Semanario de Prensa Libre • No. 240 • 08 de Febrero de 2009

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D fondo

Importamos más, exportamos menos
Ilusiones y decepciones, crecimiento y subdesarrollo han dependido de un limitado número de productos agropecuarios, mientras la industria queda en segundo plano.


por Julieta Sandoval
fotoArte: Nelson XuyÁ

Muchos de los productos que usamos día a día tienen una etiqueta en la que se lee “hecho en Taiwán, Alemania, Japón” u otro país, pero en ocasiones una parte de ese artículo ha sido elaborada con materia prima de Guatemala. La devolución con transformación significa aumento en los precios. Un ejemplo es el petróleo, el cual está entre las cinco mayores exportaciones, del cual en el 2008 se vendieron US$367 millones 319 mil 803. Por no existir una refinería nacional, la sustancia vuelve convertida en combustible (solo en gasolina se importó el año pasado US$794 millones 305 mil 480).
La materia prima es la principal fuente de exportación del país, y entre los productos que ocupan los primeros lugares están azúcar, banano, café, cardamomo y petróleo, según datos del Ministerio de Economía.
Pero no basta con que el territorio sea rico en recursos naturales y apto para sembrar, sino se necesita darle valor agregado a esos productos para llegar a ser un país desarrollado. No hacerlo se traduce en menos producción, menos empleo, menos ingresos. Además se genera una riqueza sustentada en la estructura agrícola y se depende de mercados externos. “Si no nos compran café o azúcar, tenemos problemas”, refiere Óscar Erasmo Velásquez, viceministro de Economía. Eso nos hace una economía débil y vulnerable.
El economista Eduardo Velásquez asegura que hablar de valor agregado significa generar más empleo, derivado de la producción. Un ejemplo es que al exportar caña de azúcar se obtiene provecho solo de un producto, a pesar de que pueden surgir industrias de carburantes, licores, dulces, etcétera, que hacen que las economías florezcan. “No es recibir dinero por una cosa, sino sacarle jugo a distintos subproductos”, explica.

Toda una tradición

El modelo de desarrollo desde la Colonia ha descansado en los productos agrícolas. El Informe Nacional de Desarrollo Humano, Guatemala: ¿Una economía al servicio del desarrollo humano?, señala que de los tres sectores en los que se divide el aparato productivo generador de riqueza que mide el Producto Interno Bruto (PIB), el primario (incluye agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y minas y canteras) ha sido el principal del país, que ha absorbido a la mayor parte de la población empleada, con mano de obra poco calificada y de bajo costo. El secundario abarca las actividades industriales y de manufactura, y el terciario, más heterogéneo, son todos los servicios.
Antes de la Independencia, la economía se basaba en el cacao y el añil, después fue la grana, productos de interés para los conquistadores y que eran enviados a España para abastecer sus mercados. Esto concentró tierra y capital, “y a la vez restringió libertades económicas básicas, como bajos salarios, condiciones inadecuadas de trabajo, acceso limitado a activos para producir y otros”, indica el Informe.
Con la Revolución Liberal de 1871 se da el auge de otras exportaciones, también agrícolas, como café, algodón y azúcar. El primero de éstos ha sido por más de 135 años el producto de exportación nacional por excelencia. Sin embargo, Eduardo Velásquez argumenta que, pese a ser un país productor de éste, cuando en 1910 Federico Lenhoff y Eduardo Cabarrús crearon el café soluble, no surgieron industrias para fabricarlo a gran escala. “Hubiese sido una consecuencia lógica”, agrega. Después de diferentes etapas de crisis, este fruto se ha reinventado, como clasificarlo por regiones, y sigue manteniéndose entre los más importantes. “De la cosecha de este grano, una parte se industrializa en Incasa, pero la mayoría sale como materia prima para que los países de destino lo industrialicen”, destaca Erasmo Velásquez.

Aires de industrialización

Fue hasta en los años 1960 cuando emergió una nueva etapa en la economía guatemalteca: la industrialización, al fundarse el Mercado Común Centroamericano. Transnacionales se instalaron en el territorio, como Colgate, pero los productos fabricados se quedaron en aquellos de consumo final —jabones, aceites, alimentos, bebidas, tabaco—. No se crearon bienes de capital —maquinaria, vehículos—, los cuales son los que más importamos en la actualidad, de acuerdo con el viceministro de Economía.
Sin embargo, hubo factores que no permitieron el desarrollo en la industria para que se convirtiera en el propulsor de la economía. Faltaron políticas de Estado, “pero entendiéndose la participación de todos”, enfatiza el viceministro. Según Javier Zepeda, director ejecutivo de la Cámara de Industria, se han tenido planes de gobierno, los cuales cambian cada cuatro años y son de acuerdo con los gobernantes de turno. “No ha sido la prioridad, como para convertirse en el principal motor para el desarrollo del país”, refiere el Informe de Desarrollo Humano. La mayor parte de la inversión se dejó en manos extranjeras.
Zepeda afirma que la industria representa hoy el 19 por ciento de la actividad económica, lo cual significa que uno de cada cinco quetzales que se produce en la economía es aporte de la industria. “Dentro de este sector los más dinámicos son alimentos y bebidas, los cuales utilizan una parte importante de materias primas nacionales, con lo cual dan más valor a lo nuestro”, detalla.
A criterio de Eduardo Velásquez, en el país no hay comunicación entre universidades, empresarios y Gobierno, ya que de los primeros surge el conocimiento para generar tecnología o ciencia y ser utilizadas en la industria, pero no se le ha prestado atención. El director de la Cámara de Industria considera que la educación es un bastión en el desarrollo, pero unida a reglas claras por parte de los gobiernos, así como una adecuada infraestructura. “Creemos que la reactivación económica de la industria es vital, porque genera proyectos a largo plazo”, expone.

