¿El gran hermano de la red?
Los expertos sugieren, como siempre, tener cuidado con los datos que se publican en el ciberespacio.
Por ana martÍnez de zÁrate
fotoarte: NELSON XUYÁ
Muchos padres saben que Internet es una herramienta de mucha utilidad, pero ignoran que sus hijos pueden encontrar conocimientos negativos, desde cómo fabricar una bomba hasta ideas para suicidarse o cómo convertirse en un perfecto anoréxico. Además, los usuarios también pueden ser víctimas de fraudes, extorsiones o amenazas.
Lo más popular ahora en el ciberespacio son las redes sociales (clubes en línea), que cada vez crecen más, a pesar de las voces que alertan sobre ciertos datos de privacidad, ya que el objetivo de éstas es que el usuario se relacione con otros en función de la información que él mismo proporciona. Una información que vale su peso en oro y puede ser empleada de forma dañina.
Por esta razón el 58 por ciento de las madres en EE. UU. opina que “el Gobierno no hace lo suficiente para mantener seguros a los niños cuando están en línea”, cita una investigación efectuada por McAfee, sobre el cibercrimen en los hogares.
Luis Ortiz, gerente operativo para Centroamérica y el Caribe de la referida compañía, explica que los datos que corresponden al Istmo sobre este asunto aumentan al 99.5 por ciento. Recuerda al adolescente salvadoreño que se enamoró supuestamente de una chica guatemalteca, mediante un chat, por lo que vino al país y fue secuestrado.
Si bien Facebook, Hi5, Rinco, Sonico, por mencionar algunas redes sociales, facilitan la comunicación entre los adolescentes, también lo es que son un diario que puede ser visitado por todos. Es la versión tecnológica de programas de televisión tipo El gran hermano, en el que un ojo (en este caso millones) observa lo que otros hacen. Se recomienda ser muy cuidadoso en lo que se publica, sobre todo, el material personal o económico, destaca el abogado guatemalteco Omar Ricardo Barrios, director de la Unidad de Derecho y Tecnología del Centro de Estudios de Derecho, Cede.
Barrios refiere el caso en el que se colocaron unas fotografías de unas menores de edad en Hi5 sin su permiso, con comentarios obscenos, y que en esta ocasión, se logró que la empresa quitara las imágenes.
Para evitar estos peligros, muchos preferirían un cierto control de los contenidos en la web.
Dos posturas
Esta opinión choca con la que defiende la libertad de expresión total de Internet. “Este elemento es precisamente lo mejor de la red”, expresa Karel Díaz, desarrollador de aplicaciones web. Barrios elegiría una opción mixta para garantizar los derechos de los usuarios por medio de convenios internacionales.
La polémica, no obstante, es absurda porque todos saben que en la actualidad es imposible un control. Por ejemplo, la función de los registradores de dominios gt, cuyo director es Luis Roberto Furlán, solo es “verificar que no haya nombres duplicados”, en ningún caso juzgar los topónimos ni los contenidos de la web. A lo máximo que se puede aspirar es a una “autorregulación de la comunidad”, destaca Barrios.
Además, la mayoría de los servidores te exigen firmar un contrato en el que tienes que cumplir ciertas condiciones, como la no violación de derechos a terceros y los derechos de autor, cuyo incumplimiento puede originar el bloqueo de la página. En Youtube, si se reciben quejas, se evalúa, y si se considera conveniente, se eliminan elementos, como el video en el que se mostraba la matanza en Huehuetenango, el 30 de noviembre del 2008.
Protección
La situación cambia cuando se trata de niños y adolescentes, porque, al no tener una personalidad formada, pueden ser influenciados de forma negativa si no usan de manera adecuada esta herramienta, por lo cual necesitan una protección que debe venir, de forma preferente, desde su casa y la escuela.
Un buen mecanismo para fijar límites puede ser por medio de filtros, los llamados control parental, cada vez “más fáciles de usar”, afirma Barrios, y que incluyen “restricción de páginas, horarios de Internet y reportes de actividad”, explica Díaz.
Padres
La gran desventaja de los padres es que se enfrentan a una herramienta que dominan mucho mejor sus hijos, por lo que el primer paso para evitar un mal uso de Internet es su propia formación. Después, dialogar con ellos, para llegar a un consenso en cuanto al uso de la computadora y siempre llevar a cabo una supervisión. No se recomienda prohibir ninguna página, porque “incita más la curiosidad de los jóvenes”, según Díaz.
La clave de todo está en la educación, coinciden todos, pero no solo en valores morales, sino también en el uso de Internet.
Educación
- Roberto Furlán menciona, a manera de ejemplo, algunos programas que se han puesto en marcha en Guatemala, de forma específica, los del colegio Americano, como aquel en el que “70 colegios de diferentes países tenían que calibrar el PH del agua de la lluvia”.
Los resultados fueron tan buenos que se publicó un artículo en una revista internacional. Este programa es solo una muestra de por qué se deben incorporar las nuevas tecnologías a los planes de estudio. Para ello, se debe enseñar a los estudiantes a discernir lo bueno de lo malo y fomentar un uso correcto.
Entonces, vuelve la disyuntiva sobre si en las universidades se debe restringir la red. En la Galileo no se puede acceder a todo, mientras en la del Valle sí. “Los primeros seis meses, las computadoras (de esta última) estaban llenas de pornografía, y al no prohibirla los estudiantes perdieron el interés (de acceder a ellas)”, expone Furlán. Sin embargo, uno de los grandes problemas es que algunos maestros aún no están “preparados en cuestiones de tecnología”, agrega.
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