Decisión 2007 [an error occurred while processing this directive]
Tribuna
Opinión
Los olvidados
Carlos Menocal
Prensa Libre

En una esquina coinciden activistas políticos y un niño. Los primeros visten de su partido cuanto objeto se les cruza: calcomanías, afiches para los postes y playeras. El menor lleva consigo una bolsa que aprieta con su morena mano derecha y grita a todo pulmón: “Cinco dulces por un quetzal, con sabor a café, lleve sus dulces por un quetzal”.

Es la misma esquina que a diario es ocupada por este niño de Suchitepéquez. Tiene sólo 10 años, y debe trabajar para sobrevivir. Me confiesa que la calle Martí y 14 avenida dejó de ser productiva para él desde que los políticos llegaron a realizar su propaganda y su música.

“Antes vendía una bolsa por la mañana y otra por la tarde, ahora tengo que subirme a las burras (camionetas) para vender más”, explica, mientras estira su labio inferior y pierde su mirada.

Se llama José, así a secas. “No sé que apellido tengo, porque mi mamá me dejó con una señora y después se fue. Ya no regresó...”

José debe trabajar para sobrevivir. Por cada bolsa de dulces que vende obtiene Q4 de ganancia, más algunas monedas que le regalan los automovilistas. Al final de la jornada, regresa al palomar donde vive, con Q12 ó Q13 en su bolsillos. “La señora que me da posada me pide Q5 diarios, y el resto me lo quedo para comer”, cuenta, mientras abre bien sus ojos para entregar Q4 de vuelto a un cliente. “¡Cuas!”, grita a un ayudante de ruletero. “Haceme sencillo este billete de cinco pesos”. Al fondo de esta escena, la propaganda suena. Dos bocinas instaladas en las esquinas hablan sobre las cualidades de un candidato.

La propaganda describe lo bondadosa que es esta persona, detalla con lujo las características del hombre que necesita Guatemala para cambiar el país, y sugiere a quienes escuchan el mensaje que voten por él. En segundos, el niño se pierde entre la bulla y la música.

Vaya contraste. Mientras un político y sus correligionarios ocupan esa esquina para ofrecer sus bondades, un niño, al que el Estado y los mismos políticos han olvidado, se esfuerza por sobrevivir.

José es uno de los 940 mil niños que según la Organización Internacional del Trabajo laboran en las peores condiciones. La cifra aumenta, sin que los políticos, esos que pregonan ser los mejores guatemaltecos, hayan logrado erradicar tal situación.

Operación | Constitución

Formar buenos candidatos
Sara Lourdes Calderón
Vocera, elecciones infantiles

Guatemala da la oportunidad a los ciudadanos de que, con responsabilidad y conciencia, puedan cada cuatro años escoger a sus gobernantes. En cada período se dan a conocer nuevas opciones, con candidatos que ofrecen oportunidades de cambio y desarrollo para Guatemala, y con esto obtener el voto popular.

Esta misma acción, desde hace ya varias ediciones, se traslada a todos los niños y niñas de Guatemala.

El Tribunal Supremo Electoral Infantil está integrado por 11 niños y niñas con amor al país y con la esperanza de un mejor futuro, comprometidos a llevar a cabo las Elecciones Infantiles 2007. El objetivo de este proyecto es sembrar y fomentar en toda la niñez guatemalteca la responsabilidad y conciencia de que en sus manos está elegir en un futuro a nuestros gobernantes. En estas próximas elecciones, el Tribunal Supremo Electoral Infantil espera la participación activa de todos los niños y niñas que tengan conocimiento de este proyecto. Para este proceso, es importante el apoyo de los padres de familia, compartiendo con sus hijos la responsabilidad de que con un voto consciente el futuro de Guatemala puede ser mucho mejor, ya que los niños y niñas de hoy serán en un futuro ciudadanos responsables, por eso es necesario concienciarlos sobre una decisión tan importante, aprovechando que los niños y niñas se ven envueltos dentro de la propaganda realizada por los candidatos. Una de las metas más importantes en este proyecto es llevar a cabo, dentro de las instituciones educativas, una formación cívica que ayudará a conocer y entender estos procesos; colaborando con este proyecto a que esta formación llegue a todos los niños y niñas de Guatemala. A través de cada una de las ediciones de este proyecto, se ha notado un crecimiento en la participación de la niñez, y esto demuestra el interés y la importancia que los niños le dan al mismo. Para lograr los objetivos y metas que se impulsan, se está trabajando desde ya una formación cívica de aula en aula en todas la instituciones educativas, y se espera, aparte de la formación cívica, una concienciación y divulgación en todo el país. Para el Tribunal Supremo Electoral Infantil es muy importante este proyecto, y tenemos como principal objetivo formar unos buenos ciudadanos que en un futuro a largo plazo puedan con responsabilidad elegir con democracia a sus máximos gobernantes.

No nos ofrezcan nada. ¡Actúen!
Édgar Ayala
Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas
(Nalacc, por sus siglas en inglés)

Oakland, California, junio del 2007—. Esta no es una nota para exigir el derecho al voto desde el extranjero. Aunque este es el tema favorito de algunos inmigrantes en Estados Unidos con aspiraciones electorales en Guatemala, para la mayoría de chapines que habitamos en el extranjero ese efímero voto todavía es irrelevante. Espero clarificar la visión borrosa que la clase política de Guatemala tiene sobre las aspiraciones cívicas de la comunidad guatemalteca residente en los Estados Unidos.

Todos los candidatos parecen interpretar que nos morimos por “el voto desde el extranjero”, a pesar de que todas y todos los políticos guatemaltecos le tienen pavor al voto emigrante.

El voto emigrante es el equivalente del swing vote en EE. UU. es decir, un voto oscilante que no se mueve con base en ideologías o partidos solamente, sino sobre análisis ciudadano responsable de diversas propuestas. Independientemente, nuestra “capacidad para influenciar en el voto de nuestros familiares” es algo que no pueden obviar.

No es tarde para que quienes aspiran a la Presidencia de Guatemala incluyan políticas migratorias regionales y bilaterales con EE. UU. en sus planes de gobierno. Y que éstas sean respetuosas de los derechos humanos y civiles, que fomenten el comercio justo y el desarrollo económico sostenible, que de verdad eliminen la pobreza y que no dañen el medioambiente.

No nos ofrezcan nada. ¡Actúen! Ya sabemos que somos pilar de la economía nacional, aunque el uso adecuado de esa riqueza en Guatemala esté fuera de nuestro control. No nos queda otra que enviar remesas a pesar de las excesivas tarifas que nos cobran algunas corporaciones de EE. UU., que trafican con nuestro dinero bajo la protección de convenios con el gobierno.

Ofrecernos el voto desde el extranjero y mejores servicios consulares no es suficiente. Necesitamos políticas integrales, y que las y los votantes en Guatemala elijan a alguien capaz de ejercer liderazgo a nivel regional en materia migratoria. Con eso se ganarían por lo menos nuestra simpatía, ya que votar a distancia todavía no podemos. ¿Qué tan valiosa es para Guatemala nuestra participación cívica trasnacional?, está aún por verse.

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