La crisis política en América Latina

“Los ensayos de este libro analizan y explican la crisis de la representación democrática en los países de la región andina: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En esta región, el desapego hacia la democracia, los partidos políticos y los legisladores ha proliferado de una forma alarmante” (texto de contraportada).
Tal crisis está orientada a responder una pregunta fundamental para América Latina y también para otras partes del mundo: ¿por qué la representación político-partidista en algunas ocasiones deja de funcionar, y emergen otras formas de liderazgo, sobre todo, de carácter personalista? ¿Vive América Latina el entorno del líder providencial, en la tradición caudillista propia de esta región del mundo?
Escrito por reconocidos especialistas de los distintos países estudiados, este libro aclara más de un interrogante con respecto de la crisis política actual.
La crisis de la representación democrática en los
países andinos. Eduardo Pizarro, Ana María Bejarano y Scott
Mainwaring. 514 páginas. Grupo Editorial Norma.
PRESTO NON TROPPO
Turandot
Por Paulo Alvarado
El jueves 29 de enero, en el Gran Teatro del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias tuvo lugar el estreno de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini, cuyo montaje ítalo-guatemalteco concluye esta semana con varias funciones también en la república de El Salvador.
Desde el primer acto —que Puccini inicia sin mayor ceremonia, pero que reviste de un avanzado impresionismo italiano al que le sienta bien la trama oriental de la ópera— hasta el tercer acto, que abre con la célebre aria Nessun dorma, hemos sido testigos de un buen montaje escénico. Escenografía y utilería brillantes, buen vestuario, buena iluminación y una puesta en escena bien lograda, aunque no de avanzada, del maestro Massimo Pezzutti.
Agradables, asimismo, las intervenciones de los solistas extranjeros; el tenor Miro Solman, en el papel principal, y los cantantes Omar Camata, Gerardo Marandino y Nicola Vocaturo, como los tres personajes cómicos Ping, Pang y Pong. No obstante, quien resultó robándose la noche fue la joven soprano guatemalteca Ana Isabel Lazo, en el papel de la esclava Liù, cuyo desenvolvimiento superó ampliamente a la desangelada princesa Turandot y, de paso, a otras y otros tantos exponentes del bel canto en Guatemala. Felicidades, Ana Isabel.
Competente, de igual modo, la actuación de la orquesta que dirigió el maestro Bruno D'Astoli, a pesar de que se escatimó en el pago del personal necesario para cumplir con las indicaciones de la partitura. Es deplorable que no se completara el número de instrumentos de cuerda y otros que debía llevar la orquesta, no sólo en el listado del programa de mano, sino para el adecuado equilibrio acústico y musical del ensamble y, ultimadamente, para evitar amplificaciones de sonido poco estudiadas.
Una vez más, es de encomiar a las empresas que han financiado estos eventos, a los personeros del Teatro Nacional, y a los artistas que han posibilitado estas manifestaciones culturales. Han establecido una excelente colaboración y han obtenido un buen producto artístico.
Es de esperar que fructifique en nuevas y aún mejores propuestas estéticas.
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