Semanario de Prensa Libre • No. 256 • 31 de Mayo de 2009

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D cultura

Poeta enamorado, solitario y rebelde
José María Vargas Vila ha sido de los más destacados escritores latinoamericanos. Son pocos los libros que restan de su obra.


por roberto villalobos
ilustración: billy melgar

Vargas Vila ha sido uno de los escritores más polémicos de Latinoamérica, pero también uno de los más geniales. Cielo e infierno se mezclaban en sus ideales. El Vaticano, incluso, lo excomulgó cuando publicó Ibis, en 1900. El escritor, en cambio, recibió la noticia con regocijo. Además, se le recuerda por su negativa de arrodillarse ante el papa León XIII, cuando era ministro plenipotenciario de Ecuador en Roma: “No doblo la rodilla ante ningún mortal”, sentenció en aquella ocasión.
José María De La Concepción Apolinar Vargas Vila nació en Bogotá, Colombia, el 23 de julio de 1860. Era una época en que ese país vivía el ruido de las balas revolucionarias. Cuando tenía 16 años, peleó con la espada, y después continuó su lucha con la pluma. Se caracterizó por sus pensamientos radicales en contra del Gobierno y de la Iglesia Católica. “Mi pasión por la libertad ha devorado mi vida”, escribió.
También se distinguió por sus versos románticos. Algunos llegan al extremo de la cursilería. Sin embargo, no por ello hay que desacreditarlo, puesto que en la mayoría muestra refinamiento expresivo.
En su primera obra —Aura o las Violetas— ya mostraba sus dotes. Tenía solo 14 años; es un poema de adolescencia, “escrito bajo la embriaguez de las lágrimas”, según el autor. Se publicó en 1887, poco después de la muerte de su amada e idolatrada madre. Aunque ciertos pasajes son predecibles, también dejó plasmada su preferencia por el romanticismo. El tema de la novela es el primer amor; de cuando los hálitos de inocencia se fusionan con las primeras flores que brotan del alma. Cualquiera puede sentirse identificado, y a veces es inevitable que broten las lágrimas. Vargas Vila nos hace recordar cuando una pareja se busca los ojos con insistencia, cuando cada sonrisa es una promesa y cada palabra una confesión. La historia engancha. En ésta, los protagonistas maduran con rapidez por los duros golpes de la vida. Tal y como sucede cuando la mujer que uno quiere está enamorada de alguien más. Así sucede con Aura. Al menos eso hace pensar el autor. Lo cierto es que Aura siempre está presente, a veces lejos, a veces cerca. El desenlace es inimaginable.
En 1895 sale a la luz Flor del fango, uno de sus títulos más populares. Encontró el veto religioso de las diócesis de 14 países de América. Vargas Vila aún mostraba un estilo opaco, porque da escasa importancia a los detalles. Trata sobre la vida de una joven modesta, vencida por su virtud, y por la ignorancia y la calumnia de los pueblos incultos. El texto tiene un sentido social.
En 1900 aparece Ibis, su más controvertida obra. En ésta, Vargas Vila dice que a la mujer hay que desearla, poseerla y desecharla. La historia se construye alrededor de Adela, una mujer con gran belleza y sensualidad. Para los jóvenes de principios del siglo XX, esta novela respondía a sus inquietudes eróticas. Era una obra atrevida, y aún lo es.

El diario

Es poco conocido su Diario secreto, el cual comenzó a escribir en 1899, en París. Consta de cartas que intercambió con el cubano José Martí, novelas como La cosecha del sembrador, El maestro, El trágico olivar, Albas inquietas, La sonrisa del balnerario o El oasis, una colección de revistas Némesis y el epistolario de su único hijo a algunos políticos.
Vargas Vila estuvo en tres ocasiones en Cuba, de 1923 a 1926. Acerca de la isla, escribió: “Y heme aquí, llegado de nuevo a las playas de oro y azul de esta isla maravillosa, donde la sombra doliente de José Martí parece extender sus brazos para recibirme. Recobro el imperio de mí mismo. ¡Bendita sea!”
Otro fragmento del Diario secreto, que ahora está en Colombia, es: “1899, marzo, París (…) He aquí mi alma desnuda (…) un monólogo en mi Soledad, o mejor, un diálogo conmigo mismo, eso será este diario (…) Confesarse es revelarse (…) Voces del alma dichas a los oídos de los otros. Esos son los libros, pero un diario es una confesión. Es en París en este mes que me ha venido en mente la fantasía de escribir este diario, y lo inicio en el hotel en que habito: Rue Leo Delibes, número 5”.
En esos textos también explicó cómo fue su vida: “El amor no fue pasión mía. Mi ambición fue tan alta que desde los primeros vuelos se perdió en el espacio, y no volvió jamás”. Era sincero, sin duda.
También se refirió al sexo femenino: “Las mujeres que fatigaron mi sexo, no entraron jamás en mi corazón. Cuando entré a la soledad, no tuve que expulsarlas de ella. Fui solo por todas partes”.

Otros trabajos

José María Vargas Vila, por haber criticado al gobierno de su país, se exilió en Venezuela. Allí, en 1887, fundó la revista Eco Andino y, en 1888, Los Refractarios.
En Nueva York, EE. UU., trabajó en la redacción del periódico El Progreso (1891). En esa ciudad también fundó la revista Némesis, desde la cual reprobaba las dictaduras latinoamericanas y las decisiones del gobierno estadounidense, como la usurpación del canal de Panamá y la Enmienda Platt. En 1903, Washington lo obligó a abandonar ese país.
Viajó a Europa, donde se dedicó a escribir. Murió en Barcelona, el 25 de mayo de 1933.
Muchas de sus obras —más de un centenar— fueron prohibidas o quemadas; otras no fueron reproducidas jamás. En la actualidad, sus títulos son escasos.

Magdalena, tomando en sus manos uno de los pies del Profeta, principia a besarlo, dulcemente, suavemente, tiernamente….
A la caricia de aquellos labios que rozan su epidermis, el Cristo se estremece; todo el antiguo misterio de la carne grita en él; su cuerpo joven, tiembla, y el “Hijo de Dios” siente el soplo de la primitiva bestialidad que creó al Hombre, subirle como una llama.

(María Magdalena, 1917).

  • Aura o las Violetas
  • Flor del Fango
  • Ibis
  • Rosas de la Tarde
  • María Magdalena
  • Sus obras se encuentran, por lo general, en las librerías dedicadas a la venta de libros antiguos.
  • Algunos se pueden descargar gratis en Internet: www.archive.org

 

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