Semanario de Prensa Libre • No. 241 • 15 de Febrero de 2009

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D recomendación

Todo acerca de Nerón



La figura de Nerón fascina porque sus actos -extravagantes, de ordinario escandalosos y a menudo repulsivos- simbolizan la decadencia de Roma.
Este libro, con inusual combinación de brillantez académica y talento literario, explica el porqué de tal fascinación.
En una astuta revisión del relato histórico que se remonta a Tácito, Suetonio y Dión Casio, el experto Edward Champlin demuestra que Nerón fue en realidad un actor que rastreó sin cesar la historia y la mitología en busca de inspiración y motivos con los que dotar de propósito y justificación a sus actos.
Su vida fue puro teatro, escenificado ante el pueblo romano, pero concebido como legado a la posteridad. Anhelaba la fama y la inmortalidad y alcanzó ambas, aunque no de la manera prevista, pues pasó de héroe a monstruo. Fuentes hostiles e interesadas unidas a la imaginación popular reelaboraron para la eternidad la imagen de Nerón, pero no la crearon. Y si esa imagen sigue siendo tan vívida, es porque fue la creacion de un artista.


Nerón. Edward Champlin. 374 páginas.
Fondo De Cultura Económica
Colección Noema.


PRESTO NON TROPPO
¿Para qué sirve la “Sele”?

Por Paulo Alvarado

Ahora, que han pasado unos meses desde el fracaso más reciente de la selección nacional de fútbol, en sus siempre calamitosos intentos de tan siquiera clasificar a una copa del mundo, de pronto viene bueno reflexionar sobre ciertos rubros de inversión en Guatemala.
Entre boletos aéreos, hospedaje, alimentación, viáticos y pago de personal, un partido en el extranjero cuesta unos Q450 mil. Esto se gasta no sólo en eliminatorias oficiales, sino también en cada encuentro de fogueo que tiene lugar fuera del país. Dichos eventos implican trasladar a unas 30 personas (entre jugadores, técnicos y gente de apoyo), más los supernumerarios que suelen acompañarles, todos costeados por la selección. Además, uno de los entrenadores llegó a devengar aproximadamente Q225 mil mensuales (aparte de casa, vehículo y el pago de sus frecuentes viajes) durante tres años.
Por otro lado, la Confede recibe alrededor de Q7 millones anuales del Estado y la selección de fútbol cuenta con más de 20 patrocinadores particulares, cada uno de los cuales invierte hasta Q1 millón por año (versus apenas dos patrocinadores para el equipo nacional de futsala, que sí clasificó al mundial 2008 de esa especialidad). Adicionalmente, hay pauta contratada en televisión, dos emisoras de radio y la prensa escrita, a fin de que cubran toda actividad de la selección, incluso en pormenores que tienen poco que ver con el desempeño, propiamente dicho, de los jugadores. Sobre esto, en concepto de boletería pueden entrar Q2.5 millones por un partido a estadio lleno. Sólo para mencionar un caso, en un juego del año pasado, 600 palcos se vendieron a Q600 cada uno —más de un tercio de millón de quetzales, sin contar el resto de las localidades—.
¿Es ocioso preguntar para qué sirve la selección? Sirve, y muy bien, para que se mueva un dineral en ardides publicitarios, presencia de marcas comerciales y la espuria justificación de hartos programas y espacios en medios de comunicación. Mas, ¿para construir una Guatemala sin... tanta vergüenza? Examinemos la alternativa, dentro de ocho días.

presto_non_troppo@yahoo.com



   

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