Semanario de Prensa Libre • No. 240 • 08 de Febrero de 2009

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En primera persona

Fueron 12 horas de viaje, pero...
Aunque había mucho tráfico, todo valió la pena.

Imagen
Foto Prensa Libre: Ricardo Mata

En el año 1990 inicié mis estudios en la escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos y, gracias al curso de fotografía, supe de los grandes artistas de la cámara. Desde esa época inició mi admiración por Ricardo Mata. Vi en libros, revistas y muchas otras publicaciones sus extraordinarias fotografías. Años después, en San Juan Comalapa, casualmente visité a Paola Nicho, conocida por sus obras en la plástica, de realismo mágico, y una de las protagonistas de la película Del azul al cielo de Ana Carlos. En esa ocasión, me presentó a Ricardo Mata, quien conversaba con ella. ¡Vaya emoción la que sentí! ¡Qué agradable sorpresa!
Pasaron de nuevo un par de años, cuando en Finca La Loma, de donde soy el encargado de relaciones públicas, invité a Paola Nicho y al artista Mata.
Me dijo que llegaría con sus esposa, el 2 de diciembre del 2007. Se llegó el día, y me sentí muy alegre, pues su agradable visita coincidía con la fiesta de graduación de mi hijo Juan Joel.
En un espacio de la fiesta le solicité que nos tomara una fotografía, a lo que él accedió (es la que aparece en esta página, en la que estoy con mis hijos adoptivos: Erik Oswaldo está a mi derecha y Juan Joel a mi izquierda). Jamás habíamos modelado para un fotógrafo de su fama, durante un año no pude ir por las fotografías pero el sábado 20 de diciembre del 2008 me llamó por teléfono para decirme: “Tengo sus fotos, el domingo estaré en mi casa”.
El lunes 22 de diciembre, ya muy cerca de Navidad y por ello día de mucho tráfico, salimos con Juan Joel de San Juan Comalapa, a las ocho de la mañana. Pasamos a un vivero por unas rosas verdes para obsequiárselas a la esposa de Ricardo Mata. Gritamos durante media hora en la puerta del vivero para que nos atendieran, pero no había forma de ser escuchados.
Llegamos a medio día a la capital y vimos las fotografías. Regresamos a casa hasta las ocho de la noche. Fueron 18 años y 12 horas de viaje desde que supe de los grandes artistas de la cámara, pero en la sala de mi casa tengo las fotografías autografiadas de la cámara de Ricardo Mata.

Walter Matzer
www.fincalalomadonatina.com
waltermatzer@yahoo.e

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