Por Gema Palencia
Jorge Fuentes Aqueche, vicedecano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Rafael Landívar, afirma que en el mes de campaña electoral que llevamos sólo se ha visto más de lo mismo. Desconfía de que en los próximos meses los ciudadanos estén expuestos a algo más que una venta de imágenes de candidatos y a un discurso populista en el que no hay cabida para los compromisos.
¿Cómo califica el desarrollo de la campaña electoral?
Más de lo mismo.

“Esto no cambia.
Ya se sabe que al partido
que quedó segundo le toca ahora,
y entrará un tercero que
es al que le toca el siguiente turno.
Ese es el patrón”.
¿Qué destacaría de los discursos de los candidatos?
Sólo venden una imagen, ideas vacías, palabras que son sólo lo que la gente quiere escuchar. Pero ningún partido plantea soluciones en sus discursos, cuestiones como la reforma fiscal, la corrupción, la fiscalización del Ejecutivo, la cuestión étnica o la diversidad popular. Hay mucho populismo.
¿Está representando bien su papel el Tribunal Supremo Electoral?
Su papel es difícil de manejar, porque creo que no está bien estructurado. Tendría que crearse una comisión nacional electoral que tratase aspectos logísticos, sociológicos, y el TSE limitarse a las cuestiones jurídicas.
¿Cree que la campaña de empadronamiento ha sido suficiente?
Ha sido muy frágil; creo que se debería haber promovido con más fuerza, sobre todo, en el interior del país.
¿Afectará esto a la participación?
Son inevitables y necesarias, el problema es que las encuestas pueden provocar que la noticia gire alrededor sólo de su popularidad y no sobre sus plataformas o planes de trabajo.
¿Y el papel que deben representar los medios con relación a la publicación de las encuestas?
La participación tiene que ver más con la apatía con que la población mira las propuestas de los partidos políticos, pero no me atrevo a aventurar, porque este año se instalarán más puntos de votación y eso puede cambiar los índices de participación.
¿Qué avances ha habido respecto de las elecciones del 2003 y qué errores se seguirán arrastrando?
No ha variado mucho. Esto va por turnos. La gente dice: Bueno, me equivoqué; ahora voy al que quedó segundo, y entra un tercero que es al que le toca el siguiente turno. Ese es el patrón, lo que se ha venido repitiendo; no hay mucho cambio. Eso es porque se privilegia la publicidad sobre figuras. Salen rostros, pero no planteamientos, porque un programa es un compromiso con el electorado.
¿Hay algo que le haya sorprendido positivamente del proceso?
La participación de una mujer, que es además indígena, Rigoberta Menchú, que probablemente no gane, pero ya es un esquema que puede vislumbrar un cambio en el mediano plazo.
Trayectoria
Jorge Fuentes Aqueche es ingeniero,
politólogo y analista político. Vicedecano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Landívar.
Ha desarrollado su labor académica en ese centro y en la Universidad de San Carlos.
Experiencia
Fuentes plantea que es necesario un cambio en el sistema electoral para evitar el caudillismo, fortalecer los partidos y que se centren las elecciones sólo en una persona.
Plantea el cambio a un sistema parlamentario, para lograr que los gobiernos tengan detrás formaciones más sólidas.
¿Servirá para abrir brecha en la participación femenina?
Esto es algo, pero todavía hay un factor cultural importante. El chapín puede ser feminista del diente al labio, pero en realidad es muy machista. Otra cosa es que unos lo oculten mejor que otros. De todas formas, no creo que las mujeres deban llegar al poder por cuotas obligadas. No es lo mismo como llegó, por ejemplo, Nineth Montenegro al Congreso a que entre la esposa del dirigente de un partido que no ha tenido trayectoria, sólo porque lo dicen las cuotas.
¿Considera que Menchú podrá atraer el voto del área rural?
No, creo que ella está inmersa en un grupo de élites indígenas y clases medias e intelectuales urbanas. Su vinculación con el campo es mínima.
¿Qué opinión le merecen los candidatos con mayor intención de voto según las encuestas?
Lo primero es que todavía no conocemos ningún programa de gobierno, pero creo que no va a diferir mucho la propuesta de Colom de la de Otto Pérez o Giammattei, porque ninguno va a entrar a cambiar cuestiones estructurales del país, y eso es lo que hace falta.
El tema de la seguridad es uno de los principales ofrecimientos en la campaña.
Venden y ofrecen protección, pero eso no es igual a la seguridad. No es tanto de afirmar la mano, sino apoyarla en un brazo, que implica un Ministerio Público fortalecido, un sistema de justicia que funcione y un Sistema Penitenciario no carcelario.
Y los partidos más pequeños. ¿Vale la pena ponerles atención?
No, porque no se pueden aliar y no hay posibilidades de que en la segunda vuelta se puedan aliar como para cambiar la balanza. Son partidos que saben que no van a las presidenciales, pero que pueden colocar diputados. Normalmente, el secretario general, que va primero en el listado nacional, consigue su curul, y ahí se muere el partido.
¿Qué tiene que pasar para que dentro de cuatro años no tengamos que volver a escuchar que la campaña es “más de lo mismo”?
Recuperar el tejido social, un cambio cultural.