Por Martín Rodríguez P.
“Pacto presidencial”, “mano dura”, “seguridad total”, combinar “esperanza y compromiso” o “remesa escolar” no han sido inventos de los candidatos a presidentes de guatemaltecos.
Rigoberta Menchú, de Encuentro por Guatemala, ha adoptado dos conceptos utilizados por la candidata socialista a la presidencia de Francia, Ségòlene Royal. Ha sustituido el tradicional plan de gobierno por “un pacto presidencial”. También el ofrecimiento de una “nueva república”.
Otto Pérez Molina, del Partido Patriota, tampoco es el primero que ofrece “mano dura”. El partido de derecha salvadoreña ya pasó por la campaña de “mano dura” y la de “súper mano dura”.
El lema “seguridad total” de Alejandro Giammattei, de la Gran Alianza Nacional, ha sido utilizado en múltiples ocasiones por gobiernos latinoamericanos y empresas privadas de seguridad para nombrar planes o pogramas.
Combinar “compromiso y esperanza”, como el estribillo de la campaña de Álvaro Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza, ha sido utilizado en conferencias mundiales de la Organización de las Naciones Unidas y en discursos de presidentes, como Ernesto Zedillo, de México.
El programa “remesa escolar” del Partido Unionista es una copia del brasileño Bolsa Escuela, desarrollado por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que consiste en dar dinero a las familias a cambio de que manden a sus hijos a estudiar.

Por Gustavo Adolfo Montenegro
Existen algunos patrones de conducta, signos corporales y proyecciones de imagen que se repiten, en mayor o menor medida, en cada candidato a un puesto de elección popular. A la luz de los estudios del Instituto de Semiótica y Cultura de Masas, se pueden señalar algunas:
Sin pretextos: buena cara
El rostro del candidato debe inspirar confianza en todo sentido: que sea una persona con capacidad administrativa, pero al mismo tiempo con integridad. Quizá por eso es poco usual ver fotografías publicitarias de cuerpo completo, pues la atención se concentra en las facciones, probablemente porque es lo que aparece en la papeleta de votación.
Sonrisa generosa
El candidato debe sonreír lo suficiente como para parecer amigable, accesible, amable y cercano. Puede que en las fotografías publicitarias sea un personaje serio, firme y sereno, pero el contacto con la gente exige la calidez de una sonrisa.
La mano es una herramienta
Ya sea que salude, apunte hacia algún lugar, haga la “V” de la victoria o la señal de aprobación con el pulgar levantado, no hay candidato sin mano, ni mano sin una señal cuidadosamente estudiada.
Contacto físico
La seguridad de la personalidad del candidato se debe demostrar, y para ello no hay mejor camino que permitir abrazar gente, sobre todo niños y personas ancianas. Es la prueba, no necesariamente cierta, de su disposición a acercarse a los problemas cotidianos, individuales. Dando la mano a cuantos se pueda, dejándose fotografiar o incluso comiendo en un mercado como un parroquiano más (aunque rodeado de guardaespaldas y correligionarios sonrientes) se puede ganar esa imagen de popularidad que ningún eslógan puede conseguir.
La frase repetida
El asunto es que se grabe, que se asocie al rostro del personaje aspirante al puesto: puede ser un mensaje motivacional, una esperanza difusa pero ansiada o un deseo generalizado aunque sin concretar. Debe ser fácil de memorizar, que sea creíble y que al sólo escucharlo, venga un nombre a la mente. Asimismo, que pueda incluirse en cada respuesta que el candidato de sobre las soluciones que propone.
8
candidatos
participaron en las elecciones presidenciales de 1985.
1
partido
de los participantes en el proceso de 1985 sobrevive sólamente: la Democracia Cristiana Guatemalteca.
¿Quién Sabe?
¿Cuánta gente de las “multitudes” mostradas por la publicidad política es realmente seguidora incondicional del candidato? anunciado?
Política
MENTE:
“En buena hora que la política sea artística, y pocas ciencias requieren tanto arte y mesura, y estudio y buen gusto, como ella. Pero ha de ser sincera”:
José Martí