambos permanecen guardados, pues no caminan. Un tercero está en Panajachel (Sololá), que todavía hace su pesado trabajo, transportando gas propano.
Su diseño carecía de aerodinámica. Era totalmente cuadrado; rudo, si así se le quiere ver. “No es el más bonito de todos, pero sí el más eficiente”, decía uno de sus anuncios publicados en Prensa. “Nada le falta, nada le sobra”, era su eslogan.
Este auto se llamaba El Chato 1300 para tener una marca con una palabra muy guatemalteca. El número se debe a su motor, de 1300 centímetros cúbicos (en realidad era de 1256 cc).
Se empezó a fabricar en la década de 1970, en la calzada Roosevelt, en la misma cuadra en donde hoy están los helados Pops. El propietario era Clarence Green, un estadounidense que al principio vino para tomar la presidencia de la fábrica Blue Bird (ensamblaje de buses escolares), pero pronto vio la oportunidad de ensamblar sus propios camiones, pues encontró algunas partes muy baratas. El negocio se vislumbraba brillante.
El pequeño camión se vendió por medio de la agencia de automóviles Cidea, ahora desaparecida.
Richard Skaggs, un aficionado de los automóviles, incluso, allegado a los ensambladores del camioncito, refiere que se llegaron a vender hasta tres mil unidades en todo el país, a un precio de Q2 mil 750.
La fábrica de chocolates Granada era uno de los que tenía una flotilla grande, para distribuir sus productos. Asimismo, el diario El Imparcial.
El Chato 1300 competía en el mercado por precio (y no calidad), ya que sus similares valían hasta Q5 mil 200. Sin embargo, su tecnología, aún en su tiempo, era inferior. “En definitiva, la ventaja era su bajo precio, además de que aguantaba bastante carga”, dice Antonio Almorza, quien tiene uno.
El camión estaba diseñado para soportar media tonelada, pero se le cargaba hasta con tonelada y media, es decir, tres veces su capacidad.
La fábrica cerró a finales de los años de 1970. “Parece que el propietario huyó a Atlanta, Georgia (EE. UU.), con US$3 millones y medio”, luego de que el automóvil dejó de lado la calidad y el servicio técnico, indica Skaggs.
Y aún siendo horrible, como muchos dicen —incluso sus coleccionistas—, El Chato 1300 se convirtió en referente de la industria automotriz guatemalteca. De haber continuado, quizás ahora tendríamos autos más modernos que pudieran competir con las marcas famosas. Nadie lo sabe con certeza.
Lo cierto es que el chatío está casi olvidado, pero su fantasma sigue ahí, gracias a los que se preocupan por conservar esa chatarra clásica.

  • Tenía un motor Bedford (filial de General Motors en Inglaterra) de 1256 cc, cuatro cilindros, 58 caballos de fuerza y caja de cuatro velocidades. Rendía 45 km/galón.
  • Los frenos y la suspensión también eran Bedford.
  • Dimensiones. Largo: 3.77 mt; ancho: 1.37 mt; alto: 1.64 mt.
  • Existían cinco diferentes carrocerías para elegir, según los fabricantes. Sin embargo, en realidad, lo único que cambiaba era la palangana, hecha de madera. El área para pasajeros era igual (solo para dos).
  • No tenía ventanas laterales, sólo un plástico con zíper.

   

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