Semanario de Prensa Libre • No. 240 • 08 de Febrero de 2009

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D frente

Del papel a la Web
¿Es rentable el periodismo digital? ¿Desaparecerá el papel impreso? Ricardo Roa, editor general adjunto del diario argentino Clarín, responde a estas y otras preguntas.

Por Juan Carlos Lemus
Fotos: Antonio JimÉnez

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El mundo parece volcarse cada vez más hacia la lectura de periódicos digitales. Uno de los periodistas más experimentados de Latinoamérica, el argentino Ricardo Roa, editora general adjunto de Clarín, creció con la máquina de escribir, pero se adaptó al cambio y ahora lee y dirige diarios impresos y digitales. Lo mismo puede estar frente a una pantalla o con un blackberry viendo las noticias, que con un diario de papel, porque lo sigue considerando más cómodo. Su opinión es que, ciertamente, es bueno que las empresas periodísticas del mundo se adapten a los cambios, pero tiene claro que una forma no es mejor que la otra.
Encima de eso, lo que hace 15 años se consideró un gran negocio del periodismo digital, hoy ha tenido que replantearse, debido a que hubo migración de noticias del papel impreso hacia la web, pero no de anunciantes.
Roa estuvo de visita en Guatemala y charlamos en Antigua Guatemala, en un de los hermosos patios con que cuenta el Hotel Museo Casa Santo Domingo.

¿Considera que a nivel mundial tiende a desaparecer la figura de las personas en los parques hojeando los diarios?

Creo que eso va a cambiar un poco, lo que hoy uno encuentra es gente mandando mensajitos por teléfono. Los fanáticos de Internet aseguran que los lectores de papel se están muriendo, pero yo creo que eso está por verse. Por ejemplo, en Europa o Estados Unidos hay diarios que son distribuidos de forma gratuita, y quienes más los leen son los jóvenes. Y los leen porque son gratuitos. Significa que nadie rechaza un diario bien hecho si es gratis. Es el papel o el precio lo que se rechaza. A los lectores jóvenes les gusta el papel, claro que sí. Ahora hay en Estados Unidos algunos estudios que aseguran que el lector joven rechaza el papel y prefiere la pantalla; lo que pasa en Estados Unidos no necesariamente puede ocurrir en países como el nuestro.

¿Qué tanto podemos hablar de un futuro con predilección por la Prensa digital y no en papel?

Mirá… nadie lo sabe. Estamos viviendo una historia que todavía no tiene final. Hoy los medios se consumen simultáneamente digitales e impresos. En muchos lugares el fenómeno Internet llegó para quedarse. El cambio del papel hacia lo digital se percibe en todos lados, pero es un cambio que convive también con la lectura de papel. Tenemos una plataforma de papel y una digital, y las dos tienen funciones distintas; por lo menos en la digital aparece más la noticia del momento, una lectura rápida, pues la gente está acostumbrada a informarse a cada momento, desde el lugar donde trabaja, a informarse sobre las noticias. Pero, a la vez, en papel tenemos otro rol, que es el de explicar qué es lo que pasa, por eso cumplen roles complementarios.

¿Es rentable mantener un diario digital?

Es un problema que aún está por verse, de si el medio electrónico de los diarios es sustentable, porque en los últimos 15 años, desde que comenzaron los diarios digitales, vimos que explotaron las audiencias en Internet, pero no explotó la publicidad por Internet. No hay una financiación de los costos de productos periodísticos, por lo cual hoy tenemos una industria del papel que es la que subsidia la web. Hay un traspaso de lectores del papel a Internet, pero no hay un traspaso de anunciantes. Entonces hay dos preguntas: ¿vamos a seguir teniendo lectores los diarios de papel? y la otra ¿Internet, en algún momento, va a tener anunciantes suficientes para mantener los diarios? Eso es algo que nos preguntamos todos.

En este sentido, entonces, la tecnología no va de la mano con los ingresos económicos.

Pareciera que por primera vez la tecnología nos abre muchas más puertas, nos permite hacer muchas más cosas que antes, como esta fantástica que es Internet, pero no nos permite mantener un modelo de negocios como lo permite el papel.

¿Qué dicen al respecto los dueños de los diarios del mundo? ¿Qué pasa con el negocio?

Ellos tienen que apostar por Internet porque no tienen otra posibilidad. Al mismo tiempo saben que deben conservar el papel, porque los diarios tenemos hoy lectores en papel y en Internet. Ese es un problema, porque lo que se impuso en Internet es gratuito. Internet ha abaratado el precio de la noticia. Por lo tanto, los diarios estamos obligados a dar nuevos contenidos para reconvertirnos y reconquistar el precio que el lector paga. Hoy, más que nunca, los diarios tienen que tener una razón de ser.





