Los comicios electorales del próximo 9 de septiembre tendrán un nuevo ingrediente, la descentralización de las mesas de votación. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) instalará 15 mil mesas en toda la República, con el fin de acercar los centros de votación a la población y así reducir el abstencionismo, fantasma que ha ensombrecido los procesos electorales anteriores.
Para ello, el TSE solicitó una ampliación de su presupuesto y ahora cuenta con Q409 millones.
Sin embargo, el ente electoral no ha invertido en equipo para dotar a las subdelegaciones en el interior del país.
A ello se suma la precariedad del sistema energético de Guatemala, que provocó que al menos dos computadoras se descompusieran por los constantes cortes de luz, tema que el TSE deberá tomar en cuenta para garantizar que los comicios transcurran sin contratiempos junto a las instancias responsables del caso.
Además, los datos del costo de la campaña para llamar al empadronamiento y actualización de datos, que finalizó el sábado recién pasado, no fue proporcionada por la directora de la Unidad de Capacitación y Divulgación, encargada del proyecto, quien argumentó que no se contaba con esa información.
De lo que sí se preocupó el ente electoral es de garantizar los fondos para pagar el pasivo laboral de unas 10 mil personas que colaboran en el proceso desde el día de la convocatoria y que se calcula, permanecerán hasta enero del 2008.
En época electoral, el TSE no tiene la obligación de licitar para comprar equipo, lo pueden hacer a través de un acuerdo, con el fin de agilizar las compras, según la Ley de Contrataciones del Estado, pero hasta la fecha, la adquisición de enseres va a paso lento.
Otro gran reto para el TSE será la forma en la que fiscalizará los gastos de campaña de los partidos políticos, pues fue evidente que en los meses previos a la convocatoria no tuvo la capacidad de sancionar drásticamente a los partidos que hicieron campaña adelantada.
Es entonces ahora que el Tribunal deberá demostrar a los guatemaltecos que con la experiencia acumulada de dos procesos cubiertos, las elecciones de septiembre se caracterizarán por la transparencia, la facilidad para emitir el voto y el acceso a la información pública.

El proceso electoral es de vital importancia para el futuro de la nación. Los jóvenes representamos un papel relevante y debemos entender la problemática nacional al momento de tomar una decisión. El Estado de Guatemala reconoce el derecho a la salud, es el responsable de guiar las instituciones gubernamentales y mejorar las condiciones de vida de los guatemaltecos. Esto se traduce en facilitar servicios que permitan el bienestar físico, mental y social de todos.
Guatemala ocupa el puesto 117 de 177 países, según el Índice de Desarrollo Humano. Éste mide estándares como longevidad, educación y nivel digno de vida. En los últimos años, ha habido avances en cuestión de salud y se ha propuesto crear políticas de salud, pero aún seguimos ocupando los puestos más bajos en calificación en este rubro, ya que estas propuestas no han sido aceptadas plenamente como políticas de Estado.
Una política de Estado es el entendimiento de todos los actores de un problema específico, necesario para el desarrollo de una nación. En el caso de salud pública, los actores principales son el Ejecutivo, Legislativo, la oposición política y todos los funcionarios involucrados dentro del aparato de Salud del Estado. ¿Por qué es tan importante cuestionar y presionar a los candidatos presidenciales y a las bancadas en cuánto a una política de Estado en materia de salud pública?
Según diagnósticos realizados, el sistema de Salud Pública es deficiente debido a las necesidades acumuladas, a la baja asignación de presupuesto, y que no hemos priorizado este tema como un pilar principal en el desarrollo de nuestra nación. Por ejemplo, la desnutrición crónica obedece a tasas entre 49 y 70 por ciento en ciertos sectores del país. Esto se traduce en un inadecuado nivel de crecimiento y desarrollo en la niñez del país.
Es importante que como guatemaltecos exijamos el consenso y la voluntad política a las autoridades electas, quienes son las responsables de hacer que este problema tome el rumbo correcto para que se corrija. Es el momento de ponerle atención, entender que esto está frenando el desarrollo de nuestro país y es hora de ponerle un alto. Hoy tenemos el poder en nuestras manos. Informémonos y cuestionemos a nuestros candidatos cómo piensan atacar este problema desde el poder y desde la oposición. Cómo incluirían a todos los actores para que exista un entendimiento de la crisis. Sólo así podremos emitir un voto consciente e inteligente. Recuerda que nadie decide por vos; ¡pilas con tu voto!
La época de elecciones siempre me ha traído emociones fuertes, de anticipación, expectativas, incertidumbre, esperanza. De colegial, me recuerdo que pasaba despierta toda la noche con mis amigas, de fiesta de “pijama”, pegadas a la televisión y radio, mientras eran contados los votos para Kennedy y Nixon. Luego, en la primera elección en que pude participar, surgieron los ánimos caldeados de las protestas contra la guerra de Vietnam, la matanza de Kent State y la debacle de la convención demócrata en Chicago, en 1968.
Ya 40 años después, en Guatemala, los problemas no son menos significativos, y los candidatos y sus adeptos se exponen a peligros reales, motivados por un país mejor para sus familias. Por ello, me invade la frustración y desesperación cuando oigo comentarios como “Voy a votar en blanco” o “Mi voto va en contra de tal partido”, o “Ya le toca a fulano, porque no ha ganado en el pasado”.
El voto de cada ciudadano debe ser valorizado y estudiado. Es la participación en una democracia lo que es fundamental para su estabilidad y para garantizar que los elegidos sean verdaderos servidores públicos. Para este fin, quiero compartir algunas de las consideraciones importantes al escoger el presidente y vicepresidente de la nación y a los diputados al Congreso:¿Comparte mis valores básicos, como ética y sensibilidad social? ¿Qué formación tiene para ocupar el puesto y tomar las decisiones en bien del país? ¿Qué experiencia tiene en la administración pública? ¿Tiene capacidad gerencial comprobada? ¿Tiene carisma? ¿Muestra empatía con la población, especialmente mi sector? ¿Será un representante digno de Guatemala en foros regionales e internacionales? ¿Domina otros idiomas (mayas, idiomas de nuestros socios económicos y diplomáticos)? ¿Pertenece a alguna iglesia, practica la religión en su vida? ¿Tiene un matrimonio sólido? ¿Es fiel a su casa? ¿Ha presentado un plan de gobierno coherente y realista? ¿Cuenta con un equipo de colaboradores capaces y éticos para poner en práctica este plan? ¿Cuál es su posición sobre educación, salud, seguridad, desarrollo económico del país? ¿Cuál sería su modelo de desarrollo? ¿Qué papel debe desempeñar el gobierno en los programas sociales? ¿Tiene convocatoria con los diferentes sectores? ¿Cuál es su posición sobre la corrupción, y cuáles son sus antecedentes? ¿Su campaña ha sido digna, con respeto a las leyes del país? ¿Existen dudas sobre fuente de financiamiento? ¿Hay transparencia en el gasto? El poder asociado con la Presidencia u otro cargo público no vuelve a la persona más ética o un ciudadano más consciente, por lo que una evaluación crítica de sus antecedentes es importante.