Los no tradicionales

En los años 1980 se dio la expansión de los productos no tradicionales, pero se repitió el sistema de desarrollo basado en productos agrícolas que dependen de la demanda externa. Es el caso del cardamomo, flores, frutas, legumbres y hortalizas, plantas, semillas y otros. La Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) fue fundada en 1982 y se considera que desde entonces ha jugado un papel importante en la evolución productiva, al promover competitividad, acceso a mercados y desarrollar cursos de capacitación.
Haroldo Saldívar, de Agexport, cuenta que se busca motivar a la gente a no ser exportador solo de materia prima, sino transformarla. Con el tiempo se han dado cambios importantes, un ejemplo es que antes se vendía el cardamomo sin ningún otro beneficio, pero al aprender que los precios eran bajos y por consiguiente también las ganancias, “se empezaron a hacer extractos de aceites, chicle y luego lo convirtieron en medicina y aromaterapia, con base en la materia prima; similar condición es la del pericón”, destaca.
Eduardo Velásquez critica la pérdida de tiempo y de creatividad. Tradiciones tan guatemaltecas como el beber refrescos de horchata, rosa de Jamaica o tamarindo han pasado al olvido, en vez de envasarlas y comercializarlas. Saldívar declara que se está trabajando con esos productos, pero deshidratándolos. “Sí, hace falta que a la rosa de Jamaica le echen soda y la embotellen para hacerla refresco”, explica.
Hay empresas que han apostado por la transformación; sin embargo, Guatemala sigue siendo más vendedora de materia prima y, como resultado, compradora de ésta ya transformada.


Falta educación

Eduardo Velásquez, economista y catedrático de la Universidad de San Carlos de Guatemala, explica que para industrializar el país es necesario tomar en cuenta la educación.

¿Por qué otros países del área se han industrializado?

En Brasil tuvieron claridad sobre cuál era el potencial como país. Se hizo una inversión grande en educación pública, en las universidades y científicos. Ahora existen investigadores, muchos entrenados en el extranjero, pero que han regresado a instituciones públicas en coordinación con el sector privado para desarrollar esa nación. Eso ha hecho que el crecimiento de las industrias sea muy acelerado. Hay un proceso de conocimiento científico y tecnológico que pasa por la industria hasta llegar al consumidor final.

¿Cómo se encuentra el país en este tema con relación a América Latina?

Aún está muy atrasada en comparación a la industria. Exceptuando la azucarera, que es próspera, aunque la manufactura de licores aún es limitada y no se ha pasado al alcohol para combustibles.

¿Qué hace falta?

Se necesita un Estado fuerte desde el punto de vista económico para financiar proyectos, además faltan empresarios. Alguien decía que solo hemos tenido administradores de herencias, por lo que se necesitaría una escuela de empresarios, personas creativas, que tengan conocimiento científico, técnicos para liberar el surgimiento de industrias.

¿Hacia dónde vamos?

Vamos muy perdidos en esa lógica de industrialización de nuestros productos. Creo que siempre estamos viendo lo que otros países hacen y no lo que nosotros podemos hacer. Tenemos más mentalidad de importar que de exportar, decimos “mejor comprémoslo” que “hagámoslo”.

Falta articular esfuerzos

Óscar Erasmo Velásquez, viceministro de Economía, habla en la siguiente entrevista sobre los problemas que han existido en Guatemala para convertirla en industrial.

¿Qué le hace falta a Guatemala para generar más industria?

Hacer énfasis en los sectores de la actividad económica que podrían ser objeto de proceso de industrialización, y atraer inversiones para ese sector, por ejemplo, si logramos en el tema pecuario industrializar las leches y lácteos, y venderlos, generaríamos más valor agregado y, como consecuencia, más empleo. Debe darse una política de Estado que incluya sector público y privado. Ese fue el éxito de los países de Asia.

¿Qué es lo que más importamos ya procesado?

Repuestos, bienes intermedios y bienes de capital. Todo el equipo de la Cervecería Nacional o de la Industria de Cemento es importado, los tractores para el agro, para la infraestructura vial, y los vehículos vienen del extranjero. Y bienes de consumo que provienen de China, Corea, Estados Unidos. Tenemos una gran dependencia de estos bienes.

¿Eso se podría hacer en Guatemala?

A largo plazo, pero en la historia económica del mundo no hay país que lo pueda hacer si no van juntos el sector privado y el público, y lamentablemente en este país desde que nos independizamos han existido diferentes visiones, y hasta no articular esfuerzos no se puede generar una política de Estado.

  • Materia prima son los elementos que se incluyen en la elaboración de un producto. Es todo lo que se transforma e incorpora en un producto final.
  • Ésta es utilizada en especial en las empresas industriales, que son las que fabrican un producto.
  • Entre más se le agregue valor a un producto, mayor es la rentabilidad que se puede obtener. La materia prima no da mucha utilidad.
  • El censo industrial de 1950 refiere que entonces había solamente tres o cuatro grandes empresas: cemento, cerveza, jabón y textiles.
  • Guatemala importa US$13,583,760,883.
  • Guatemala exporta US$7,219,885,982. Datos hasta noviembre del 2008.
  • Fuente: gerence.com. Informe Nacional de Desarrollo Humano, 2007/2008. Banco de Guatemala.

   

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