Semanario de Prensa Libre • No. 245 • 15 de Marzo de 2009

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D fondo

Arquitectura y pintura
La pintura, la arquitectura y el urbanismo reflejan la Semana Santa, una tradición muy arraigada en Guatemala.


Urbanismo de la Antigua Guatemala y el volcán de Agua, del 2008
.

por ana martínez de zárate

La unión de influencias extranjeras con lo propio es lo que ha proporcionado un estilo muy especial y particular, calificado en cuanto a pintura como “única en el mundo”, según el experto en Historia de Arte, Juan Haroldo Rodas Estrada, que lo define más al especificar que “no es mestizo, ni español, ni indígena; es una unión de todos o de ninguno”. Y lo mismo pasa con la arquitectura, en donde en un solo monumento puede haber varios estilos. Es una “sucesión de estilos con la coexistencia”, señala el arquitecto Eduardo Antonio Andrade Abularach. Lo que constituye un patrimonio que “ya no es europeo, no es indígena precolombino y aunque toma sus fuentes de la Iglesia Católica, es simplemente guatemalteco”, y que es, en su opinión, un “espejo de la sociedad”.

Urbanismo

Una parte importante de la Semana Santa son las procesiones, cuya organización del recorrido tiene profundas raíces en la tradición. Sin embargo, al ser un patrimonio “vivo”, estos itinerarios son evolutivos y se adaptan a las nuevas necesidades, aunque se tiene que respetar su raíz.

Por regla general, uno de esos puntos iconos son las plazas mayores, por donde casi siempre pasan las procesiones. Según se extrae del libro Contemplaciones, una plaza “prototipo”, sería la de Santiago de Guatemala, el actual parque central de La Antigua, donde se integra urbanismo y arquitectura de la América hispana de los siglos XVI, XVII y XVIII. Pero también hay otras plazas y plazuelas, calles o alamedas relacionadas con la Semana Santa.

Esa devoción de siglos se refleja en los nombres de algunas calles como la de la Amargura, la actual 13 avenida de la zona 1, por donde los religiosos se dirigen a ver al Jesús Nazareno de Candelaria, o como el Callejón de Jesús, actual 11 avenida “A”, entre quinta y séptima calle de la zona 1. Asimismo, es famosa la esquina al sur poniente del Divino Rostro, en la séptima avenida y la 14 calle de la zona 1, porque cobija “la advocación y la venta de dulces tradicionales de Guatemala”, se dice en el Libro Contemplaciones.

Alamedas

También merecen especial mención las alamedas por donde pasan las procesiones. Entre ellas destaca la de El Calvario, en Antigua Guatemala, calificada como única en el país, por Andrade, debido a “su traza y diseño”, pues nace desde el río Pensativo y acaba en el portal que sirve de vestíbulo al atrio interno del templo de El Calvario. En la capital es famosa la Avenida de Los Árboles, que originalmente estaba ubicada en la 17 avenida, al oriente del centro histórico, pero con los cambios que ha tenido la ciudad desaparecieron los árboles, por lo que la memoria colectiva popular de la generación actual trasladó este apelativo a la 15 avenida, por donde pasan las procesiones del Señor de Los Milagros, en la mañana del Domingo de Ramos; y la de Jesús de las Tres Potencias, la noche del Lunes Santo. Otra avenida importante es la de Juan Chapín, a un costado del cerrito del Carmen, llena de alfombras de serrín, por donde se observa el Jueves Santo el paso de Jesús de Candelaria. Y por último, en Contemplaciones se destaca por su gran belleza la alameda de sauces llorones, ubicada en la primera calle de la zona 1, por donde pasa la mayoría de las cortejos procesionales.

Hay que resaltar asimismo las dos calles de Pasos, la primera en Antigua, que nace en el muro y la puerta lateral del Convento Santa Clara, donde hay numerosas capillas de Vía Crucis; y la segunda, localizada en la capital, la actual Sexta Avenida del Centro Histórico.

 


El cerrito del Carmen, donde se encuentra la ermita mas antigua de la ciudad, de principios del siglo XXL.

Arquitectura

Hay numerosos templos, monumentos, ermitas y capillas abiertas que en su interior tienen imágenes devocionales de Semana Santa. Estas últimas adquirieron una gran importancia, a diferencia de Europa, debido a que los indígenas estaban acostumbrados a efectuar ritos y ceremonias al aire libre. Famosos son los montajes que se han construido temporalmente frente al atrio de la Catedral Metropolitana o el de la parroquia de San José (Catedral de Antigua Guatemala).

Pintura

Dentro de los templos y otras edificaciones religiosas es donde se encuentran las imágenes que despiertan tanto fervor. A partir de la llegada de los españoles y el cristianismo surgió en el país una reinterpretación de la estética del arte. Este nuevo mensaje se mezcló con los existentes en América, como el sacrificio de la deidad de las culturas mesoamericanas, Quetzalcóatl.

Dolor

En pintura se plasma especialmente bien la sensación de dolor, que nunca fue “ajeno ”lejano del origen del guatemalteco”, se especifica en Contemplaciones, y que se aprecia en las pinturas prehispánicas, donde el rojo es predominante. Esta especialidad, unida a otras características traídas por los conquistadores, como más colores, dan como resultado una pintura sin igual. Del siglo XVI apenas quedan vestigios, pues los soportes fueron los muros. Un siglo después quedan cuadros aislados que evidencian formas adoptadas en el arte europeo de los siglos XIII y XIV. De este período procede El Apostolado, alojado en el templo dominico de Guatemala. Según Rodas, éstas deben ser de discípulos de Francisco de Zurbarán y no de él mismo, como muchos opinan. Irma de Luján, en un artículo del 2000, recoge las opiniones de los investigadores Paul Guinard y Martín Soria, quienes sostienen que el óleo de San Felipe “es el único pintado enteramente por Zurbarán”, y por tanto es “el mejor de todo el Apostolado de Santo Domingo”.

XVIII

En este siglo comienza una época de gran prodigio creativo. A finales del mismo es cuando se considera que se da la “creación de las líneas de una escuela propia, que se desarrollará en el siglo XIX”, expresa Rodas. Destaca Tomás de Merlo, un pintor con un estilo muy influenciado por el del pintor flamenco Rubens, lo que constituye una gran interrogante sobre cómo pudo conocer al flamenco si en ese momento no había en ningún fondo de Guatemala cuadros del él, ni tampoco consta que su familia haya tenido alguno. A finales surgen los cristos flagelados unidos a las esculturas del templo mercedario de Antigua. En dicho templo también hay dos cuadros cargados de dorado y acartonados, quizás influenciados por la pintura peruana.
En el siglo XIX aparecen dolorosas de “calidad excepcional”, pero quien obtuvo el protagonismo fue Jesús Nazareno de La Merced. En el siglo XX se percibe la influencia del diseño gráfico. En esta época destacan pintores de la talla de Oswaldo Cercado, Luis Alberto de León y el maestro Luis Penedo.

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