El extraño frío salvadoreño
El vecino país, además de su fuerte sol y sus bellas playas, tiene altas y heladas montañas.

texto y fotos: roberto villalobos
Cuando se dice “El Salvador”, es casi inevitable la asociación entre diversión en la arena del océano Pacífico, el sol, las pupusas o la cerveza Pilsener. Sin embargo, el país más pequeño de Centroamérica también tiene otros atractivos, como ríos, cascadas y gélidos bosques. Tal como en nuestra cordillera de Los Cuchumatanes, en El Salvador también es posible descansar frente a una chimenea y una tacita de chocolate.
Uno de estos sitios es el departamento de Chalatenango, al lado de las fronteras entre Honduras y Guatemala. La mejor manera de llegar hasta allí desde Ciudad de Guatemala es por la carretera que conduce a Esquipulas, y continuar hasta la frontera de Agua Caliente. Los guatemaltecos necesitan presentar su cédula de vecindad o pasaporte.
Experiencia chalateca
Uno de los lugares de interés es La Palma, que el año pasado ganó el premio Municipio Turístico, certamen organizado por el Ministerio de Turismo de El Salvador. Y no es para menos: la gente se muestra amable; las casas, los negocios y postes de alumbrado público están ornamentados de una manera muy al estilo salvadoreño (con extraños y coloridos dibujos) y, sobre todo, hay mucha tranquilidad, solo interrumpida por uno que otro tuc tuc. Además, es uno de los sectores más limpios y ordenados de aquel país. Pupuserías, artesanías y bellas mujeres completan la estampa del pueblo. “Antes, este territorio estuvo poblado por muchos españoles y alemanes, por eso mucha gente es de tez blanca, chele (rubia) y de ojos claros”, dice Emely Vides, chalateca.
El clima es templado, aunque el sol, inesperadamente, se torna intenso, por lo regular por las tardes. Cerca de allí, a tan solo nueve kilómetros, el frío es tan acentuado que no se puede estar sin un suéter o un abrigo puesto. Ese sitio es el cerro Miramundo, que se eleva a dos mil 400 metros sobre el nivel del mar. Allí, de hecho, se está entre las nubes. El viento sopla fuerte y la piel se eriza; el termómetro puede bajar hasta los tres grados centígrados, aunque por lo regular es de 15. Es sabroso, en especial, cuando sale el sol, ya que se siente una extraña mezcla entre calor y frío. Recomendable, eso sí, estar en una hamaca o, si se prefiere, frente a una fogata o chimenea. Los paseos a lomo de caballo también son ofrecidos en algunos lugares.
Desde ese cerro la vista es impresionante. Se pueden divisar Santa Ana y Sonsonate (departamentos salvadoreños), y regiones hondureñas y guatemaltecas.
La fauna también es abundante. “Aquí habitan venados, tigrillos y una que otra culebra”, pero no venenosa, refiere Fátima Alvarenga, administradora de un hostal en esa montaña. Por la gran cantidad de árboles que existe, el aire que se respira está prácticamente libre de contaminación.
Flora, por su puesto que la hay. Muchos habitantes se dedican a la siembra de cartuchos, hortensias y orquídeas. También se cultivan fresas, lechuga, cebollines, espinaca o repollo. Los turistas, además, pueden entrar a esos cultivos y cortarlos, probarlos y comprarlos; de esa manera, contribuyen con el desarrollo de la región.
Otros sitios de interés
El cerro El Pital, a pocos kilómetros de Miramundo, es otro de los atractivos, ya que es el más alto de El Salvador (dos mil 700 metros sobre el nivel del mar). Ahí, con una botella de agua, suéter y zapatos cómodos, se pueden hacer extensas caminatas y observar los hermosos paisajes.
Al otro extremo de Miramundo, con un clima templado, está el sendero que conduce hasta el río Sumpul. Pobladores se bañan en él, mientras los turistas aprovechan el viaje para darse un chapuzón. Incluso, hay un área en donde los aventureros o “mochileros” acostumbran colocar sus tiendas de campaña y pasar una noche entre pinos, pinabetes, cipreses y maples.

Diversidad chalateca
- Chalatenango es un pequeño departamento de El Salvador, con calor en las partes bajas; pero, si se llega al cerro Miramundo —el segundo lugar más alto de ese país—, el frío es tan intenso como en Los Cuchumatanes, en Huehuetenango, Guatemala.
- Vale la pena visitar el municipio de La Palma, característico por su tranquilidad, artesanías y pintorescas calles.
- Existen diferentes lugares para hospedarse, entre ellos el Hostal Miramundo (emely_vides@yahoo.es), Cabañas El Pinabete (reservaciones@elpinabete.com) o la Reserva Natural La Montaña (lamontana@navegante.com.sv).
- Hay habitaciones desde US$35 por persona.
|