Decisión 2007 No. 25 - Guatemala, martes 30 de octubre de 2007
Tribuna
Tema Central

Negociación política, la clave para gobernar
“El escenario para los dos pasa necesariamente por la negociación política del nuevo presupuesto”.

Por: CONIÉ REYNOSO

Con el cierre de la jornada electoral del próximo 4 de noviembre, terminará la competencia entre dos candidatos que han prometido grandes cambios en el sistema. No obstante, triunfar en la reñida carrera no será su reto más difícil.

Quien resulte ganador enfrentará el reto de encontrar la manera de gobernar con un Congreso en el cual no tendrá mayoría, por lo cual sus proyectos deberán ser negociados y consensuados con otros sectores, además de tener una limitada cantidad de recursos, lo cual obliga a dar prioridad a las necesidades más urgentes del país, sin olvidar las promesas que tanto abundaron en campaña.

Analistas políticos y ex funcionarios de Gobierno coinciden en que el cabildeo político será fundamental para que el nuevo gobierno pueda llevar a cabo sus planes y dejar una huella positiva de su administración.

Para esa negociación, los operadores políticos serán la pieza clave para que la máquina avance. El analista Miguel Ángel Balcárcel destaca que las necesidades del país están totalmente determinadas: “El verdadero problema será cómo entrar a satisfacer esas necesidades; son tantas que es necesario definir cuáles son las más urgentes, es decir, que se deben delimitar prioridades”, añade.

De entrada, las acciones del primer año de gobierno para cualquiera de los dos candidatos que acceda a la Presidencia, Álvaro Colom —Unidad Nacional de la Esperanza— u Otto Pérez Molina —Partido Patriota—, se podrá definir con el Presupuesto de Ingresos y Egresos que el Congreso apruebe para el 2008, pues esa discusión quedó prácticamente rezagada para después de la contienda electoral.

Raquel Zelaya, ex funcionaria del gobierno de Álvaro Arzú y directiva de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), explica que el partido ganador será juzgado con base en lo que prometió y aquello que cumpla.

“Es importantísimo que de acuerdo con prioridades, busquen los temas que les interesa sean aprobados en el Congreso (...) y deberán tener una estrategia bien estructurada para lograr esos consensos”, expresa Zelaya.

El ex canciller Édgar Gutiérrez coincide en la importancia de tener figuras de diálogo y buenos administradores, para que un gobierno lleve a cabo sus propuestas.

“La operación política se requiere tanto para trabajar en el Congreso —pues gane quien gane será minoría— y tener canales abiertos para trabajar con grupos sociales. El operador político es la base para una buena gobernabilidad”, advierte Gutiérrez.

La importancia de los negociadores radica en que éstos se convierten en intermediarios entre el Ejecutivo y el Congreso, para negociar leyes y proyectos que serán parte fundamental de las acciones de gobierno.

Consenso en leyes

El gobierno de Óscar Berger logró que algunas leyes de seguridad fueran aprobadas mediante una negociación política, como las leyes contra el Crimen Organizado, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses, Dirección General de Inteligencia Civil, y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, a pesar de que el partido oficial no poseía mayoría en el Congreso.
Aunque existan planes consensuados por las organizaciones políticas, al llegar al Congreso, muchas iniciativas se quedan estancadas por diversos factores, tal el caso de la ley de educación.

“La agenda nacional compartida se comenzó a trabajar bien, pero la pita se rompió cuando se tomó el Plan Visión de País, porque varios diputados se quejaron de que les cambiaron las definiciones de la ley de educación, al mismo tiempo que comenzaron las protestas de los maestros, y quedó engavetada”, comenta Balcárcel.

A criterio del analista, la deficiencia del actual gobierno en no lograr las aprobaciones de algunas leyes fue no contar oportunamente con eficaces agentes de negociación política.
Los analistas coinciden en que la primera prueba de fuego del nuevo gobernante será la aprobación de un presupuesto que alcance a cubrir las demandas principales en educación, salud y seguridad, de acuerdo con lo que ofrecieron repetidamente a los ciudadanos.
El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales señala que se necesitan al menos Q14 mil millones más de los Q42 mil millones que tiene contemplado el proyecto de presupuesto del 2008, es decir, alrededor de Q56 mil millones, un número inalcanzable con las actuales tasas de tributación, problemas de evasión y reducción de aranceles.

“El escenario para cualquiera de los dos presidenciables pasa necesariamente por la negociación del presupuesto”, manifiesta Balcárcel.

El politólogo Renzo Rosal comenta que cualquiera de los dos candidatos que llegue a la silla presidencial deberá establecer prioridades de acuerdo con el presupuesto aprobado. “El margen de maniobra es muy limitado, y requerirá de prioridades, porque los dos presidenciables han abierto la boca y han prometido mucho, y la posibilidad de hacerlas es poca”, añade.
Por si fuera poco, el nuevo gobierno debe tomar en cuenta el escenario económico internacional, en el cual influye particularmente la economía de EE. UU., donde podría darse una recesión que afectará, tarde o temprano, a Guatemala.

Sectores sociales

Gutiérrez aconseja que, ante ese panorama, el nuevo gobierno no debe perseguir más de tres objetivos en los cuatros años: “Debe establecer uno o dos objetivos de carácter estratégico durante todo el período, y no hacer un menú tan amplio, porque el Estado no tiene la capacidad suficiente”.

Analistas y ex funcionarios también opinan que en la nueva administración serán vitales la demostración de liderazgo del presidenciable y su capacidad de comunicación con todos los actores. Deberá tener un operador político que busque el diálogo con los diferentes sectores sociales, tal como ocurrió en la actual administración con el vicepresidente Eduardo Stein, quien resultó pieza clave para apaciguar los ánimos.

“Cualquier partido que llegue deberá tener un grupo de operadores políticos muy fuerte que trate de aminorar cualquier tensión a propósito de las demandas de los sectores sociales”, refiere Rosal.

En todo caso, el próximo gobierno tendrá más ventajas que la administración de Berger, explica Marco Antonio Barahona. “Ahora hay un clima de afectos heridos, pero en el 2003 había un clima de incertidumbre y falta de confianza. El nuevo gobernante recibirá el país en mejores condiciones que en el 2004”, destaca, aunque advierte que la inseguridad, la problemática agraria y la economía podrían ser detonantes, si no se les atiende oportuna y atinadamente.