Semanario de Prensa Libre • No. 247 • 29 de Marzo de 2009

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D viaje

Oasis en el camino
Teculután es un remanso de frescura a mitad de la tórrida ruta al oriente.


por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Daniel Herrera

Quienes viajan al oriente del país encuentran en el kilómetro 121 un oasis en medio del sofocante calor que caracteriza la región. En Teculután, Zacapa, los turistas pueden hacer un alto a su travesía, y durante algunos minutos u horas, refrescarse en los balnearios y centros turísticos o sencillamente beber un refresco con bastante hielo.
Teculután está asentado en un valle cercado por el río Motagua y la Sierra de las Minas. Durante las últimas décadas se ha convertido en uno de los lugares más desarrollados del área, debido a que es paso indispensable de todo en cuanto a comercio se refiere, y también se han instalado varias empresas agrícolas e industriales.

Un oasis

Pero en esta tórrida zona además de comercio se puede encontrar diversión en sus centros turísticos abastecidos con las aguas de los ríos Teculután y Motagua. Uno de estos sitios es el centro turístico Barranco Colorado donde las personas pueden disfrutar un agradable chapuzón. Este balneario municipal es muy conocido por los romeristas que se dirigen a Esquipulas, porque es una parada obligatoria cuando regresan de la peregrinación, ya sea si viajan en automóvil o en autobús.
Otro remanso son los baños del barrio El Paraíso, en las cercanías del Cementerio General local, donde muchos pobladores lavan su ropa, incluso quienes cuentan con servicio de agua entubada; lo fresco de la corriente los invita a hacerlo. Marco Tulio Castañeda, de la Oficina Municipal de Planificación, dice que ese lugar es “más teculuteco”, porque solo llega gente del sector. “Poca gente de afuera lo conoce”, afirma.

Otro atractivo natural es Pasabién, que aunque territorialmente pertenece a Río Hondo, Zacapa, está a unos cinco kilómetros de Teculután. A estas pozas bajan las aguas refrescantes de la Sierra de las Minas. El sitio se encuentra rodeado por montañas. Algunas visitantes le atribuyen propiedades medicinales a sus aguas, debido a que se tornan rojizas luego de pasar entre innumerables arbustos de zarzaparrilla que crecen en la ribera.

En Teculután también hay algunos hoteles acogedores como: Turicentro Esso Teculután, California, Casa Grande, Lettys y El Viajero. A unos cinco kilómetros también están el Santa Cruz, Atlántico, Pasabién y Longarone, en Río Hondo.

Del tomate al melón

La producción agrícola de la zona ha cambiado de forma radical. Antes de la década de 1970 se cultivaba caña de azúcar, maíz, chile y tomate. De este último producto los lugareños se sienten orgullosos, pues afirman que fue aquí donde se principió a cultivar y en determinado momento fueron los principales abastecedores del mercado local, e incluso de la industria.

En la actualidad se observan desde la carretera grandes plantaciones de melón, pepino, sandía, chile dulce y productos de exportación, como la ocra, tabaco y pepinillo. “Ahora cuesta encontrar tierra para sembrar nuestros productos, como el maíz y el frijol, debido a que la mayoría la alquilan a las meloneras”, comenta Juan Salguero, un agricultor de 82 años.

Pompa y tradición

La conmemoración religiosa más importante de Teculután es la feria patronal, del 2 al 7 de febrero, en honor a Virgen de Candelaria. El primer día, la procesión de las candelas recorre las calles y avenidas que están alrededor del parque central. El fervor continúa el 5 del mismo mes, con una procesión que recorre las principales calles y avenidas con la imagen de la Virgen.

Durante esos días también se llevan a cabo actividades sociales y culturales, como el certamen literario Mario Morales Monroy y una noche de concierto de marimba pura.
El ambiente agropecuario complementa la festividad, pues se organizan exposiciones de artesanías, jaripeos y encuentros deportivos. “Es una de las fiestas más alegres y cuando más nos visitan familiares y turistas”, cuenta Marco Tulio Castañeda, empleado municipal.


Tierra de tecolotes

  • Una de las aves que abundaba en la región, sobre todo en la Sierra de las Minas, era el tecolote. Este dio origen a la palabra Teculután. Por lo que el ave fue adoptada como símbolo municipal.
  • Según el documento Breve historia del municipio de Teculután, difundido por la comuna local, Teculután se origina de voces nahuas que quieren decir Lugar de tecolotes.
  • La escritora Eva Aída Cordón de Franco, originaria de ese municipio, en su libro Medio siglo y un poco más (1975) explica que antes del actual nombre, el lugar fue conocido como El Paraíso, apelativo con el cual aún se conoce un barrio en el camino a la aldea San Antonio.

   

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