Semanario de Prensa Libre • No. 243 • 1 de Marzo de 2009

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D cultura

Tres maestros, tres aniversarios
Mendelssohn, Haydn y Händel, los genios cuyas similitudes son interesantes, aun cuando pertenecieron a épocas diferentes.


Por Paulo Alvarado
Fotos: Archivo

Este 2009 ofrece un triple motivo de conmemoración musical. Recordamos el fallecimiento de Händel, hace dos siglos y medio, y el de Haydn, hace 200 años. Además, hace dos siglos también nació Mendelssohn.
Si nos remitimos a lo que cualquiera de nosotros ha escuchado de estos tres compositores, seguramente mencionaríamos el celebérrimo Aleluya, de El Mesías, que Händel compuso en menos de un mes. De Haydn podríamos citar el segundo movimiento de su sinfonía La Sorpresa, que incluso hoy pilla desprevenidos a los oyentes distraídos. Y ¿quién no conoce la marcha de casamiento del Sueño de una Noche de Verano, de Mendelssohn, que se toca en todas las bodas? Por supuesto, como sucede con los grandes autores, la relevancia de estos tres se cifra en un catálogo de calidad consistente y personalidad propia, antes que en unos cuantos fragmentos de trillada difusión.

Coincidencias

Las similitudes entre ellos son interesantes, aun cuando pertenecen a épocas diferentes. Los tres provenían de la región centroeuropea que le ha dado los principales creadores de música occidental al mundo: Händel y Mendelssohn, alemanes; Haydn, austriaco. Los tres obtuvieron gran reconocimiento público durante sus propias vidas. Además, los tres guardaron una relación importante con Gran Bretaña, que no produjo compositores comparables, pero sí los atrajo y —sobre todo— los remuneró económicamente. Mendelssohn fue bien recibido desde la primera de 10 giras que efectuó a las islas británicas. Haydn fue contratado y también se presentó con éxito allí cuando cambiaron las condiciones de trabajo a las que se había acostumbrado durante décadas. Händel había ido aún más allá y, todavía veinteañero, se instaló definitivamente en Inglaterra.

Genios desde pequeños

Todos ellos mostraron su excepcional talento desde la infancia y una notable productividad como artistas. A los siete años, Händel ejecutaba con maestría el clavecín, pese a que su padre se oponía drásticamente a que estudiara música. De joven no sólo alcanzó un amplio dominio de la técnica del contrapunto, sino trabajó como organista en su ciudad natal. A sus 25 años ya había compuesto y estrenado cinco de sus 46 óperas y cuatro de sus 32 oratorios, en Hamburgo, Roma, Florencia y Venecia. Se destaca también como autor de un centenar de cantatas, además de numerosos conciertos, sonatas y diversas piezas de carácter eclesiástico.

La habilidad del pequeño Haydn era tal, que antes de cumplir los 6 años fue enviado a estudiar música a otra ciudad, y a partir de los 8 se desempeñó como niño cantor en la Catedral de Viena, aunque una adolescencia dura y precaria impidió que se dedicara formalmente a la composición antes de los 18 años. Una década después cambió radicalmente su vida, cuando entró al servicio de los príncipes Esterházy, y creó la mayoría de las obras por las cuales es famoso. Además de su prolífica producción para piano y grupos de variada combinación, 104 sinfonías y 85 cuartetos de cuerda ampliamente justifican su apodo como “padre” de estos géneros.

Mendelssohn no fue menos prodigioso. Además de una docena de sinfonías para cuerdas que ya había completado a los 14 años, así como su original Octeto y la primera de sus deleitables oberturas —ambos escritos un par de años más tarde—, era un excelente concertista del piano e incansable director de orquesta, cuyo rescate de la música de Bach contribuyó decisivamente a la revaloración de ese gran maestro barroco, entre otras tantas labores. Como autor se le deben obras básicas de repertorio, tales su Concierto para Violín, sus sinfonías Escocesa e Italiana, música para una y varias voces, música de cámara, y abundantes piezas para piano, entre las que figuran sus características Canciones sin palabras.
Tres maestros cuya trascendencia artística y significado histórico no es posible resumir en unas líneas. Baste, por ahora, una invitación a disfrutar de su música durante un año que merecería colmarse de recitales en celebración de su arte, brillante y soleado, siempre vigente y tan pleno de vida.

Algo más

  • Georg Friedrich Händel murió en 1759, en Londres, a la edad de 74 años. Había nacido en 1685, en una población del norte de Alemania.
  • Joseph Haydn falleció en 1809, en Viena, cuando tenía 77 años. Era originario de una pequeña aldea cercana a la frontera con Hungría, donde había nadico en 1732.
  • Felix Mendelssohn-Bartholdy murió a los 38 años de edad, en Leipzig. Había nacido en Hamburgo en 1809.
  • Curiosamente, un hermano de Haydn, Michael, también fue compositor, y su música religiosa fue objeto de alta estima durante su vida.
  • Una hermana de Mendelssohn, Fanny, descuella como una de las pocas compositoras conocidas de la primera mitad del siglo XIX, pero en ese entonces no era bien visto que una mujer se dedicara a una carrera musical.
  • Händel, en cambio, no tuvo parientes músicos y mantuvo un celoso hermetismo en cuanto a su vida privada.

 

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