¿Qué sucede con el periodista viejito, aquel que le costó mucho pasar de la máquina de escribir a la computadora y ahora tiene que pasar a la web?

Hay muchos periodistas que tienen una gran capacidad de entendimiento y de tradición; ellos, para los lectores, son imprescindibles. A mí no me preocupa que esos periodistas no sepan usar un buscador ni manejar un programa, lo que me interesa es que aporten lo suyo al diario. Más me preocupan los periodistas jóvenes, que creen que los periodistas viejos son dinosaurios en exhibición y que creen que ellos, por manejar bien la tecnología, son mejores periodistas. El periodismo no es un manejo de herramientas, es una manera de colocarse frente a la realidad, de contarla, de entenderla, de sentirla. Lo que pasa es que hemos pasado de una redacción monomedio a una redacción multimedio. No importa si el periodista escribe para el papel o para la web, lo importante es que sea buen periodista.

¿Qué tan factible es hablar de una segregación del liderazgo periodístico? Lo digo porque hoy día, en la web, es relativamente sencillo que alguien forme una agencia noticiosa.

El fenómeno de las redes sociales, que es muy fuerte, y la participación del periodismo cívico, hay que medirlo con prudencia, porque en la web circulan muchas cosas, y los diarios tenemos que tener el cuidado de no perder en la web los valores que han hecho posible nuestra marca. No podemos crear en la web un producto que no cumpla con los criterios periodísticos, ya que allí circula información que no es constatada, que no es fidedigna y que circula porque no hay ningún elemento que la filtre. Los medios estamos para seleccionar noticias y editarlas. Creo que eso es lo que asegura nuestra permanencia. ¿Por qué nos van a seguir leyendo tanto en el papel como en la web? Porque somos creíbles, tenemos valores, damos información cierta, fidedigna, y eso es lo que no siempre está en esas redes que aparecen sin ningún tipo de rigor.

¿Cómo fue la experiencia argentina del diario escrito en papel hacia la web?

Fue una experiencia de aprendizaje, de idas y venidas y de conflictos. Los errores fueron muchos. El primero fue que, cuando parecía que la web iba a ser un lugar rico y poderoso, tanto en lectores como en recursos, muchos medios decidieron separar las web de los diarios y armar una empresa independiente una de la otra. Esto duró hasta el 2001, cuando estalló la burbuja de los diarios que habían invertido mucho dinero en esas empresas y decidieron congelar las inversiones, reducir la cantidad de personal y gastar lo menos posible. Al principio se creyó que habría, a través de Internet, una empresa más importante. Y hoy, después de esos 15 años, está la época de la convergencia de la redacción en papel y la digital. Cuidar el papel no significa atrasar el proceso de Internet, sino que ambos se complementaran; no crear un elemento que nos destruyera.

Cambiando un poco el tema, ¿es cierto que la presidenta argentina no habla con la Prensa?

Es cierto. No habla, no hace conferencias de prensa, y cuando lo hace es para quejarse, mucho más que Álvaro Colom (ríe). Tiene una actitud provinciana en el sentido de que han tenido, durante muchos años, la experiencia de gobernar una provincia pequeña donde la Prensa se relaciona con el poder de una manera muy distinta, primero, porque los diarios de provincia de mi país, como en muchos lados, están muy fácilmente alineados a partir de la pauta de la publicidad oficial. En segundo lugar, porque gobiernan un país donde lo que manda es la realidad. Lo que se impone en cualquier medio es esa realidad. Y esto, cuando ocurre, cuando se juega en contra, da la sensación de que la Prensa solo publica cosas negativas, pero el diario es mensajero de la realidad. Los problemas que tenemos con el Gobierno están basados en esta cuestión. Son los hechos los que les son desfavorables, no los medios. Los medios no ejercemos una tarea protectora.

¿Se vive una pugna permanente?

Hay gobiernos que han logrado resolver de mejor manera las contradicciones con la Prensa, como es el caso de Chile y Uruguay, donde la nueva camada de gente de izquierda acepta las reglas del juego del régimen democrático, las de entender que la Prensa no está para aplaudir, sino para ejercer una función de control. Hoy (los periodistas) estamos más allá de la simpatía que podemos sentir por los gobiernos.

Perfil

  • Ricardo Roa cursó estudios en Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires.
  • Hace 20 años que trabaja en Clarín, donde se desempeñó, entre otros cargos, como editor de la sección política.
  • Actualmente ocupa el cargo de editor general adjunto en ese diario.
  • Además, ha sido colaborador y editor en otras publicaciones y jefe de Redacción de Canal 9, Buenos Aires.
  • Fue fundador del diario deportivo Olé, del que es director desde 1996.
 
   

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