Semanario de Prensa Libre • No. 245 • 15 de Marzo de 2009

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D mundo

La Europa cerrada
Cada vez se arraiga más la idea de que los inmigrantes son la causa principal de los males, por lo que muchos creen que “deben deshacerse de ellos”.


por julieta sandoval
Fotos: archivo

Europa exporta su cultura al mismo tiempo que se ve obligada a importar otras y a intentar lograr una convivencia armónica entre todas las personas que viven en su territorio, dice una investigación del Fenómeno de la inmigración en Europa, del Instituto Universitario de Estudios Europeos. Pero el accionar de los gobiernos del viejo continente ahora hace que se rechace a los extranjeros tercermundistas, como se les estigmatiza.

Los gobiernos europeos aprobaron proceder a la detención administrativa (se dan cartas de deportación) de inmigrantes indocumentados, y la Comisión Europea calcula que son ocho millones aproximadamente. Líderes de los llamados sin papeles manifiestan que los políticos prefieren tratarlos como a delincuentes que integrarlos, y los miran más como enemigos a quienes hay que combatir.

Pese a la oposición de 44 naciones de África y América Latina, personalidades del mundo del arte y de la cultura, la Comisión de Derechos Humanos del Consejo de Europa y la Asociación Europea de Derechos Humanos, la normativa contra la inmigración ilegal de los 27 países de la Unión Europea fue aprobada.
Analistas dicen que es imposible detener las migraciones porque éstas forman parte de las necesidades del mundo.

Formas de expulsar

Diferentes manifestaciones se han dado en contra de aquellos que llegan de otros países, en especial los subdesarrollados, a territorio europeo. Se ha visto en las campañas políticas de los últimos años, en donde el caballo de batalla ha sido la seguridad que significaba “los inmigrantes son criminales”. La de José Luis Rodríguez Zapatero, del año pasado, fue en torno a la intolerancia y el freno a la inmigración: “No cabemos todos’’.

Realizar vuelos conjuntos para llevar a los deportados a sus lugares de origen es resultado de una alianza de Gran Bretaña, Alemania, España, Francia e Italia. Las últimas tres naciones también hacen patrullajes conjuntos para impedir el ingreso de barcos con inmigrantes ilegales. En los aeropuertos de estos países, a quienes tienen características latinas o africanas se les obliga a hacer la fila dura, en donde pasan una serie de interrogatorios y se les ponen obstáculos para el ingreso, como el no tener 57 euros para gastar diariamente. Deciden, arbitrariamente, quién puede entrar o debe salir, algo que al parecer no alcanza a ciudadanos de “primera clase”, quienes llegan de países ricos.

Francia lanzó un plan de lucha contra los sin papeles al aumentar los controles y las expulsiones. El presidente Nicolás Sarkozy resumió esa política así: “Tenemos que enviar una señal muy clara a nuestros ciudadanos; en nuestros países solo entrarán los que tengan papeles en regla. Los demás serán deportados”.

En Europa se ve con desconfianza todo lo relacionado con los inmigrantes, como el matrimonio de éstos con sus ciudadanos a los que se califica como “casamientos en blanco”, que se hacen solo para legalizar una situación. Así como el sistema de incorporación de estudiantes extranjeros, el presidente francés indica: “Queremos a los mejores estudiantes del mundo en nuestro país y no a aquellos que nadie desea”. Los gobiernos europeos aseguran que no cerrarán las fronteras a todo extranjero, pero éstos serán escogidos o seleccionados en función de sus capacidades y preparación para satisfacer las necesidades del mercado.

“Para combatir la inmigración ilegal no hay que ser compasivo. Todo lo contrario: hay que ser malo y aplicar la ley al pie de la letra”, opina el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, palabras que son apoyadas por su gobierno al haber aprobado una norma mediante la cual quedan legalizadas las rondas nocturnas de vigilancia contra criminales e inmigrantes formadas por ciudadanos voluntarios.

Un estudiante guatemalteco radicado en España cuenta que la comunidad centroamericana, en especial de Guatemala y Costa Rica, es pequeña, por lo que no recibe rechazo; no así las de ecuatorianos, peruanos y argentinos, a quienes se les trata mal por considerarlos “oleadas de inmigrantes”. “Se obliga a los policías a capturar 35 indocumentados por semana, en especial africanos subsaharianos o africanos magrebíes (Argelia, Marruecos y Túnez”, agrega.

Antonio Caubi Ribeiro, profesor de Psicología de la Universidad Federal do Ceará, de Brasil, comenta que los descendientes de los que otrora enriquecían a Europa con su oro y su trabajo, no tienen hoy el derecho de visitar ciudades construidas con el alma y el sudor de sus antepasados. Para esos y muchos otros excluidos, la Unión Europea continuará siendo un club de lujo con densas fronteras a la cual jamás tendrán acceso.
Quizá la llamada república europea es una metáfora, y pese a que sus miembros dicen que conciben un universo que permita justicia y progreso, y evite desigualdades y exclusiones, éstas no se dan, ya que en sus fronteras dicen: Por aquí no se pasa.



En números

  • El Parlamento Europeo aprobó por 369 votos a favor, 197 en contra y 106 abstenciones, “la directiva contra la inmigración ilegal” de los 27 países de la Unión Europea. A favor votaron los 40 nacionalistas de extrema derecha, 217 populares, 57 liberales y 34 socialistas; la abstención y rechazo vino de los 37 de izquierda unida y 38 verdes, 149 socialistas, 49 populares y 27 liberales.
  • España empezó un proceso de regularización de 700 mil inmigrantes sin papeles. El gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero anunció que después de esta normalización, los extranjeros irregulares tendrán que buscar trabajo legal en España desde sus países de origen. De lo contrario, serán expulsados.
  • Existen unas 400 mil personas que carecen de permisos de trabajo y residencia en Francia.
  • Unos 11 mil guatemaltecos viven en Europa, la mayoría en España; según la Cancillería, la mitad carece de documentos migratorios. También en el país ibérico se calcula que hay unos 350 mil bolivianos, de los cuales 250 mil no tienen residencia legal.
  • El 20 de marzo habrá un paro general en Europa por parte de los inmigrantes.

   

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