De la realeza al uso común
El petate aparece desde la época Precolombina, cuando adornaba casas de reyes. Con el tiempo ha sido parte de las costumbres del país y se le encuentra en las más humildes viviendas.
por julieta sandoval
Fotos: aaron Ganz

Ese trenzado de tul tan peculiar y versátil tiene siglos de existencia. Sus orígenes se remontan a la época Precolombina cuando era símbolo de poder y realeza, se le conocía como pohp o pop, en maya, y petate, en náhuatl.
Representaciones que se han encontrado de la cultura maya muestran al petate como una pieza especial, se habla del Señor de Petate, quien tenía motivos de este artículo, y era aquel que no se sentaba en el suelo directamente sino sobre un asiento especial, cita el libro Historia General de Guatemala.
Aparece también en elementos decorativos reales como pendientes, cinturones y otros accesorios. “También se le encontró en tronos y en paneles. Es motivo común en varios altares de Tikal”, refiere el documento. Un pendiente con el petate colocado de forma horizontal en el cuello puede indicar que el que lo llevaba era un ser sobrenatural, al parecer, solo los dioses lo usaban de esa manera.
El petate es conocido como estera, y era significativo para los pobladores prehispánicos como un material tejido o trenzado que representaba un mundo integrado, hecho por el acto simbólico de tejer.
Según Oswaldo Chinchilla, del Museo Popol Vuh, de la Universidad Francisco Marroquín, los reyes de los k’iche’s y kaqchikeles eran llamados Aj Pop, que significa el del petate, atributo que marcaba una alta posición social. Esta entidad educativa otorga la Orden Pop para reconocer el mérito de quienes han contribuido a la conservación, investigación o difusión del patrimonio cultural de Guatemala.
En la actualidad
Siglos después de que el petate fuera un artículo usado por reyes y divinidades, su empleo continúa, aunque ya no en las altas esferas sociales, es más un objeto utilitario en muchos hogares, para dormir, ya que su fibra lo hace fresco en lugares cálidos, o como alfombra, y con él también se fabrican sopladores.
Miguel Ángel Asturias lo menciona en su obra Hombres de Maíz: “El petate, esterilla de palma o tule utilizada por todo campesino guatemalteco, puede ser también símbolo de la autoridad de Gaspar como cabeza de la humanidad”.
Juan Tax, quien tiene una cestería en el mercado de Antigua Guatemala, dice que la venta de este artículo ha disminuido, pero aún lo buscan en los diferentes tamaños en los cuales es elaborado, que van desde 70 centímetros hasta los dos metros. Según cuenta, hace 50 años se le conocía como tapacarga. “Las cosas transportadas por bestias eran protegidas por petates, su tejido tupido lo hace hasta impermeable”, agrega.
Sitios de recolección
Las fuentes más importantes de recolección de tul en el país son la laguna de Quilisimate (en el valle de Chocojol Juyú, San Antonio Aguas Calientes, Sacatepéquez) y los lagos de Amatitlán y Atitlán, en donde ha sido explotado desde épocas prehispánicas, según una investigación del Centro de Estudios Folklóricos, Cefol, de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Pese a que durante el gobierno del general Lázaro Chacón, en 1928, éste mandó a secar la laguna de Quilisimate, por una epidemia de malaria en la región, la explotación del tul continúa, ya que el suelo es apto para su crecimiento. Esa existencia abundante ha hecho que los pobladores de la región dediquen parte de su tiempo a la elaboración del petate.
Uno de esos recolectores es Juan Hernández, quien posee una pequeña parcela en la laguna. Cuenta que “la planta crece solita”. El corte lo hace con una pequeña hoz, después la deja secar. Cuando está lista, empieza el trabajo del trenzado, el cual se hace desde las 3 a las 5 horas, porque en la mañana la hoja está húmeda y es manejable.
Aracely Esquivel, investigadora del Cefol, explica que se han clasificado dos tipos de tul: typha domingensis, llamada por los lugareños petate sencillo, la más abundante en la laguna; y scirpus californicus, la más cotizada por su resistencia.
El petate es una de las artesanías más antiguas que aún sigue vigente en nuestros días, a pesar de que su uso es un tanto escaso.
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