“Lo hago porque me gusta”
Su especialidad es fabricar camionetas de juguete en madera.

Foto Prensa Libre: Ana Martínez
A un costado de la Catedral, en la 7a. calle, se encuentra Fabio Humberto Herrera. “Deje que el niño elija”, aconseja a una madre, que quiere comprar una guitarra de madera a su hijo. En un momento los clientes rodearon su pequeño puesto de artesanías y juguetes. Mientras, Fabio no para de hablar, regatear y sonreír. Y es que es un hombre con suerte, asegura, puesto que se puede dedicar a su pasión: fabricar juguetes de madera. Ama construir camionetas. Sigue haciéndolo a sus 68 años, después de haber superado un problema ocular que casi lo deja ciego y le impidió durante un tiempo trabajar y hacer su vida normal. “Hasta que con un médico naturista me curé y ahora veo bien”, cuenta.
Todos los días, en su casa situada en la zona 18, desde la mañana hasta bien entrada la noche, fabrica pequeñas camionetas en piezas. Cada una, de medio tamaño por ejemplo, le cuesta un día de trabajo. Luego, el fin de semana se coloca en su sitio de siempre para vender algo. También las ofrece desarmadas a las escuelas. “Es mucho trabajo y no sale rentable”, destaca, ya que las da a unos Q50. Sin embargo, no le importa, puesto que lo hace porque le gusta. “Una de mis hijas me mantiene. Si quisiera ganar dinero, haría muebles”, añade.
Algunos juguetes por piezas son tan difíciles de montar que una vez dio uno a un carpintero amigo y no supo armarlo. Además, varias veces fue visitado en su taller por estudiantes de carpintería del Instituto Técnico de Capacitación y Producción a partir de que una de sus profesoras vio sus juguetes en El Calvario.
Fabio, originario de Zacapa, al ser el hijo único, desde muy joven tuvo que sostener el hogar y fue barbero, florero y hasta maestro de obra, durante 10 años. Hasta que en 1966 vino a la capital y adoptó el modo de vida de su abuelo: carpintero y artesano. “Aquí me di cuenta de que se podía vivir de esto”. Aunque eso era antes, “hemos ido a peor”. Algo que se perderá en su generación, porque sus hijos se han dado cuenta “de que de esto no se puede vivir” y los tres han optado por otras profesiones.
(AMZ)
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