Superarse a sí misma
La terapia de intervención temprana influye de forma positiva en el desarrollo de las personas con síndrome de Down.
por marcela marroquín cabrera
Fotos: carlos sebastián
El apoyo de sus maestras y de sus padres, la consistencia que ha mostrado, pero sobre todo el deseo de aprender y salir adelante la llevaron a graduarse. A sus 28 años y con síndrome de Down, Misha obtuvo en noviembre recién pasado el título de bachiller en ciencias y letras.
Julieta Méndez, de la Oficina de Comunicación del Ministerio de Educación, afirma que en los archivos no existe el registro de alguien con síndrome de Down que haya concluido los estudios de educación media.
Metas por cumplir
Misha está consciente de lo importante que ha sido para ella formar parte del programa de inclusión escolar que impulsa el Instituto Bethania, y así asistir a un colegio de niñas con capacidades normales, quienes con la convivencia la ayudaron a aprender más allá de las materias requeridas.
“El programa de inclusión escolar está abierto para todas las niñas que tienen ese síndrome, o con diferentes capacidades mentales”, explica sor Caridad Molina, directora del instituto.
“Los dos sueños más grandes que he tenido son haberme graduado del colegio y trabajar como bibliotecaria. Me siento orgullosa de alcanzar mis metas y de saber que poco a poco se pueden hacer bien las cosas. Todavía me faltan metas por cumplir”, dice Misha, emocionada.
Intervención temprana
Cada día de la vida de Misha ha sido motivo para celebrar un nuevo aprendizaje. “Desde muy pequeña ha mostrado mucho interés por adquirir nuevos conocimientos, es muy lista y tiene muy buena memoria”, explica su mamá.
“El éxito obtenido se debe en gran parte al interés que sus padres mostraron por su desarrollo cuando era bebé, y en comparación con otros casos, es la intervención temprana la que hizo la diferencia en las habilidades que ha logrado desarrollar”, asegura Edel de Barrera, psicóloga con especialización en educación especial.
La terapia que Barrera le ha dado a Misha desde muy pequeña ha sido parte fundamental en el desarrollo y el avance de sus capacidades físicas y mentales. Como complemento a esa terapia, Misha recibía en casa, a diario, una tutoría que estuvo siempre a cargo de su mamá. Los libros didácticos de “Mamá y Misha” —hechos con recortes de revista y dibujos a mano alzada—, fueron puntos medulares. Éstos estaban llenos de ilustraciones de todas esas palabras nuevas que aprendía, para que no se le dificultara leer y escribir.
A su propio ritmo
La oportunidad que tuvo de asistir a clases en el Instituto Bethania fue una experiencia que le permitió convivir con otras niñas de su edad y aprender a desenvolverse socialmente.
Nada impidió que cumpliera con los horarios de clases, con el uso de la computadora o seguir las normas establecidas. “Se abrió camino aquí con nosotras. Su estadía fue muy linda, tanto para ella como para nosotras; siempre se le vio muy integrada con el grupo y, a pesar de no cursar las mismas materias que sus compañeras de clase, siempre fue marcando el paso a su propio ritmo”, comparte sor Caridad.
Asistía a clases regulares a sabiendas de que se le evaluaría acorde a su aprendizaje; es decir, aunque ella estuviera en sexto grado por su edad, se le evaluaba como si fuera una niña del primer grado, esto con el objetivo de que fuera aprobando de forma gradual los años requeridos por el Ministerio de Educación.
Mas allá de las clases
“El día que llegó a la casa a contarme que le fascinaban las canciones de Luis Miguel y que le gustaba tanto como para casarse con él, ese día me puse tan feliz que supe que el colegio le estaba sirviendo para mucho más que para aprender a sumar y a restar”, cuenta su mamá, con voz entrecortada por la emoción.
Su familia y sus maestras sabían que al incorporar a Misha a las clases regulares, no solo aprendería las materias requeridas, sino que sería una experiencia que enriquecería sus habilidades sociales.
En 1999 se graduaron sus compañeras que la acompañaron durante toda la primaria y secundaria. Logró tanta empatía con ellas que el tema del seminario fue “La integración de niños con síndrome de Down a la comunidad educativa del Bethania”, dejando ahí plasmado su agradecimiento hacia ella y, sobre todo, como un reconocimiento por todo lo que aprendieron a su lado.
El día en que las estudiantes presentaron el proyecto de investigación a los padres de familia, Misha fue la maestra de ceremonias, a pesar de que no se graduaba con ellas. “Cuando terminó de presentar a sus compañeras, no había un ojo seco en la audiencia, todos los asistentes se conmovieron al verla tan desenvuelta y preparada”, comenta su mamá.
Misha reconoce a sus compañeras de clase como a sus mejores amigas, y ellas lo confirman: “El mejor recuerdo que tengo de la Misha es que todas éramos sus mejores amigas, porque a todas nos daba tarjetitas de colores que así lo decían. Ella no le negaba su amistad a nadie”, comparte Sofía Barrios, ex compañera de clase.
“Una muy buena amiga. La quiero mucho. Es alguien muy especial. También recuerden que nuestro seminario fue a raíz de la convivencia que tuvimos con ella”, comenta Gabriela Rossiter.
“Su memoria nos impresionaba a muchas; se sabía la lista por orden alfabético, y pasaba de clase en clase tomándola”, asegura Ana Silvia Ortiz.
Nancy Jo, dice: “Lo que recuerdo de Misha es que gracias a ella me encantó todo sobre educación especial. Sembró en mi corazón algo que no había experimentado y conocido de este mundo”.
Ahora, Misha se desempeña como bibliotecaria de la clínica de terapia ocupacional, en donde a su vez recibe cursos preuniversitarios, que le ayudarán para cuando la acepten en alguna universidad. “Ella estaría feliz si pudiera estudiar algo relacionado con filosofía o historia”, explica Ligia Ramos, maestra en educación especial, quien está a cargo de darle clases para que pueda ir a un centro de enseñanza superior.

En el Centro Ocupacional de Educación Especial donde también estudió y actualmente se desempeña como bibliotecaria.
- Aumentar las oportunidades para desarrollar al máximo el potencial de los niños.
- Aumentar la capacidad de las familias para satisfacer las necesidades especiales de los infantes con impedimentos mentales y físicos.
- Los primeros años de un niño son los más importantes para su desarrollo. Ayudar de forma adecuada a quienes tienen algún retraso en su crecimiento físico o intelectual es un factor determinante para su formación.
- La intervención temprana beneficia a niños con síndrome de
Down y les ayuda a prever atrasos en su crecimiento físico y mental.
- También ayuda a los padres para que apoyen, den ánimo, amor y compañía a sus hijos.
- Fuentes: http: //edicacionespecialpr.tripod.com/id32.html
- http://www.ndss.org/index.php?option=com_content&view=article&id=221:early-intervention&catid=72:early-intervention
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