Semanario de Prensa Libre • No. 271 • 13 de Septiembre de 2009

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En tercera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D gastronomía
   > D portafolio
   > D historia
   > D fondo
   > D símbolos
   > D mundo
   > D recomendación
   > D farándula
   > D viaje
   > D Punto final

 


D frente

Científico de primera línea
Físico y matemático guatemalteco que destaca en el extranjero.


por roberto villalobos
fotos: hugo navarro

Eduardo Ortiz Tánchez —guatemalteco de 30 años de edad— se ha ganado un espacio en el competitivo mundo científico europeo. No ha sido fácil, por supuesto, ya que cada paso que ha dado ha significado una buena dosis de esfuerzo y aprovechamiento de su mente brillante.
Su hablar es veloz y en ocasiones es difícil comprenderlo debido a la gran cantidad de tecnicismos que emplea, por ello antes de entrevistarse con él habrá que estar preparado, pues nunca se sabe de qué hablará un físico y experto de matemática financiera.
En la actualidad, este fanático de los números vive en Alemania, en donde se desempeña como consultor para la prestigiosa firma de manejo de riesgos financieros d-fine GmbH. Hace algunos días visitó Guatemala para disertar conferencias durante Converciencia, un evento organizado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

¿Por qué estudiar en el extranjero y no en Guatemala?

Siempre quise estudiar fuera del país, pues, como en el caso de Europa, hay un nivel académico más elevado.

¿Qué hace falta para que lleguemos a ese nivel?

Hay problemas estructurales; aquí hace falta una cultura de pensamiento científico. Hay situaciones en las que solo se juzga con argumentos románticos, como cuando se dice que se deben hacer las cosas bien solo porque “Guatemala tiene muchas maravillas” o porque “es un país muy bonito”. Hace falta que el guatemalteco piense de una manera lógica.

Entonces, ¿qué opina de los profesores y catedráticos?

No es que los profesores sean malos, sino que tienen poca experiencia; esa es la diferencia. Aquí hay gente pilas, pero la cultura que se tiene desde niño no permite mantener el nivel necesario.

¿Eso quiere decir que los niños pierden su perspectiva científica?

Sí, por el tipo de educación. Sé que ellos son muy inteligentes, pero pierden la perspectiva científica. Tengo la sospecha de que las preguntas que hacen son respondidas con algo simple. Lo que tendría sentido es que aprendan a analizar posibles respuestas, y ver en qué medida estas pueden ser consistentes o no.

¿Quiere decir, enseñarles a pensar?

Eso es lo más importante de todo. A los niños se les debe dar la oportunidad de formular hipótesis y contrastarlas.

Ahora que trabaja en Alemania, ¿regresaría a Guatemala para tratar de cambiar estos problemas estructurales que menciona?

Eso depende de las condiciones específicas que se me den.

Usted ha estudiado cosas que muchos podrían definir como complicadas (física y matemáticas financieras), ¿cualquiera podría aprender eso?

El gusto no es suficiente, aunque sí necesario. Lo que vale, sobre todo, es el esfuerzo.

¿Por qué eligió estudiar física?

Porque veo a las ciencias puras como una expresión alta de la civilización, junto con la filosofía y las artes. La física me gusta porque es la disciplina natural más fiel que busca las verdades objetivas, y la que usa los métodos matemáticos más consecuentes.

¿Y matemática financiera?

Porque existen muchas preguntas qué evaluar con los métodos de la física, y hay muchas esperanzas en encontrar explicaciones fundamentales a fenómenos económicos. Por eso elegí las finanzas, que es la rama económica más cercana a ello.

¿Qué incidencia tiene la física en su vida cotidiana?

En mi forma de pensar, en el interés de entender las cosas a profundidad y comparar mis ideas con cálculos.

Hábleme sobre la entropía del fenómeno del Niño, que ha sido una de las investigaciones que ha llevado a cabo en Alemania.

Para empezar, el fenómeno del Niño es complejo, relacionado con diversas variables en el océano Pacífico, aunque las más importantes son la temperatura del océano y la presión atmosférica. Asimismo, es cíclico, pero no periódico; eso significa que puede suceder entre tres o 10 años. La última fase del Niño fue la del 2006-2007; pero fue la de 1997-98 la más intensa registrada desde que existen las mediciones.
La característica de este fenómeno es que se registran oscilaciones irregulares en la temperatura y la presión de la atmósfera y, dado su carácter global, es importante.
La entropía puede verse como una medida del desorden de un
sistema. En tanto, el análisis de
la entropía del fenómeno del Niño es analizar información meteorológica desde la perspectiva del
crecimiento del desorden de los datos y predecirla bajo diferentes condiciones.

¿Por qué afecta este fenómeno a Guatemala y a países vecinos?

