Poco debate entre los candidatos
Presidenciables dispuestos al cara a cara, pero faltan ofertas de los canales.
Por Gema Palencia
Es difícil ver en los canales guatemaltecos a dos candidatos presidenciales enfrentados cara a cara debatiendo sus programas e ideología. Por falta de propuestas de las televisiones o por miedo a “desnudarse ante las cámaras”, los planteamientos de los candidatos se desvanecen en los foros con demasiados participantes.
A estas alturas de la campaña, sólo hay una propuesta de debate real que todavía está por concretarse: un encuentro entre los candidatos más votados, para finales de agosto, que está organizando la cadena norteamericana CNN con los canales de televisión abierta; pero todavía no está definido el formato, ni las condiciones.

Los aspirantes a la Presidencia
han participado
en foros, pero no ha habido debates.
Hasta ahora, lo más parecido a un enfrentamiento entre dos presidenciables tuvo lugar hace 10 días, entre Álvaro Colom (UNE) y Otto Pérez Molina (PP), en el programa Libre Encuentro. Y el cara a cara fue fruto de la casualidad, ya que también se convocó a Alejandro Giammattei (Gana), para que presentara sus propuestas en materia de seguridad, pero no llegó por problemas de agenda.
Un debate político frente a las cámaras permite a los electores conocer mejor la esencia del pensamiento de los participantes, explica Luis Ochoa, analista del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (Incep): “Primero, porque tienen que responder a las intervenciones de sus oponentes, además de atender los requerimientos del moderador, mientras que en los mítines cada uno cuenta lo que quiere”.
Oportunidad y trampa
En estos programas televisivos también se valora mejor la calidad del discurso del candidato, su capacidad de reacción ante los ataques del contrincante y la calidad con que expone sus propuestas de gobierno, considera Carlos Vélazquez, analista del discurso político, pero afirma que también puede ser contraproducente quedarse sólo con la impresión de un debate.
“Este tipo de valoraciones podría hacerlas un público más formado, pero el resultado de un debate tampoco debe ser definitorio; es un factor más a tener en cuenta a la hora de decidir a quién se vota”, agrega.
Un ejemplo para Velásquez fue la figura de Serrano Elías, quien tenía muy buena retórica y eso le ayudó mucho para ganar votos, pero luego, eso no garantizó la calidad de la gestión de su gobierno.
En Estados Unidos, la fórmula del debate electoral televisivo tiene gran influencia en la decisión de los electores. El formato se estrenó en 1960, con el cara a cara entre Richard Nixon y John F. Kennedy, y desde entonces son cita obligada los debates entre los dos principales aspirantes a la Casa Blanca.
También en Europa marcan la pauta antes de las urnas, y causan gran expectación. Así, previamente a las elecciones presidenciales francesas en mayo de este año, el debate entre los candidatos Nicolas Sarkozy y Segolene Royal lo siguieron 20 millones de personas.
Mucho foro
¿Aceptarían?
Unidad Nacional de la Esperanza (UNE)
“Estamos seguros de nuestras propuestas, y no tenemos por qué no asistir”, Juan Carlos Marroquín, director de Estrategia de UNE.
Partido Patriota (PP)
“Es muy saludable participar en debates, y asistiré si me convocan”. Otto Pérez, presidenciable del PP.
Gran Alianza Nacional (Gana)
“Yo dije que sí voy a ir al que habrá a finales de agosto, pero todavía tienen que explicarnos las condiciones. A lo que más nos invitan es a foros, y muchas veces ni llegan los otros candidatos”, Alejandro Giammattei, candidato de Gana.interpelar a funcionarios.
El formato más extendido en la campaña es el de los foros. Convocan los empresarios, las universidades, organismos internacionales o grupos de la sociedad civil, pero el número de personas al que llegan las propuestas es limitado, y no siempre llegan todos los candidatos. Las ausencias más señaladas se dan entre los que están más arriba en los sondeos.
La falta de tradición de este tipo de programas mediáticos en el país se debe a que los candidatos a veces temen llegar a los medios en esas condiciones, porque los consideran tendenciosos.
“Algunos programas están demasiado dirigidos y los aspirantes no quieren prestarse a ello”, explica Velásquez.
Además, opina que debería darse cabida a todos los partidos, porque si no, es difícil que se puedan conocer las propuestas de quienes invierten menos dinero en propaganda.
Ochoa plantea que se debería crear una comisión integrada por varios expertos independientes, para establecer las reglas de los debates y evitar los favoritismos hacia candidatos.
Otra de las razones es que a ciertos aspirantes no les interesa participar en esas actividades.
“Algunos candidatos sólo aceptan si les conviene políticamente; entonces, ya no depende de que los programas los propongan”, explica Ignacio Laclériga, periodista de Libre Encuentro, quien asegura que convocarán a un debate entre los candidatos que lleguen a segunda vuelta.
Guatevisión está por definir cuál será el formato de su foro con candidatos. “Creo que el debate es muy útil para el elector. Tenemos que sondear a los candidatos, para ver si quieren asistir, porque normalmente el que está en primer lugar lo rechaza”, explica Haroldo Sánchez, director.
Carlos Canteo, jefe de Informativos, del canal Latitud, explica que quienes están dispuestos a llegar a los debates son los partidos con menos intención de voto en las encuestas, porque quieren darse a conocer.
Ese canal de televisión, en colaboración con otros medios, tiene en agenda 10 programas de televisión con candidatos, pero no como debate. “Vamos a insistir en que nos expliquen cómo van a ejecutar sus propuestas, y creemos que eso será más útil para los votantes y no que se estén peleando para ver quién es el más gallo”, dijo.
Ellos dicen “sí”
De palabra, los tres candidatos con mayor intención de voto en las encuestas aseguran que están dispuestos a participar en un debate. En principio, han aceptado participar en el que está convocando CNN y los canales abiertos. Eso sí, a la espera de conocer bajo qué reglas y quiénes asistirán.
Para Otto Pérez Molina (PP), una de las condiciones para asistir a ese tipo de programas sería que participaran dos o tres candidatos como mucho. “Es que si no, no se puede debatir bien”, agrega.
Considera que es una forma saludable de conocer las propuestas de los aspirantes.
Alejandro Giammattei, candidato de Gana, también está dispuesto a enfrentarse ante las cámaras con cualquiera de los candidatos.
El candidato de UNE, Álvaro Colom, también participará en debates televisivos, según explicó José Carlos Marroquín, jefe de Estrategia de UNE.
“Estamos bien seguros de nuestras propuestas, y no lo rechazaríamos. Sólo pedimos que las convocatorias sean temáticas y en las que haya tiempo para presentar las propuestas”, expresó Marroquín.