Porque en el momento en que varían las temperaturas de los mares, cambia la fauna y con ella la pesca; si varía la presión atmosférica, la lluvia es irregular. El problema es grave en caso de eventos extremos.

¿Hay alguna forma de contrarrestar esos efectos?

El fenómeno se debe a oscilaciones naturales de la tierra y no se cree que sea causada por efectos antropogénicos. Por eso es importante monitorear y entender, y de esa forma ver en qué medida la actividad humana lo modifica.

 




Ortiz Tánchez —quien aparte de ser físico es experto en matemática financiera, por la inglesa Universidad de Oxford— analiza la llamada “crisis financiera”, la cual golpea en todo el mundo y que se ha convertido en el tema de actualidad.
Esta vorágine —explica— data de la década de los setenta, cuando Lewis Ranieri —del banco Salomon Brothers— comenzó el comercio interbancario de hipotecas. Hasta entonces, los contratos hipotecarios solo involucraban al banco y a sus clientes. Estos últimos se comprometían a pagar el préstamo con intereses dando un inmueble como garantía.
Sin embargo, Ranieri empezó a utilizar el clásico modus operandi de un banco de inversión, por lo que Salomon Brothers vendía las hipotecas de sus clientes a otro banco para reducir sus riesgos. Mientras, este segundo banco asumía el riesgo del contrato original a cambio de atractivos intereses. A ese comercio interbancario de hipotecas se le conoció como MBS (Mortgage Backed Security).
El problema de estas transacciones es fundamental, ya que hay dificultad en asignarle un precio de venta a una hipoteca establecida en el pasado.
Aunque el comercio de MBS floreció por varios años, la sociedad estadounidense enloqueció y se endeudó creyendo que el valor de los inmuebles solo podía crecer.
En tanto, los bancos estaban enfrascados en una competencia voraz “para ver quién se baboseaba al otro”, ironiza Ortiz Tánchez. “Los bancos empezaron a venderse productos entre sí, jugando con un modelo imperfecto. Al final, todos resultaron baboseándose a sí mismos”.
“...Imagínate que te doy un vale por Q1 mil, pero que no estás seguro de que te los vaya a pagar; entonces se te ocurre venderle tu vale a un banco. Con esto, percibes menos riesgo, pues confías en la solidez de un banco. Tu idea es buena, solo si el banco tiene mejores activos que ese vale”, ejemplifica en el blog en el que escribe, guateciencia.wordpress.com.
Además, para que la demanda de MBS se satisficiera, debían endeudar a más gente para que se construyeran más casas; incluso, hubo fases en las que otorgaron préstamos a personas que sabían que no podían pagar.
Con todo esto, con el paso del tiempo y en un efecto dominó, todas las industrias colapsaron: bancos que quebraron, compañías que se quedaron sin dinero para invertir y, consecuentemente, recurrieron a los despidos masivos. Este fue solo uno de los factores para que la problemática se extendiera por todo el mundo.

¿Cómo afecta esta crisis a Guatemala?

A nivel financiero, ha pasado en una escala mucho menor; me imagino que particulares segmentos del mercado inmobiliario ya tienen dificultades.

Entonces, ¿no es tan marcada como en EE. UU.?

Es diferente. La crisis ha tocado nuestro país de forma indirecta, porque es dependiente del flujo de dinero que viene de allá, como el caso de las remesas.
Esto sucede porque muchas empresas estadounidenses dejaron de recibir financiamiento bancario, y se vieron obligadas a cerrar y a despedir gente. De esa forma, los desempleados dejaron de enviar remesas.

¿Cómo se puede estimular la economía nacional?

No se trata de estimular la economía, sino de mantener la máxima solidez posible; quizás que las empresas sean más rigurosas en el control de los gastos para mantener la liquidez.

Con esta crisis económica también surgen empresas que ofrecen a la gente cursos para invertir en la Bolsa y ofrecen grandes ganancias. ¿Qué opina?

La Bolsa se parece a un casino, y por eso nadie puede ganar dinero seguro en ellas Quien ofrece ganancias sin advertir sobre las posibles pérdidas no merece confianza. Por eso, con esos cursos de los que me hablas no se solucionan las cosas; es muy dudoso. No creo que sean los métodos con los cuales alguien consciente debería manejar sus fondos.

  • Medallista en física en las Olimpiadas de la Ciencia 1998, organizado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).
  • Licenciatura en física aplicada por la Usac. Tesis: Acústica ambiental (2000).
  • Doctorado en física por la Universidad Humboldt de Berlín, Alemania, con la especialidad en la entropía del fenómeno del Niño (2004).
  • Estudia una maestría en Matemática Financiera, por la Universidad de Oxford, Inglaterra (desde el 2006 al presente año).
  • En la actualidad trabaja en la industria financiera como consultor matemático, en la compañía d-fine GmbH, en Fránkfort, Alemania (desde el 2004).

   

© Copyright 2009 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com